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Hemeroteca :: Edición del 27/10/2009 | Salir de la hemeroteca
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Última actualización 28/10/2009@11:17:33 GMT+1
El Unicaja –lastrado por las lesiones y por la falta de conjunción– ha tenido un arranque liguero (0-3) que ha hecho que los aficionados se empiecen a sentir inquietos en los asientos del Martín Carpena. La alarma está a punto de sonar y Aíto trata de aparentar calma.
[Por Paco Torres
Fotos: UnicajaB Fotopress/Mariano Pozo]

Tres partidos, tres derrotas. No es un comienzo habitual del Unicaja en la ACB. Ni siquiera en la temporada 2003/04, cuando se quedó sin ir a la Copa del Rey de Sevilla, empezó así. En tres jornadas había ganado dos partidos, ambos en el Martín Carpena. Paco Alonso era el entrenador y fue sustituido por Sergio Scariolo, que un año después ganaría Liga y Copa. Este año, en la segunda temporada de Aíto García Reneses como entrenador, el 0-3 es ciertamente impactante. Sobre todo por caer en las dos primeras jornadas ante dos de los equipos con un presupuesto más bajo de la ACB: el Ayuda en Acción Fuenlabrada y el Suzuki Manresa. Fueron dos palos que la afición malagueña encajó entre incrédula y doliente. No está acostumbrada a estas cosas y, aunque el día del Real Madrid el equipo dio mejores sensaciones, el resultado final fue el mismo: derrota en la prórroga. Los abismos de la clasificación se abren y, aunque ahora parezca lejanísima la fecha, bien saben todos, aficionados, jugadores, cuerpo técnico y directivos, que un comienzo así dificulta enormemente la clasificación para la Copa del Rey. Que los equipos que se posicionan bien ahora y que no tienen compromisos europeos –Ayuda en Acción Fuenlabrada, por ejemplo, que a la hora de escribir este texto llevaba los guarismos invertidos del Unicaja (3-0)­– se crecen y son muy complicados de descabalgar de esas posiciones de privilegio. El cuarto partido del Unicaja, en San Sebastián –que no podemos comentar en este reportaje por motivos de cierre de pliegos– será algo más que una piedra de toque. Quizá la victoria en el primer partido de la Euroliga ante el Partizán en Belgrado sirva como punto de inflexión.
¿Y qué es lo que ha llevado al Unicaja a esta extraña situación? ¿Que los fichajes realizados esta temporada no están a la altura de los que ha venido haciendo el club hasta ahora? Es lo que dejó entrever Aíto la pasada semana en los micrófonos de Radio Marca Málaga. Es posible que los fichajes no superen en calidad a los que se fueron, pero seguro que los clubes que le ganaron en las dos primeras jornadas le cambiaban al Unicaja la plantilla con los ojos cerrados.

A comparar
Es inevitable que los aficionados comparen a los que se han ido con los que han llegado nuevos. La marcha de Ndong al Barcelona fue sintomática: se perdía a una pieza fundamental del engranaje y se la llevaba un equipo que aspira a lo mismo que el Unicaja. ¿O es que el Unicaja ya no aspira a todo? La frase de Aíto de que «antes el Unicaja hacía los fichajes más sonados; ahora ya no» es toda una declaración de intenciones. O al menos un aviso de que puede ser una temporada dura para una afición que no perdona que el club haya dejado marchar a Carlos Cabezas, una institución en el Unicaja, hombre que, junto a Berni Rodríguez, representaba toda la esencia del club cajista. La afición piensa que ni Aíto ni el club han hecho esfuerzo alguno para que Carlos no se fuera al Khimki. Que el técnico no convocara al jugador cuando fue seleccionador fue algo más que un indicio. Aún sigue pensando que, estando Calderón, Cabezas no tenía que ir y pone como ejemplo para refrendar su decisión que ha sido el base que menos tiempo ha jugado en Polonia.

Pero es justamente el puesto de base el que más quebraderos de cabeza está dando a Aíto en este mal comienzo de temporada. Nunca, que yo recuerde, ha dejado de haber un base español en los equipos en los que ha entrenado Aíto, y éste solía tener funciones más creativas que ejecutivas. Es un puesto excesivamente sensible como para dejarlo en manos de un tipo de jugadores que su primera opción es hacer canasta. Tanto Omar Cook como Pooh Jeter –éste que llega para suplir la baja de Joseph Gomis, sobre todo– son hombres que tienen el aro en la cabeza constantemente. Carlos Cabezas tampoco le hacía ascos a anotar, sobre todo en los momentos más calientes, pero era mucho más jugador de equipo –sobre todo de este equipo– que los que manejan ahora los tempos del señor García Reneses.

Al Unicaja se sumará un jugador que ahora está lesionado y que debe tener mucho peso en los esquemas del Unicaja, Taquan Dean, escolta que llega de Murcia. Los jóvenes Georgios Printezis y Joel Freeland, junto al veterano Robert Archibald, son los que están aguantando al equipo en estos momentos ­–los dos primeros fueron decisivos en Belgrado–, mientras Jiri Welsch apunta pero no acaba de disparar y Saúl Blanco aún anda aterrizando y tratando de encontrar su lugar en el equipo. Por su parte, Berni Rodríguez sigue trabajando para coger el ritmo y a Carlos Jiménez no parece que el primer descanso vacacional en más de una docena de años le haya sentado bien. Guillem Rubio también tendrá que adaptarse a jugar en un equipo grande. Porque el Unicaja es un equipo grande. ¿O es que la docena de hombres que acabo de nombrar no son de primer nivel? Aíto encontrará el camino, ya lo verán, aunque como no sea pronto en Málaga habrá muchos nervios. Pero muchos.
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