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Hemeroteca :: 25/05/2010
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Editorial

Por Paco Torres

Última actualización 25/05/2010@11:57:08 GMT+1
Desde Andalucía han llegado las dos insurrecciones contra el dictamen de la clasificación. Uno de estos levantamientos ha finalizado con éxito y el otro no se sabrá si finalmente triunfa o no hasta la tarde del lunes, unas horas antes de que la revista llegue a los quioscos. Cosas de los play offs y de las fechas de juego. Porque el Real Madrid - Cajasol, repetición del primero y que le costó a los madridistas el serio disgusto de salir abroncados por su propio público tras perder –lamentablemente– el partido, se habría disputado el lunes por la noche. ¿En qué ambiente? Es uno de los atractivos periodísticos de la noche, comprobar si los madridistas se han aplacado tras la reparadora victoria del domingo en Sevilla o siguen mosqueados. Quizá estén para pocas fiestas y más tras las palabras de Ettore Messina, que al acabar el partido dijo que le gustaría jugar el tercer partido, el de desempate en el San Pablo sevillano. Sin pretender ejercer de sociólogo, interpreto que el entrenador no tiene nada en contra de las reacciones del público de Vistalegre, sino más bien que ha comprobado –como los propios seguidores– que lo poco que han jugado bien los blancos lo han hecho siempre lejos de casa y lo mucho que lo han hecho mal se lo han ‘regalado’ a los suyos.

Es muy posible que los algunos de los jugadores que visten la camiseta blanca no se encuentren muy relajados ante unos aficionados que les han tomado ya la matrícula desde hace tiempo. Ante el Cajasol el jueves se notó muy claramente quiénes son el objeto del justificado cabreo de los madridistas: aquellos que se barruntan que no van a seguir la temporada que viene y que más parece que tengan ganas de tomarse las vacaciones que de ponerse a pegarse por un balón, pongamos por caso. El Cajasol de Plaza le sacó los colores a un Real Madrid desvencijado tirando a penoso y en el sólo funcionaron –manda narices, pensará Messina– los integrantes de la vieja guardia. Tanto cambalache, tanto fichar y desfichar para que sean Reyes, Llull y Bullock los que intenten que la casa no salga ardiendo. Los mismos tres que tiraron del carro en el pabellón San Pablo, que salieron escopetados, con Llull de martillo pilón, para aguantar el arreón final de un Cajasol que se resistía a sucumbir. Garbajosa se unió a la línea de salvación blanca –quizá contagiado por sus dos campañeros de selección– para, con sus triples, llevar la serie otra vez a Vistalegre. Unan a estos cuatro a un cada vez menos decisivo Prigioni, pero que mantiene el tipo, a los jóvenes Tomic y Velickovic, y ahí se acaba el Real Madrid. Si pasa finalmente Messina tendrá una buena baza a favor en las semifinales: jugará más veces fuera que en casa.

Quién sí certificó en casa su rebelión fue el Unicaja. Medio fuera de combate en La Fonteta para terminar ganado por un punto, punto que generó que los árbitros y toda la ACB de paso, se llevaran más palos dialécticos que durante toda la semana de paro. Se sintieron atropellados los valencianos y el vicepresidente Raga arremetió contra todos al decir alto y claro que los árbitros tenían orden de algún estamento –¿cuál será, será?– de que el Unicaja pasara a las semifinales. Pasó efectivamente el equipo malagueño y lo hizo después de que Power Electronics y Unicaja se subieran a una montaña rusa. Arriba unos, arriba otros hasta que los de Aíto, enganchados a la pareja nacional Jiménez y Berni –como en Valencia fueron los extranjeros Cook y Neal los que habían aguantado al equipo­– terminaron colándose en la siguiente ronda, cosa nada desdeñable después de un año tan caótico.

En la semifinal les espera un Barcelona que va de recital en recital. Asusta este Barça. hasta ahora campeón de todo: ha dejado al Gran Canaria 2014 en 53 y 47 puntos respectivamente. La maquinaria azulgrana parece que está perfectamente engrasada y no parece que hayan relajado sus costumbres defensivas. ¿Reto imposible para los de Aíto? Vestido de víctima este Unicaja da que pensar. Xavi Pascual seguro que no se fía ni un pelo de quienes vienen pegando tan fuerte en las últimas semanas.

Al Real Madrid o al Cajasol les espera un Caja Laboral que las pasó muy mal en Madrid para cerrar la eliminatoria con el Asefa Estudiantes, que ha firmado una temporada algo más que meritoria. El Buesa Arena no parece lugar propicio para gestas ajenas. Aunque si es el Madrid el que viaja a Vitoria, Messina y los suyos van a jugar la mar de tranquilos. O eso dicen.
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