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Hemeroteca :: 20/04/2010
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Editorial

Por Paco Torres

Última actualización 20/04/2010@12:23:50 GMT+1
El domingo se festejó en Valencia el segundo título europeo de la historia del club. Entonces –2003– se llamaba Copa ULEB, tenía el mismo caché que esta Eurocopa, pero no llevaba el premio añadido de participar en la Euroliga del año siguiente. En el Buesa Arena de Vitoria, el equipo que entrena Neven Spahija ha dado un par de lecciones que enlazan con los años que han transcurrido entre aquel 2003 y este 2010. Una, que no siempre fichando nombres se consiguen equipos y títulos –esa misma temporada fue finalista ante el Barcelona y el título de Copa del Rey lo conquistó en la temporada 97/98–, y dos, que la paciencia a veces acaba teniendo su recompensa. Fichar a Neven Spahija –que ha ido a ganar esta Eurocopa donde ya conquistó una ACB– fue una de las últimas decisiones de Manuel Llorente antes de regresar al Valencia C.F. donde ejerce también de presidente (como si hubiera nacido para eso, oigan) y no le ha salido mal la operación. Con un grupo en el que dos españoles (Víctor Claver y Rafa Martínez) tienen un gran peso específico, un par de fichajes muy acertados (Nando De Colo y Serhiy Lischuk), dos jugadores muy resolutivos por dentro (Kosta Perovic y Matt Nielsen, al que quiere el Barça para la próxima temporada) y los apoyos contrastados de Marinovic, Kelati, Pietrus e Iván García, así como la apuesta del canterano José Simeón, Spahija ha conformado un estupendo equipo, ahora apellidado Power Electronics, y que lo mismo mete 92 puntos en la semifinal que deja al Alba en la final en unos paupérrimos 44 tantos. Felicidades al Valencia y a Valencia. Y a disfrutar, que ya tocaba.

Felicidades también para el CAI Zaragoza, que regresa a la ACB justo un año después del descenso. No es nada fácil sobreponerse al varapalo que supone bajar de categoría, porque normalmente tras ese percance se produce un bajón anímico de grandes proporciones, tanto en la faceta deportiva como en la estructural. La prueba de que está bien asentado el proyecto zaragozano y de que sus rectores supieron bien qué camino debían elegir es este ascenso que el CAI rubricó el sábado al ganar, en un pabellón Príncipe Felipe entregado, al Sant Josep Girona. Confiaron en el zaragozano José Luis Abós para sentarse en un banquillo que ardía, mantuvieron a los jugadores que habían sido columna vertebral el año anterior y el resultado está ahí: Zaragoza vuelve a estar entre la élite del baloncesto español. ¡Que sea por mucho tiempo!

Y del líder –y campeón– de la LEB Oro al líder de la ACB. ¿Qué lectura se puede sacar de la derrota del Barça en Donosti ante el Lagun Aro? Yo no me aventuraría a sacar muchas conclusiones. Es muy posible que Xavi Pascual y sus jugadores estén ya con la mente –aunque no quieran– en la Final a Cuatro que se disputa dentro de veinte días en París. También es más que probable que ya estén preparando algunos movimientos –ofensivos y defensivos– distintos a los que siguen realizando en la ACB. Enfrente, el Lagun Aro de Pablo Laso más que necesitado. ¿Son razones suficientes para justificar una derrota de ese calibre? Pues no. Ir siempre a remolque, terminar cayendo por once puntos y anotar sólo 60 no pueden ser factores que se justifiquen fácilmente. ¿Quita este traspié posibilidades al Barcelona ante la cita parisina? Pues tampoco. Estaremos atentos a los siguientes partidos de los azulgranas, pero creo que es la caída de tensión que los equipos sufren –consciente o inconscientemente– antes de los grandes batallas donde sí van a estar tremendamente exigidos.

Como exigidos están desde el minuto uno del primer partido de play offs los Lakers ante los Thunder de Kevin Durant, el joven alero que, con tres temporadas de experiencia en la NBA –¡y tiene 21 años!–, se ha encaramado en lo alto de la clasificación de mejores anotadores, algo sólo al alcance de los más grandes y este alero de 206 centímetros lleva camino de hacer historia. Esperemos que no siga cimentando su leyenda a costa de que Pau Gasol regrese a casa antes de lo previsto. Al contrario, deseamos que Pau logre su segundo anillo consecutivo como pieza fundamental del engranaje del equipo campeón... y eso sí que sólo está al alcance de los auténticamente privilegiados. No será un camino fácil, desde luego porque si salva los tres obstáculos que tiene hasta la final, en ésta quizá le esté esperando LeBron James y sus Cavaliers. Un ‘Rey’, por mucho que así le llamen, no lo es hasta que no tiene corona. Eso le hace doblemente peligroso. También Rudy Fernández estará –y como titular tras la lesión de Roy– en la disputa por el anillo. Play offs de lujo. Disfrutémoslos.
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