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Hemeroteca :: 02/02/2010
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Editorial

Por Paco Torres

Última actualización 02/02/2010@12:45:45 GMT+1
Sostiene Pau Gasol que ha sido seleccionado para ser uno de los 24 jugadores que disputarán el All Star –¿o habría que decir celebrarán, dado el carácter lúdico de la cita?– porque ‘me lo he tenido que ganar’. Lo dijo en Marca poco después de hacerse público que los entrenadores de la NBA le consideraban como uno de los grandes del Oeste y de la NBA. Antes había leído que Pau decía que ‘se ha respetado el status que tengo’. Ambas frases, aunque pudieran parecer contradictorias son perfectamente compatibles. Es más: es el día a día de la NBA. Su ley.

Pau tiene un estatus porque se lo ha ganado a pulso. El status cuesta mucho conquistarlo –es una conquista, sí– y Pau lo que ha hecho, en los partidos que ha disputado este año, ha sido aumentar ese status a base de puntos, rebotes e influencia en el juego: con Pau ganan más partidos que cuando él está lesionado. ¿Le habría valido a Pau su currículo –magnífico– de no haber estado fino una vez que regresó a las canchas? Lo dudo mucho. Status, sí, pero hay que alimentarlo en cada día. Los roles importantes en las canchas se tardan mucho en conseguir pero se pierden al menor atisbo de duda. Para eso la NBA es muy pragmática: ¿Dónde está, por ejemplo, Shaquille O’Neal? Del historial no suele vivirse mucho tiempo. Todo crédito se agota y es muy posible que Shaq colabore en hacer grande –e incluso en conquistar el anillo– a los Cavs, pero sus 11.3 puntos y 6.6 rebotes que lleva esta temporada están bastante lejos de los 24.2 y 11.1 que promedia en toda su carrera. Hay que reconocerle a los entrenadores –que son los que eligen a los reservas– su tino a la hora de elegir a los jugadores que más cosas pueden aportar al partido de las estrellas.

Otra cosa es la forma de elegir a los titulares. La globalidad tiene estas cosas: Allen Iverson ha sido votado masivamente porque mantiene el status de ídolo –es posible que más como icono de una forma de vida de vestirse y tatuarse– entre unos aficionados que no han votado tanto sus méritos esta temporada –unos pobres 14.5 puntos frente a los rutilantes 33 puntos que llegó a promediar en la temporada 05/06– como por el rescoldo de veneración que sienten por un jugador que, por momentos, pareció que jugaba como los dibujos animados de puro inimitable. La NBA se rinde a Internet –como no podía ser menos por otra parte– pero eso tiene a veces unas perniciosas consecuencias, como por ejemplo esta elección de Iverson o que Yao Ming sea masivamente votado por millones de compatriotas no importa en qué estado de forma se encuentre. Vicente Salaner propuso una fórmula en su columna del viernes 29 en El Mundo que consiste en volver a seleccionar a 14 –como se llegó a hacer en su momento– y que los 10 primeros fueran seleccionados por los entrenadores y la prensa. Mantiene Salaner que de haberse empleado esa fórmula este año habríamos visto a los hermanos Gasol en el partido del domingo. Es muy probable que así hubiera sido.

Y habría sido algo más que merecida la presencia de Marc Gasol que está firmando una temporada de enmarcar. Ha subido sus prestaciones tanto en puntos como en rebotes, se muestra activo –y eficaz, que no siempre tiene por qué ser sinónimo– en uno y otro lado de la cancha y, lo que está haciendo que haya dado ese salto que diferencia a los buenos jugadores de los grandes jugadores: asume responsabilidades en los momentos finales de los partidos igualados; lo mismo aparece para poner un tapón que se muestra –otra cosa es que le vean y le pasen– para jugarse el balón definitivo.

Podían haber compartido cancha y camiseta Pau y Marc Gasol, pero... ¡Ah, el status! Marc, por muy fino que ande, es un jugador de segundo año y no es nada fácil saltarse barreras en la NBA, como queda acreditado cada dos por tres. Marc va ser un sophomore que intente jugar un baloncesto serio y eficaz, algo muy alejado de la manera en que encara –este partido aún más enloquecido que el de los ‘grandes’– la cita del sábado. De lo que no me cabe la menor duda es de que Pau y Marc estarán juntos en el partido de las estrellas y ojalá que para entonces haya piques al estilo de aquellos en los que la rivalidad se llevaba hasta las últimas consecuencias incluso entre jugadores de la misma Conferencia ¿Verdad Jordan?, ¿verdad Thomas?, ¿verdad Magic? Es lo que tiene Internet y el twiter y demás. Que andan a veces los jugadores pensando más en otras cosas que en el juego. Los tiempos...
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