Mario Stojic
Última actualización 18/11/2009@09:01:30 GMT+1
Ha regresado al club con el que jugó por primera vez en la Liga ACB. Mario Stojic vuelve a Alicante siete temporadas después. A lo largo de estos años se ha convertido en un jugador capaz de liderar equipos emergentes.
[Por Paco Torres Fotos: ACB Photo]

Hasta la cuarta oportunidad no pudo ganar a la selección española. Y para hacerlo tuvo que esperar a que los mejores jugadores de aquella generación hubieran dado el salto a la selección absoluta. Porque Mario Stojic nació en 1980, como Pau Gasol, Felipe Reyes, Juan Carlos Navarro y Raül López, que ese año de 2001 estaban disputando el Eurobasket de Turquía. Mario Stojic, el mejor jugador de Croacia, junto a Planinic y Zizic, se había topado con la generación de oro española en la final del Europeo de Varna en 1998, en el Mundial de Lisboa en 1999, y en el Europeo Joven de 2000. Fue en Saitama donde, por fin, Stojic pudo vencer a la selección española. Allí Croacia fue medalla de plata en el Mundial sub 20, sólo superada por los Estados Unidos de Bell, Boozer, Butler y Kapono. Mario, además de anotar 24 puntos en la final, fue elegido para formar parte del mejor cinco del campeonato.
Al término de ese campeonato Stojic fichaba por el Benetton italiano después de haber brillado la temporada anterior en el KK Zagreb, equipo en que había jugado las cuatro últimas temporadas. Los 21.7 puntos que promedió llamaron la atención de los de Treviso. En Italia conquistaría la Lega en el primer año, aunque su aportación bajó en relación a lo que había logrado en Croacia. Dos años después llegaría a la ACB a través del Lucentum, equipo al que llegó de la mano de Julio Lamas. El entrenador argentino fue su máximo valedor cuando, en la temporada siguiente, fichó por el Real Madrid. Él fue el que recomendó el fichaje de un alero serio, trabajador y de una gran fortaleza. El equipo blanco vivía épocas convulsas –venía de quedar décimo– y tampoco las dos temporadas en las que vistió Mario la camiseta madridista fueron tranquilos.
En el alero croata se fijó entonces –temporada 05/06– un equipo, Menorca Basket, que había cumplido, no sin apuros, su primera temporada en la ACB. El presidente José Luis Sintes y el entrenador Ricard Casas pensaron que Stojic podía ser la piedra angular del joven proyecto.
El referente en Menorca
Desde ese momento volvimos a recuperar al mejor Stojic; al que había liderado a la selección croata en juniors y sub 20 y al que había despuntado tanto en el KK Zagreb.
El que fuera admirador de Drazen Petrovic –en Menorca le recuerdan yendo a entrenar con la camiseta número 3 de los Nets– se convirtió en el referente de un equipo que se agarró desesperadamente a una categoría de la que se podía haber despedido antes –bajó la temporada pasada– si no hubiera estado Stojic en el equipo.
Entre las muchas virtudes que adornan el juego del alero croata se encuentra la valentía: siempre se ofrece en los momentos cruciales para asumir responsabilidades. Él no pretendió nunca jugarse –como su admirado Petrovic– muchos balones; nunca quiso que el juego del equipo pasase permanente por él. Lo que sí quiso siempre –como su admirado Petrovic– es jugarse los balones calientes, los que suelen quemar en las manos de otros jugadores. Es entonces –siempre en jugadas predeterminadas por los entrenadores y no fruto de la improvisación– cuando aparece el mejor Stojic posible, cuando, desde la lógica de la táctica, recibe los balones que deben ser convertidos en canastas sí o sí. No hay mayor valentía que la de jugarse balones para sobrevivir. Y en esa faceta Stojic es un consumado maestro. Lo demostró durante cuatro temporadas en Menorca donde era –y es– idolatrado por los aficionados. Con ellos mantuvo siempre un vínculo muy especial. No era extraño verle dirigirse a ellos durante los partidos sabiendo sacar lo mejor de una afición que llevaba en volandas al equipo; de manera recíproca, la afición motivaba hasta el paroxismo a un jugador que se convirtió en un icono de la isla.
Perfeccionista como es, le gusta tener todo bajo control. Quién es quién en el club y el equipo en el que está. Necesita conocer los roles para rendir plenamente.
En la cancha, además de la probada valentía, también es poseedor de una contrastada polivalencia. Es de los pocos jugadores que, siendo un ‘tres’ puro con apariencia de escolta –puede jugar en esa posición sin ningún problema e incluso distribuir balones como si de un base se tratara–, sabe jugar como pocos al poste bajo, ‘matando’ a cualquier rival que intente defenderlo ahí. Su fortaleza, movilidad y potencia de piernas le hacen prácticamente indefendible para jugadores que piensen que Stojic sólo puede jugar de cara al aro.
Otra vez en Alicante
El presidente del Meridiano Alicante lo ha vuelto a contratar siete años después de que lo hiciera por primera vez. El reto es parecido... aunque con matices distintos. En ambas ocasiones el equipo acababa de subir a la ACB, pero en 2002 el club lo hacía por primera vez; ahora lo que hace es recuperar una categoría que perdió hace dos años. Stojic llegó entonces a un equipo, que se metió entre los ocho mejores, para ser una pieza importante, pero no decisiva: fue el sexto jugador de una plantilla en la que dominaban Perasovic, Roe, Prigioni y Junyent; su media anotadora fue de 8.1 puntos y jugó 24 minutos por partido. Ahora regresa para ser el líder. Pero como lo fuera en Menorca: un líder tranquilo.
Ahora lleva 9.2 puntos y está 29 minutos en cancha. Tampoco ahora quiere lanzar 20 veces por partido, pero sí quiere ser el hombre importante que se juegue los balones que debe. Ni uno más, ni uno menos. Y eso sí: cuando el equipo de Óscar Quintana llegue a un final ajustado, el técnico sabe que Mario Stojic estará dispuesto a jugarse el balón más importante. Pero no lo hará de cualquier manera; lo hará siguiendo las pautas del técnico, en una jugada de pizarra que Stojic no tendrá miedo de ejecutar. Como siempre, como hacía cuando era un junior que habría abrazado muchas más veces la gloria de no haber nacido el mismo año que unos cuantos jugadores españoles con los que hoy sigue compitiendo de tú a tú.