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Tanto afán, tanto buscar quedar primero de su grupo para que al final, en lo único que de verdad se sortea en la Euroliga –dónde caen algún tercer o cuarto clasificado y qué equipo líder cae en qué grupo– te den por todos los lados. Pues eso es lo que le ha pasado al Real Madrid en el sorteo –dirigido, pero aceptado por todos, ya lo hemos explicado muchas veces– de la Euroliga. ¿Cuál era el tercer clasificado más fuerte que podía caerle? ¿El Maccabi? Pues el Maccabi que le cae. ¿Y el más complicado de los cuartos? ¿El Efes? Pues el Efes. Maldito grupo F, debieron pensar jugadores, técnicos y aficionados madridistas en general. Pero bueno, si tienes una de las mejores y más caras plantillas de Europa, no queda otra que volver a demostrarlo tengas quien tengas en el grupo, debió ser el siguiente pensamiento... justo inmediatamente antes de que los que no estaban avisados cayeran en la cuenta de que los equipos que se clasificaran en el F se enfrentarían a los del E en la antesala del viaje a París; esto es: en el play off al mejor de cinco partidos. ¿Y quiénes estaban en ese grupo. ¡Pues Barcelona y Panathinaikos! ¡Bingo!
Vamos a verlo desde el punto de vista más optimista posible: El Barcelona volverá a quedar primero de su grupo y el Real Madrid también. El equipo de Xavi Pascual se enfrentaría al Montepachi Siena, al que ya ha ganado dos veces en la primera fase. El equipo de Ettore Messina, por su parte, se las volvería a ver con el Panathinaikos, al que ya ganó en Atenas y en Madrid. ¿Quién dijo miedo? Claro que a este cuento de la lechera –y eso que aún no he llegado al otro lado del cuadro, al facilito, donde están Caja Laboral y Unicaja– puede rompérsele el cántaro en cuanto uno de los dos quede segundo mientras el otro es líder. ¡Barcelona y Real Madrid peleando por no quedarse fuera de la Final a Cuatro!, que, aunque lo parezca, no es lo mismo que pelear por ir. En caso de darse esa eliminatoria sobre quien más va a hablarse y escribirse –que nadie lo dude– será del eliminado y no del que alcance el primer nivel de una gloria que será efímera a no ser que levante en París la copa de campeón. Así que, se mire por donde se mire y hasta que no se dispute el último partido de las eliminatorias, todo va a girar en torno a estas elucubraciones.
Llegados a este punto, bueno es recordar que el Barça está formado por jugadores de carne y hueso y no maquinarias perfectas como su juego nos había podido hacer pensar. También su entrenador lo es. En las 0.7 décimas que restaban para acabar un partido, que el Barcelona ganaba por dos en la Fuente de San Luis, podían pasar muchas cosas, pero lo que no estaba en el guión es que Xavi Pascual pidiera tiempo muerto, algo que le vino muy bien a Neven Spahija para preparar un saque de fondo que le salió de cine. El triple de Rafa Martínez recuerda que el Barça es ganable, lo que viene a dar alas a los rivales, tanto en ACB –y en la Copa– como en la Euroliga, rivales a los que ya imaginábamos como meras víctimas propiciatorias del súper Barça. Es de suponer que los rivales de la Euroliga –que es de lo que escribimos esta semana– visionarán hasta el último detalle la defensa del Power Electronics Valencia que hizo encallar al ‘equipo perfecto’.
Por el otro lado del cuadro, los dos equipos españoles, Unicaja en el G y Caja Laboral en el H, parten como segundos de a bordo. ¿Posibilidades de asaltar el primer puesto que les daría el factor cancha? Pues no tienen por qué ser escasas. Ni CSKA ni Olympiacos han dado señales de ser invencibles. Cierto es que, a medida que avance la temporada, estos equipos, escasamente exigidos en sus respectivas Ligas, irán mostrándose más ensamblados. Y plantillas tienen. El equipo de Aíto estará avisado de que los rusos ganaron en los dos partidos al Caja Laboral. Los malagueños son, de los cuatro ACB, los que mejores terceros y cuartos tienen. Ya ahormado el equipo, ya rodado lo suficiente, habría que calificar como fracaso que no se metieran en play offs; luego, a pelear con la seguridad de que la condición de favorito la soportaría el rival, sea quien sea. ¿Podría ser el Caja Laboral de Dusko Ivanovic? Podría. Si hay un equipo irregular y equívoco entre los grandes ése es el equipo de El Pireo. Claro que, a diferencia de los malagueños, los vitorianos deberán estar muy atentos a los otros dos rivales; el Khimki de Scariolo, Raül y Cabezas tiene mucho peligro, y un Partizán sin presión puede ser doblemente incómodo.
Empieza lo bueno en la Euroliga. Hay promesa de revisar calendarios. No sería mala cosa. Hasta entonces, disfrutemos de este Top 16 en el que la competición se torna, ahora sí, en excitante.