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‘Noche de Champions’, repaso de Ajero a la primera jornada de cuartos del Eurobasket

‘Noche de Champions’, repaso de Ajero a la primera jornada de cuartos del Eurobasket

El equilibrio es el catón del basket. Por dentro, por fuera. Que se abra la lata, que empiecen el melón. Que los equipos no parezcan donuts; que alguien meta por fuera; que alguien meta por dentro. Fíjense que hasta en los equipos que ahora van sin cincos o que los ponen tras el arco de los tres puntos, necesitan que una cosa lleve a la otra.

Pues en España andamos jodidos. Ricky hoy no metió y Juan Carlos Navarro no tiene piernas para nada. Solo los valencianos SanEme y Sastre daban cierta medida. Bueno, claro, y el Chacho. Lo del nuevo base del CSKA linda el comercio chino de debajo de casa. Tiene todo lo que el equipo necesita en cada momento.

Teníamos a los más grandes al borde de la inanición. La defensa de las líneas de pase se hizo mayor con el desasosiego de Rubio. Y la Barba supo menearlo todo. Asume tiros cuando no crea ventajas con su bote. Y los está metiendo. Y cuando los mete, ya defienden menos a los grandes. Y así, les da de comer. Y así se logran los equilibrios.

Pero en fin, lo raro es encontrar a un jugador capaz de equilibrar por sí mismo. Es decir que salga a tirar de tres para meter y matar por dentro. Marc ha tenido la actuación más brillante de la Euro. De verdad. 18 puntos en un cuarto. Yo no sé si le pedía tanto los otros días, pero ha sido un auténtico sí al referéndum por el mejor poste en juego.

En tres minutos marcó la diferencia entre España y el resto de Europa, y Alemania no supo dónde meterse. Todo lo que hicieron para evitar esto, lo lograron. Nos bajaron el ritmo y nos causaron dudas. Más que nada por fuera, echamos de menos manos.

Doncic vs. Porzingis

Bueno, pues como la tarde no había sido lo suficientemente brillante, aparecieron los dos. KP las metía de todos los colores, menos de tres. No daba con la tecla e incluso forzaba, pero consiguió reducir varias veces decenas de puntos en contra de los suyos.

La defensa le obligaba a seguir los cambios de asignación y ahí, le hizo sufrir Luka. Doncic se venía arriba cada vez que le venía de frente. Hay una secuencia de minuto y medio del último cuarto en el que el esloveno roza los dos rombos. Dos triples y una canasta en penetración con bote bajito que le valió para subir posiciones en el Draft.

Y eso que el que decidió fue Goran Dragic. Pisó pintura extendió un brazo de siete metros y puso daga en el talentoso grupo báltico. Los que lo vieron pueden sentirse orgullosos de su elección en una Noche de Champions. Los que no, pues vean…el partido acabó 103-97. Luka metió 27. Kristaps se fue a los 34. Y Goran Dragic, el mejor, se marcó un 26 – 8 asistencias – 6 rebotes. Lo dicho, Noche de Champions.

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