Petardos, botes de humo, fuegos artificiales, monedas, peleas, cargas policiales… El Partizan-Cibona de la decimosexta jornada de la Liga Adriática tuvo de todo… en el mal sentido. Ganó el equipo serbio (74-68), aunque esto fue lo de menos.
El Partizan de Belgrado es tercero de la Liga Adriática, empatado con el Estrella Roja, tras derrotar al Cibona en la decimosexta jornada de la competición, pero la noticia fue lo que ocurrió fuera de la pista.
Como me explicó Jordi Sampietro, de BelgradoBasketball, cuando presencié en directo el Partizan-Lietuvos Rytas de la primera fase de la Euroliga, hay un conflicto abierto entre dos secciones de la afición del Partizan; frecuentemente lo intentan resolver con los puños. El sábado ese conflicto explotó durante un partido.
El Partizan-Cibona tuvo que ser suspendido en el minuto 12 debido a la lluvia continua de objetos sobre la pista y peleas en las gradas –que ya habían empezado antes del encuentro-. Ni siquiera Dule Vujosevic, ídolo absoluto de la Pionir, y el capitán Vladimir Lucic, que hablaron a la grada por la megafonía del pabellón, pudieron hacer que los violentos cesaran en su actitud. Solo las cargas de los antidisturbios (que siempre están presentes en la Pionir), el desalojo de una parte del pabellón y la amenaza seria de darle por perdido el partido a su equipo consiguieron que el baloncesto pudiera continuar.
En la rueda de prensa Vujosevic no se cortó y tildó de “vergüenza” lo que había sucedido. Se esperan sanciones para el club de serbio.