Personaje
Darjus Lavrinovic
Última actualización 17/11/2009@11:52:29 GMT+1
Batallador hasta el último aliento en la pista, tímido y retraído fuera, Darjus Lavrinovic se ha convertido en un bastión imprescindible para el crecimiento del Real Madrid. Un jugador capaz de hacer de todo y de aunar virtudes que parecen opuestas.
[Por Fernando MartínFotos: Javier López]
Es prácticamente una tarea imposible encontrar una instantánea de Darjus Lavrinovic sonriendo en una cancha de baloncesto. Sin embargo, es lo primero que ofrece cuando estamos a punto de realizarle las fotografías que acompañan este artículo. Frente a la cámara, vuelve el rictus. La seriedad forma parte imprescindible de su trabajo y rol de ‘cinco’ intimidador que busca el contacto; duro si las circunstancias lo requieren. Aunque, a la vez, sea algo frío en su comportamiento, con una muñeca de seda, buen juego de pies y una mentalidad sobresaliente que le hace pensar sólo en la siguiente jugada, sin importar la anterior. La contundencia de un bulldozer y la precisión de un cirujano. Es, por ahora, el fichaje más rentable del Real Madrid de Messina, que va acercándose hacia lo que necesita un equipo campeón.
«Creo que me he acoplado bastante bien, pero siempre se necesita un poco más de tiempo para habituarse del todo al nuevo estilo de juego, compañeros y ciudad. Hay mucha gente nueva en el equipo y eso hace que todos nos ayudemos mucho», confiesa. El que más le asiste es su compatriota Rimas Kaukenas, traductor –como en esta entrevista; nuestro agradecimiento a él y a Jorge Pérez, jefe de prensa madridista, porque el pívot no se siente demasiado cómodo hablando en inglés– y hombre de confianza en tierra extraña. Darjus Lavrinovic cumplió 30 años el primero de noviembre, y, pese a las excelentes semanas que ha protagonizado, su dilatada experiencia le hace ser cauto y sensato. «He tenido buenas actuaciones pero creo que todo ha sido debido a la calidad de los que están a mi lado», dice, entendiendo que cuando se reincorporen Felipe y Van den Spiegel, en buena lógica su cuota de protagonismo y números ¬16.4 puntos y 5.9 rebotes entre ACB y Euroliga al cierre de estas líneas– disminuirán. «Es importante tener un buen rendimiento personal, pero lo que importa es el equipo: que rinda como bloque y gane partidos». Eso también se cumple.
Mirada fija en el objetivo
Su juego es muy directo; sin frivolidades, pero persistente como la acometida de una ola contra la roca, horadándola. Las pequeñas cosas no le afectan. Frente el Panathinaikos, el lituano recibió un espectacular tapón de Nikola Pekovic todavía en el primer tiempo. En la posesión griega siguiente, lejos de ofuscarse y cometer una falta ante el mismo par, templó los nervios, defendió como sabe y le devolvió la chapa al montenegrino. Ojo por ojo. Tampoco la famosa y absurda no-canasta en Bilbao, que levantó burlas de la grada rival, le aturdió. «Trato de centrarme en lo que pasa en la cancha sin pensar en lo externo al juego para no distraerme. No sé si eso es ser un jugador frío, porque me gusta demostrar carácter. Y creo que lo tengo, pero es mejor no preocuparse por esas cosas», explica.
Su 49 de valoración ante el Khimki en la Euroliga quedará como una de las actuaciones más dominantes en la historia de la competición. Sin embargo, el hecho de que el partido se perdiera aparece en primer lugar en sus pensamientos. «Estoy muy contento por cómo ha comenzado la temporada, pero lo estaría más si hubiéramos ganado aquella prórroga. Tenemos un equipo experimentado y con hambre de cuajar una gran temporada. Queremos llegar a finales en todas las competiciones», avisa.
Rumbo al oeste
Es la primera temporada en que Darjus Lavrinovic juega en Europa occidental. Su carrera había transcurrido entre Lituania (Alytus Alita y Zalgiris) y Rusia (Unics y Dinamo Moscú la campaña pasada), sin excepción. Curiosamente, le puede pasar lo mismo que a su hermano Ksystof, que la primera vez que salió de ese círculo fue definitiva para lanzar su carrera. A su gemelo llegar a Siena le ha valido para ser considerado el mejor sexto hombre de Europa. A Darjus, le puede colocar directamente entre el puñado de mejores grandes del continente y, de paso, alejar de sí el estigma de físico frágil –por ejemplo, una rodilla le dejó sin el oro del Eurobasket’03¬–. Por eso no dudó en ponerse a las órdenes de Ettore Messina, «un entrenador muy respetado, exigente y que es capaz de sacar el máximo de cada uno de los jugadores, una opinión que comparten casi todos a los que ha dirigido», señala. «Jugar para él, más que un desafío es una ilusión que motiva. Además, el proyecto del club es ambicioso, y es lógico que se pida mucho en el campo y fuera de él; que se requiera la máxima intensidad».
Esta no es la primera vez que el baloncesto cruza a Real Madrid y Lavrinovic. En 2007 el equipo blanco disputó las semifinales de la ULEB frente al Unics, donde militaban los gemelos Lavrinovic. La eliminatoria se decidió en Vistalegre, tras estar el Real contra las cuerdas en Rusia, con remontada memorable y un ambiente histórico. «Es verdad que el público nos metió mucha presión. El Madrid reaccionó pronto gracias a ese apoyo». Ahora, el calor del público madrileño, muy diferente al de sus otros equipos, juega a su favor. «Ya he podido vivir esas sensaciones, como ante el Panathinaikos. Tener una afición así es reconfortante y te da seguridad».
Lavrinovic bueno, Lavrinovic bueno
Los hermanos Lavrinovic ya deben estar aburridos de la pregunta ‘¿cuál de vosotros es mejor?’ Con un robusto físico heredado de su familia paterna –su abuelo medía dos metros–, por estos lares se consideraba unánimemente que era Ksystof, pero durante sus carreras ese apelativo ha ido cambiando de manos, primordialmente por su dispar elección de equipos. Esta Euroliga puede demostrar que los dos son de un nivel tan parecido que hace imposible emitir un veredicto final.
El propio Darjus –¿quién mejor?– arroja algo de luz. «Creo que tenemos muchas diferencias en nuestro juego y también algunas similitudes. A mí me gusta tirar, pero trato de aportar todo lo posible en el rebote y en defensa, e intento ser un jugador completo. Mi hermano tiene muchas de mis características, pero creo que su rango de tiro es mayor. Es muy bueno en los triples». El madridista también, aunque cada vez se prodiga menos.
Tras la tercera jornada de la Euroliga Ksystof y Darjus eran 1º y 2º en valoración y 1º y 3º en puntos anotados. En esta competición ambos han sido incluidos una vez en el segundo quinteto ideal –el madridista en 2006, el sienés en 2008–. Con Real Madrid y Montepaschi fijando sus aspiraciones en el infinito, es bastante probable que esta sea la temporada en la que, por fin, los dos Lavrinovic se enfrenten cara a cara en la misma pista, algo que habrá ocurrido millones de veces en entrenamientos entre cuatro paredes –y altos muros–, pero nunca en un encuentro oficial desde que son profesionales.
«Nosotros queremos pelear por la Euroliga y estar en la F4. Sabemos que el camino hasta ella es muy difícil y que hay equipos como Panathinaikos, Olympiacos, Barcelona y un grupo más amplio que son candidatos al título. Hay cuatro plazas y trataremos de estar, pero no es fácil». ‘La fortaleza’ hablará en el campo.