A diferencia de su último rival en la Liga Endesa, el Real Madrid sí pudo subir el 2-0 a su casillero de victorias. La derrota en el Clásico no afectó a un equipo de Pablo Laso muy superior al campeón de Alemania.
El partido calcó prácticamente el de la semana pasada en Berlín ante el Alba. El Real se destacó en el marcador con relativa facilidad pero luego fue incapaz de romper y su rival fue haciendo la goma casi hasta la bocina final.
El equipo blanco intentó correr siempre, y si hubiera tenido más acierto en el tiro exterior (7 de 22 en triples), probablemente habría cerrado el partido mucho antes.
En el inicio del segundo cuarto un arreón madridista en forma de parcial 0-9 puso el 26-38 (min. 13). Tenía pinta de paliza.
En lugar de eso, el Brose Baskets, principalmente a través de Bostjan Nachbar (19 puntos), se agarró con uñas y dientes al partido. Es una de las características de los equipos alemanes: no les sobra el talento, son algo ingenuos, pero siempre compiten. El Unicaja ya lo comprobó la semana pasada.
El alero esloveno acercó al Brose Baskets a 2 puntos (57-59, min. 29) al final del tercer cuarto, haciendo sonar las alarmas. Sería su máximo acercamiento.
En el último cuarto, con Sergio Rodríguez en cancha, el Real fue contundente y acabó con la incertidumbre. Felipe Reyes, bajo aro, coronó un parcial 4-19 (61-78, min. 37).
El Real cumple en su inicio del Top 16 con dos victorias ante los rivales más débiles del grupo. La semana que viene reciben al Zalgiris en el Palacio para luego volver a viajar fuera dos jornadas consecutivas (Unicaja y Panathinaikos).