Última actualización 28/10/2009@11:17:49 GMT+1
Promociones, operaciones, gripes, no-gripes, viajes… ‘King’ James no ha tenido mucho tiempo para aburrirse durante el pasado periodo estival.
[Por Antonio GilFotos: Getty Images]
Una de las atracciones de cada pretemporada en la NBA es ver el estado físico en el que se presentan los jugadores de la Liga tras veranear, y cada año vaguear más. Volver al trabajo es algo que no hace gracia a nadie, pero que te señalen con el dedo durante el Media Day porque llegas con algún kilito de más o sin cuello (la imagen de Stephon Marbury hace un par de años aún no se ha borrado de muchas retinas) es todavía más sufrido. Este caso no es precisamente el de LeBron James, que para empezar ha perdido algo de peso y ha ganado en músculo. Aunque, también es cierto que con el estresante verano que ha pasado el último MVP de la Liga, es normal.
Las vacaciones de LeBron James han sido de lo más ajetreadas y las sorpresas y/o sustos han tenido más protagonismo del deseado por cualquiera, sobre todo cuando se supone que es momento de relajarse. Viajar a varias ciudades europeas y asiáticas presentando tu nuevo modelo de zapatillas y realizando el premiere de tu película/documental ‘More Than A Game’, en el que se hace un repaso a la trayectoria de uno de los mejores jugadores de high school de todos los tiempos por el instituto de St. Vicent St. Mary’s, es al fin y al cabo cansado, pero para nada preocupante…
Por otro lado, LeBron estuvo ejerciendo de maestro de ceremonias para la marca deportiva que le viste, que invitó a varios medios internacionales a Akron para vender la moto de su modelo de calzado y hacer un tour a la prensa por el lugar donde creció James. Esto es menos cansado, pero no hay que olvidar que recibir visita en casa siempre agrada un rato y cansa si la velada se alarga más de la cuenta. Aunque tampoco es nada preocupante…
El tumor que no era tan grave
Lo que si pone más en alerta a cualquiera es tener que andar de médicos. Precisamente esto es algo que LeBron ha tenido que hacer bastante este verano, y no precisamente por un constipado o un dolor de cabeza, sino por cosas bastante más graves.
Con la pasada temporada en su momento más álgido, LeBron James recibió el mazazo que suponía saber que tenía un tumor en su mandíbula. Después de varias pruebas, un agobiante periodo de espera y bastantes nervios por parte del propio jugador y su familia, los médicos del Cleveland Clinic informaron a ‘King’ James que se trataba de un tumor benigno y no había que preocuparse más de la cuenta. Una vez concluida la participación de los Cleveland Cavaliers en los play offs de la NBA, donde cayeron derrotados a manos de los Orlando Magic en las finales de la Conferencia Este, LeBron descansó durante unos días y el pasado mes de junio se sometió a cirugía para subsanar el problema. Primer susto, en forma de ‘falso’ cáncer, superado.
La gripe A que no era tal
Pero las visitas al médico de James durante su periodo vacacional no se habían acabado aún. El caprichoso destino le guardaba una nueva y desagradable sorpresa.
A mediados de este mes de octubre, LeBron saltó nuevamente a los medios por problemas de salud. La posibilidad de que el jugador franquicia de los Cavs padeciese la famosa gripe A fue el motivo por el cual James permaneció encerrado dos días en su propia casa, en una particular cuarentena. Tanto ‘King’ James como Diarnell Jackson y Coby Karl (posteriormente también se mantuvo en observación a Andre Barrett y J.J. Hickson), padecían los síntomas del virus y, por prudencia, estuvieron varios días sin entrenarse ni entrar en contacto con sus compañeros.
LeBron regresó al Cleveland Clinic y fue sometido a multitud de pruebas para confirmar o descartar que fuera portador del virus H1N1. Una vez superados todos los tests de forma negativa, los médicos aseguraron que ‘King’ James no tenía gripe A y el jugador, después de unos prudenciales días de reposo, regresó con energías renovadas a los entrenamientos. La anécdota de todo esto la protagonizaron unos temerosos compañeros de equipo que se mostraron recelosos a acercarse a un LeBron que se tomaba todo a broma. «Era como si nada más verme dijeran, ‘no os acerquéis, que tiene piojos’», bromeó el jugador. Segundo susto, en forma de ‘falsa’ gripe A en esta ocasión, superado. Esperemos que ahora ‘King’ James ya no tenga que volver a pedir hora en el médico y repita, por el bien del espectáculo y de los fans, la increíble temporada del año pasado.