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Blake Griffin

Última actualización 03/11/2009@12:53:59 GMT+1
Hace una semana proponíamos a Blake Griffin como el salvador de los Clippers. Siete días después tenemos que cambiar el discurso y hablar de su inoportuna lesión.
[Por Antonio Gil
Foto: Getty Images]
Imaginen que la ‘batseñal’ se ilumina en el cielo de Gotham pero Batman no acude a su llamada porque está demasiado cojo como para levantarse de la cama, o que un meteorito se acerca a toda velocidad a la Tierra pero Superman no acude a destruirlo porque tiene una rodilla rota. Eso mismo, pero llevado a la vida real, es lo que ha sucedido en los Clippers con su superhéroe Blake Griffin. Todos aquellos, incluidos nosotros desde estas mismas páginas hace justo ahora una semana, que hablaban de la capacidad atlética del ala-pívot, su envidiable condición física, su increíble resistencia al dolor y demás virtudes tienen motivos para mirar hacia otro lado, al menos hasta que el jugador se recupere de la lesión de rodilla que lo ha mandado al dique seco durante las primeras seis semanas de competición. Los fans de los Clippers y la cúpula de la franquicia angelina deberán también posponer sus intenciones de remontar el vuelo y superar el balance de 19-63 de la pasada campaña. Debido a su lesión el salvador del hermano pobre de L.A. llegará un poco tarde al rescate de su equipo en la NBA.

Dichoso gafe…
Pongámonos en situación. Cuando Los Ángeles Clippers se encontraron con la fortuna de frente la noche de la lotería del draft y fueron agraciados con el número uno del draft de 2009, muchos comenzaron a ver la luz al final del túnel. Blake Griffin sería el jugador seleccionado por la franquicia y el elegido para salvar al equipo de las miserias que lleva viviendo ya unos cuantos años, demasiados. Su actuación en la liga de verano de Las Vegas, y su posterior puesta en escena en la pretemporada, no hizo más que recompensar a las plegarias de todos aquellos que pedían a gritos un jugador capaz de dar un giro al devenir de un equipo que encontraba la forma de alzar el vuelo. Sin embargo, el gafe o despropósito colectivo de los Clippers volvió a hacer acto de presencia justo unos días antes de que se diera el pistoletazo de salida a la regular season 2009-2010. Saltaron todas las alarmas. Blake Griffin se rompía una rodilla y se perdería el primer mes y medio de competición.

Los Clippers habían mandado a Zach Randolph a los New York Knicks y su puesto lo ocuparía el flamante número uno del draft… que de momento no se vestirá de corto hasta mediados de diciembre. Todos esos buenos atributos personales con los que Griffin también ayudaría a dar ese salto de calidad a su equipo (véase un jugador cercano al público, nada polémico, fácilmente manejable por los entrenadores, educado, correcto en sus formas… vamos el hijo modelo y el yerno soñado), se quedarán en casa o en el banquillo durante más tiempo del que a todos les (nos) hubiera gustado.

Empezar desde cero
Cuando la rodilla de ‘Terminator’ Griffin cedió en el último partido de pretemporada y se conoció el alcance de la tragedia, ya poco importaba el ilusionante 6-2 de los Clippers en pre-season. El equipo de L.A. no iba a ser más que una calcomanía de lo que se vio el año pasado… al menos hasta Navidades. Todos los pronósticos de hacer algo, aunque fuera medianamente importante, se pospusieron. La pregunta ahora es si le dará tiempo a los Clippers a reaccionar cuando vuelva su joven apuesta, o lo que es lo mismo, cómo se defenderá el equipo hasta que regrese Griffin. De momento, más de un fan seguro que deja caer alguna lágrima en clara muestra de lo que, como bien dice un buen amigo y seguidor de este equipo, es el ‘clipper spirit’.

Los 13.7 puntos y 8.1 rebotes del ala-pívot de los Clippers en pretemporada no fueron más que un anticipo de la explosión brutal que se preveía para la temporada en sí, sobre todo teniendo en cuenta los 22.7 tantos y 14.4 rechaces que ofreció en la NCAA la pasada campaña. La incógnita, la gran incógnita, es que en los 20 partidos que jugaran los de Los Angeles hasta su supuesta recuperación y vuelta a las canchas alguien tendrá que hacerse cargo de ellos, y de lo que deberían haber aumentado de forma natural. ¿Quién? Ahí está el dilema. ¿Baron Davis? ¿Al Thornton? ¿Eric Gordon? Precisamente la dupla Griffin-Gordon iba a ser uno de los grandes atractivos de esta temporada en los Clippers. «Seremos como el pan y la mantequilla este año», comentaba Eric Gordon al empezar la pretemporada, «Los dos somos muy jóvenes eso hará que tengamos un química bastante buena». De momento otra cosa que tendrá que esperar.

A seis semanas vista
Teniendo en cuenta la gravedad de la lesión y las ganas del jugador por volver a vestirse de corto, las comparaciones con otros casos similares y su puesta en escena posterior, incluida la exageración de buscar similitudes con Greg Oden, es algo atrevida. Lo único es que cuando Griffin vuelva a ejercitarse todos tendrán que poner de su parte para que el chico recupere la confianza que fue ganando poco a poco desde el primer día que se puso una prenda con el logo de los Clippers. «Estaremos encantados de tenerle de vuelta con nosotros», se apresuró a declarar el entrenador Mike Dunleavy. Y Por la cuenta que le tiene mejor que así sea.

El propio coach de los Clippers ya destacó en su momento el afán de mejorar de Griffin y confesó a la prensa que muchas veces tenía que pedirle menos cargo de conciencia a la hora de jugarse algunos balones que prefería dar a sus compañeros. Según cuentan, en más de una ocasión Dunleavy paró los entrenamientos para recriminar al jugador que no lanzase tiros abiertos claros. «Tuve la bola en casi todas las posiciones del campo y la pasé, por lo que el entrenador me paró y me dijo que lanzara el balón porque no se iba a poner furioso si me jugaba un tiro abierto. Tendré que acostumbrarme en ello», aclaró Griffin al ser cuestionado por ese tema. Esperemos que haya aprendido la lección porque a su vuelta tendrá que recuperar el tiempo perdido.

Después de seis semanas de parón no habrá tiempo que perder. Lo básico será no salirse de ese camino. «El chico ha estado trabajando como un loco y eso es algo que ya tendrá ganado cuando se recupere». Palabras de un Dunleavy que lo tiene muy claro: habrá que hacerse fuertes hasta que regrese su chico de oro. Entonces empezará la verdadera temporada de los Clippers.
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