Personaje
Última actualización 28/10/2009@11:17:40 GMT+1
En los últimos años ojeadores de muchos clubes europeos y americanos se pasean por los campus de baloncesto que empresas de representación de jugadores han tenido la habilidad de organizar en países africanos. Ahí cientos de jóvenes aprenden las nociones básicas del juego y encuentran en el deporte una interesante alternativa para su futuro. Bienvenu Letuni, ¡¡2.24 y 15 años!!, es uno de ellos.
[Por Miguel PanadésFotos: José L. G. Surrallés]
De pronto el mundo se abre ante ellos. Suben a un avión en compañía de personas que se han ganado su confianza y emprenden un incierto pero ilusionante viaje hacia el futuro. Suelen tener físicos privilegiados y los ojeadores de clubes previamente asesorados por representantes inquietos encuentran en estos chicos –también jugadoras– diamantes en bruto que, una vez pulidos, pueden convertirse en estrellas del baloncesto mundial. Ese es el gran negocio.
De todos ellos serán muy pocos los que realmente lleguen al estrellato pero sí unos cuantos los que, a partir de una formación deportiva a tiempo, encuentren espacios en el baloncesto internacional para ganarse la vida a través del deporte. Como siempre son muchos los aspirantes y pocos los elegidos pero está claro que la cantera africana tiene suficiente materia prima para no solamente no despreciarla sino incluso para potenciarla… adecuadamente. La adaptación social, la recuperación de los déficits nutritivos, la buena orientación y, por supuesto, un trabajo acertado por parte de los entrenadores, deberán convertirse en aspectos esenciales para que estos jugadores destacen más allá de las categorías cadetes o juniors donde ya lo hacen por una evidente superioridad física.
El impactante Bienvenu Letuni
Estados Unidos hace décadas que importa jugadores africanos y la mayoría de ellos acaban en las diferentes ligas internacionales que están ya repletas de nombres de origen africano, jugadores inconfundibles por su estilo ágil, por su envergadura superior, por una explosividad en el juego que les convierte en factores diferenciales para los equipos. En la ACB destacan en los últimos años la aportación de Boniface Ndong, primero en Unicaja y ahora en el Barcelona y Sitapha Savané aunque en ambos casos llegaron ya formados. Desde las categorías inferiores del Barcelona suena desde el nombre de Mamadou Samb, con pasaporte ya español y formando parte de las selecciones nacionales de base.
Desde el Congo han llegado una serie de jugadores interesantes como Sergei Ibaka, paso fugaz por L’Hospitalet y Manresa, o el reciente campeón del concurso de triples de la ACB el verdinegro Christian Eyenga, pero el golpe de efecto más impactante en las últimas semanas ha sido la aparición de un chaval de 15 años, con una descomunal estatura de 2.24 y una exagerada envergadura de 2.40. Se llama Bienvenu Letuni y llega de la mano de uno de los primeros africanos que apareció por nuestra liga, Anicet Lavodrama, ahora integrado en la empresa de representación U1st Sports, como figura clave en el contacto y captación de futuros valores de este continente.
Si hablamos de Letuni, ese jugador de medidas superlativas, lo hacemos de un joven con suficiente coordinación, según los primeros entrenadores que lo han visto en una pista de baloncesto, para mover ese enorme cuerpo sin excesivas dificultades. En el baloncesto actual no se trata tanto de la estatura sino de la movilidad y, por lo que explican los que lo han visto, Letuni la tiene y sobre todo tiene capacidad para mejorarla.
Interesados en él
DKV Joventut y Caja Laboral se han interesado en su incorporación a las categorías de formación y ambos están a la espera primero de la resolución de los diferentes reconocimientos médicos y después de la conveniencia del fichaje. Pero más allá del ‘efecto Letuni’ y de lo atractivo que puede representar para los medios de comunicación la presencia de un nuevo gigante africano, vale la pena analizar y profundizar sobre la continua inversión de los clubes españoles en jóvenes valores procedentes del extranjero y sobre todo detectar cuántos en los últimos años se han convertido en jugadores importantes para sus equipos seniors.
Las canteras deben seguir apostando fuerte en el trabajo formativo de todos los jugadores, sean nacionales o extranjeros. De momento la tendencia general es que esas inversiones en cantera tienen retorno en las apuestas nacionales como ha sucedido en la Penya en los últimos años con Raül López, Mumbrú, Rudy, Ricky Rubio, o en el Barcelona con Gasol y Navarro. Es de suponer que a base de insistir en jóvenes valores de futuro esa tendencia tarde o temprano se romperá con alguna de las muchas incorporaciones de otros países en este mundo globalizado pero son muchos los expertos que coinciden en afirmar que para que un jugador joven mantenga su nivel de progresión física, deportiva, intelectual es conveniente no alejarlo excesivamente de su entorno.
El caso de Letuni se convierte, dadas sus características, en algo suficientemente especial para tratarlo aparte. Llega con una presencia impactante aunque como tantas veces sucede en esos casos, a su lado y procedente del Congo aterriza en Badalona otro jugador, Weber Lunfanga que, menos alto y pasando desapercibido ante la inmensa figura de su ya amigo Bienvenu, ha dejado impresionados a los entrenadores por su depurada técnica individual que se suma a unas condiciones físicas innatas.