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Guía NBA 2017/18: Memphis Grizzlies, por Andrés Monje

Guía NBA 2017/18: Memphis Grizzlies, por Andrés Monje

Memoria 2016-17
Balance: 43-39. Séptimos del Oeste. Eliminados en Primera Ronda (San Antonio, 4-2)
Eficiencia Ofensiva Ritmo Eficiencia Defensiva
104.7 (19º) 94.7 (28º) 104.5 (7º)
Ataque 4 Factores Defensa
49.1% (28º) % efectivo en tiros 50.6% (7º)
28% (11º) Tiros libres 34.1% (30º)
13.5% (9º) Pérdidas 14.9% (8º)
24.8% (9º) Rebote ofensivo 22.5% (8º)
 
Glosario de la Memoria 2016/17:
* Ritmo: posesiones cada 48 minutos / Ef. Ofensiva: puntos producidos cada 100 posesiones / Ef. Defensiva: puntos recibidos cada 100 posesiones.
* Porcentaje efectivo: une valores en tiros de dos y triples / Tiros libres: porcentaje de tiros libres (lanzado o recibido) sobre el total de lanzamientos / Pérdidas: pérdidas de balón (propias o provocadas) cada 100 posesiones / Rebote ofensivo: Capturas de ataque (conseguidas o permitidas) sobre el total.

grizzlies

Algo se apagó en la mayoría de los aficionados al baloncesto NBA cuando este verano Zach Randolph y Tony Allen, los mayores paradigmas del ‘Grit&Grind’, dejaron los Grizzlies. Ambos han sido iconos de una etapa en la que un bloque contracultural no dejó de hacer sudar a propuestas con mayor talento en sus filas y vanguardia en sus esquemas.

Memphis ha sido durante un lustro un conjunto que nadie quería ver en mayo, un outsider terriblemente incómodo, una perpetua invitación a torcer el gesto. Pero una vez confirmado el fin práctico de aquella aventura, que fue decayendo progresivamente, ahora tendrá que ir construyendo su nueva identidad.

Los Grizzlies llevan siete temporadas seguidas logrando balances positivos en el Oeste y jugando playoffs. Sin embargo los jugadores clave del proyecto van cumpliendo años (Marc Gasol tiene 32 y Mike Conley 29) sin contemplar cómo aparecen repuestos para desahogarles de responsabilidades. Con el estado físico de Chandler Parsons entre permanentes (y justificadas) dudas, la franquicia tiene además muy comprometido su futuro en lo salarial.

Entre los tres ocupan tres cuartas partes del límite anual de los Grizzlies y la primera posibilidad de salida de uno de ellos tendría que esperar a 2019, cuando Marc Gasol podría decidir ser agente libre. El margen de maniobra por tanto es muy limitado a la hora de firmar jugadores. Y con contratos de semejante volumen, también en cuanto a movimientos.

El estreno de David Fizdale en el banquillo dejó buenas sensaciones pero posiblemente le vayan a faltar recursos para llevar su propuesta a algo más. El que fuera asistente clave de Spoelstra en los éxitos de Miami sacó a los Grizzlies del fondo de la Liga en el espacio ofensivo (bien lo notó Marc Gasol, pieza clave a la hora de abrir la pista desde el triple) y mantuvo un soberbio plan defensivo pasando a usar formatos mucho más versátiles, con solo una referencia en la zona.

Abrir a Memphis a la modernidad fue el primer paso. Sobre todo considerando de dónde se venía en cuanto a tamaño y uso del triple. Pero podría costar dar muchos más si Parsons, estructuralmente el hombre diferencial, no está sano. Y también considerando que el perímetro es, en cierto modo, un melón por abrir. Sus Grizzlies seguramente compitan, el ADN así lo indica, pero los medios para lograrlo no parecen demasiados.

Gasol y Conley son fiables

Cualquier gran escenario para el equipo se construirá necesariamente desde tener a Marc Gasol y Mike Conley como mínimo 75 partidos en pista. No sólo por su nivel de desequilibrio individual sino por su peso específico en los sistemas. Conley y Gasol son a menudo inicio y fin para unos Grizzlies cuya consistencia ahora se reduce básicamente en ellos.

Los dos vivieron los mejores años de sus carreras en puntos y porcentajes al triple, alcanzaron (entre ambos) el 53% de uso ofensivo total del equipo (volumen de jugadas que se finalizan con tiro de campo, tiros libres o pérdida) y, por ser los generadores primarios, surtieron al resto con su excelente toma de decisiones y talento pasador. Eso sin contar su influencia defensiva, con ambos entre la élite en su posición.

Foto: Jesse D. Garrabrant/NBAE via Getty Images

 

Resultaría extraño llamar a Conley infravalorado cuando este año ganará más de 28 millones de dólares al año… pero en un sentido deportivo, en comparación con los mejores de su posición, puede que siga siendo subestimado demasiado a menudo. Conley es un reloj de producción que domina prácticamente cualquier registro técnico y capaz de brillar en todo tipo de escenarios de partido. Es uno de los bases de mayor nivel y fiabilidad de la Liga.

Al español le sentó muy bien el cambio de vida en ataque. Durante el training camp del año pasado Fizdale le insistió bastante con el asunto espacial, llegando a bromear al respecto de sentarle en el banquillo si no lanzaba triples. Pero los efectos fueron fácilmente visibles. El de Sant Boi intentó 268 triples el último curso, 202 más que en los ocho años anteriores juntos. Y su 38.8% de acierto justificó la apuesta. Además, más fino de forma que nunca, su segundo tramo de temporada fue excepcional protegiendo el aro (41.9% permitido tras el All-Star, mejor dato que Gobert en ese período).

Sin embargo más allá de sus números, Gasol y Conley representan dos ejemplos a los que imitar, siempre colectivos y sacrificados, y dos jugadores con la autoridad ya como para marcar el camino y ser seguidos. Gasol sólo ha jugado 75 partidos una vez en los últimos cuatro años, Conley no lo ha conseguido ninguna en ese período. Sin embargo los Grizzlies van a necesitar todo el tiempo posible en pista a sus dos ejes de ataque y defensa. Y Fizdale suplicará por ello.

Resolver enigmas

El técnico tendrá trabajo. El principal dar cohesión al perímetro y proyectar sus roles, una vez Tony Allen y Vince Carter salieron. Las novedades son diversas e interesantes, la cuestión será su integración en la estructura.

Mario Chalmers puede resolver por sí solo la variante de segundo base, para la que también buscará minutos Andrew Harrison, pero tanto Tyreke Evans como Ben McLemore son casos más complejos. Para los Grizzlies podría resultar muy interesante que Evans ocupase un rol de peso creativo compartiendo minutos con la segunda unidad, dotando así al sistema de cierta descarga en ese aspecto para Conley y Gasol.

El caso de McLemore es distinto. Tras cuatro en los Kings en los que no ha podido despegar, si acepta un rol vinculado exclusivamente a ejecutar (38.2% en triples el año pasado) podría ser muy valioso. Eso sí, en caso contrario habría problemas, especialmente porque en cuatro años de carrera NBA McLemore ha perdido más balones que asistencias ha repartido. Con peso creativo no ha ofrecido garantías de ser ni útil ni eficiente. Como tirador, podría serlo.

Por supuesto la salud de Parsons, grande, versátil, inteligente moviéndose sin balón y pudiendo crear desde el bote, facilitaría la ecuación de una rotación que tenderá a formatos pequeños y en la que también se cuenta con James Ennis. Siendo el tiro y la aceptación de roles elementos básicos para Fizdale, perfiles que defiendan y/o abran la pista son importantes. 

La pintura presenta un óptimo compañero para Gasol en Jamychal Green, que dejó muy buenas sensaciones el pasado curso y acabó resolviendo su agencia libre muy tarde en verano, en realidad con un contrato (16 millones por 2 años) más que interesante para Memphis. Green es el perfil de cuatro más compatible con Gasol: puede tirar, se faja atrás y colabora en el rebote. 

El veterano Brandan Wright sería muy efectivo para dar un empuje ofensivo en minutos limitados, sin embargo sólo ha jugado 40 partidos en dos años con Memphis. Toda incógnita en la franquicia apunta a ser resuelta desde una sobredosis defensiva, especialidad tanto del técnico como de las dos referencias en pista. Pero el techo competitivo a corto plazo lo marcará cómo se resuelva el puzle de complementos a su alrededor.

Datos de lupa:

  • Colectivo:

Los Grizzlies fueron el conjunto que menos mates hizo en toda la temporada pasada, sólo 203. Cinco equipos llegaron a doblar esa cifra.

  • Individual:

Mike Conley fue termómetro ofensivo. Con él en cancha, Memphis anotó 108.6 puntos por 100 posesiones. Sin él, sólo 99.4 (equivalente al peor ataque NBA).

Situación salarial:

  • Salarios franquicia: 110.4 millones
  • Límite salarial: 99.1 millones
  • Impuesto de lujo: 119.2 millones
  • Mínimo salarial: 89.2 millones

Fuente: Basketball Insiders

  • Opción de jugador
  • Opción de equipo
  • Qualifying Offer
  • No completamente garantizado

Con tres contratos por encima de los 22 millones de dólares al año (Conley, Gasol y Parsons), la maniobrabilidad de la Gerencia es limitada. Las dolorosas salidas este verano de Randolph, Allen y Carter se han suplido con acuerdos cortos y de poca cuantía. Así llegaron Tyreke Evans (3.2 millones por un año), Mario Chalmers (2 por un año) y Ben McLemore (10 por 2). Además se consiguió resolver, en buenos términos para la franquicia, la continuidad de Jamychal Green (16 por 2), un complemento muy valioso.

No obstante, con al menos dos cursos más garantizados del trío dominante en lo salarial, Memphis sólo busca mirar hacia adelante con el núcleo actual y prepararse para superar el primer gran escollo a la vista, que puede marcar el proyecto: la potencial agencia libre de Marc Gasol en 2019. Hasta entonces, salvo golpe de efecto vía traspaso (y resulta complicado con esos volúmenes de contrato), calma tensa en una franquicia ubicada ahora mismo en una difícil tesitura competitiva.

Jugador a seguir:

Extraordinario atrás, leyendo el juego y capaz de hacer lo que su equipo necesita en cada momento, Marc Gasol vive consolidado como uno de los mejores pívots del mundo. Su hambre para mejorar quedó nuevamente demostrada la pasada campaña, en la que incorporó el tiro de tres a su repertorio habitual y cobró una nueva dimensión ofensiva.

Foto: Getty

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