Última actualización 10/11/2009@11:35:14 GMT+1
El esfuerzo recompensado
Después de tres jornadas de la Euroliga ya han pasado por nuestro país los dos equipos que parten como los máximos favoritos –compartiendo tal condición con el Regal Barcelona y con el Real Madrid– y ambos han sido derrotados con cierta contundencia. Hace dos semanas cayó el Olympiacos ante el Unicaja y la pasada el Panathinaikos ante el Real Madrid. Claro que lo que sucede en noviembre va a tener poco que ver con lo que ocurra en mayo, pero no es mala cosa que los equipos que llevan años copando Euroligas y Finales a Cuatro empiecen a sentir el aliento de otros equipos que están dispuestos desde el principio a dejar claro que quieren ese trono en el que últimamente sólo se han sentado Maccabi, Panathinaikos y CSKA. Lo han hecho en dos ocasiones cada uno desde que el Barcelona la ganara en el Sant Jordi en 2003. Si algo ha premiado desde hace unos años para acá esta competición ha sido las cuentas bancarias. No todos los grandes pueden ganar cada año, pero los clubes que más han invertido en configurar sus plantillas han visto recompensado generalmente ese esfuerzo. En ese aspecto la Euroliga, con su largo y exigente calendario, deja hueco a pocas sorpresas; si acaso permite que alguna… llamémosle ‘cenicienta’ ahora que ha empezado la NCAA, se cuele en la Final a Cuatro.
De todas las maneras no hay que echar las campanas al vuelo tras estas primeras escaramuzas. Aunque sólo sea por un motivo: los equipos aún andan ajustándose y ya sabemos que no es lo mismo esa labor en la ACB que en cualquier otra liga de Europa. El ejemplo más claro es el del Unicaja: hasta la sexta jornada no ha conseguido su primera victoria y está seriamente comprometida su participación en la Copa del Rey. Acoplarse con parsimonia en la ACB es un lujo que no se pueden permitir los equipos grandes, algo que cualquier otro equipo europeo con opciones a estar en mayo en París sí puede hacerlo. ¿Cuántos equipos en la Liga griega pueden plantar cara a los dos grandes? No nos engañemos: ninguno. En estos momentos Olympiacos y Panathinaikos tienen la doble urgencia de ganar cuando se enfrenten entre ellos. Antes y después, en Grecia y en Europa, su único interés es llegar en condiciones a la F4 de París para dirimir supremacía, si es que se enfrentan, y luego seguir despedazándose entre los pabellones de la Paz y la Amistad y del OAKA.
El partido que el jueves disputaron en Vistalegre el Real Madrid y el Panathinaikos sirvió para que los blancos compararan su potencial con el actual campeón. Los dos equipos tenían bajas y ya hemos escrito sobre las diferentes obligaciones a las que ahora se enfrentan los equipos de una y otra liga, pero lo que es una evidencia es que Ettore Messina ha vuelto armar un equipo roqueño y poderoso, con tantas opciones ofensivas como armamento defensivo (esto sobre todo) con jugadores tan graníticos como Prigioni y Darjus Lavrinovic que permitirán que jugadores como Bullock –aunque no acaba de sentirse cómodo sin tener tanto el balón en su poder– aguijoneen en los momentos precisos. ¡Y aún no tiene a Felipe Reyes!
El Barcelona pasó con sobresaliente una prueba en Kaunas adonde tuvo que viajar sin Navarro y sin Basile. Es otra manera de reafirmarse en Europa: ser capaz de afrontar un encuentro complicado sin su jugador franquicia y su magnífico suplente. Ya sé que el Barça si algo tiene es un banquillo profundo y fiable, pero tenían que demostrarlo lejos del Palau Blaugrana y los de Xavi Pascual lo hicieron. Para el Unicaja la prueba consistió en ganar una prórroga, algo que parecía imposible para el equipo de Aíto. Ante el duro Efes Pilsen (uno de los aspirantes a estar en París si se descuidan los favoritos) los malagueños se quitaron ese peso de no saber resolver en los minutos extras. Quizá se quitaran muchas otras cosas. El Caja Laboral tenía que demostrar en Ljubljana que sabe ganar lejos de casa. Necesitaba algo así el equipo de Ivanovic tras la derrota en Valencia. Marchan pues realmente bien los equipos ACB en la Euroliga. Buena noticia, aunque estemos a seis meses vista del momento culminante de la competición.
Como quiera que además de los cuatro equipos españoles y los dos griegos, sólo el Montepaschi italiano y el Efes turco parecen tener potencial suficiente para entrometerse en la fiesta hispano-greca, emplacémonos ahora para cuando lleguen los play offs de cuartos de final; a ver cuántos de estos ocho equipos no están entre los ocho mejores.