Columna por Paco Torres
Última actualización 16/02/2010@16:03:01 GMT+1
Si tomamos la última jornada Europea como referente para medir el estado físico, táctico y emocional de los tres equipos que marchan en los puestos de cabeza de la ACB y que llegan a Bilbao con la etiqueta de favoritos, hay que convenir que el Regal FC Barcelona es el clarísimo favorito. No hay duda. Es cierto que el Panathinaikos de Obradovic, actual campeón de la Euroliga está en horas bajas, pero llegaba al Palau para agarrarse a un clavo ardiendo, conjurados para levantarse tras las muestras de afecto que los aficionados dispensaron a Zeljko y a los jugadores después de caer ante el Maroussi, y el equipo de Xavi Pascual no le dejó ni encontrar el clavo. Esta nueva demostración fortalece aún más el grado de favoritismo del Barça de cara a proclamarse campeón de Copa y aumenta si ponemos en el otro lado de la balanza los partidos que firmaron el Caja Laboral en casa y el Real Madrid en Siena.
El equipo de Dusko Ivanovic, segundo en la ACB a una victoria del Barça, se atragantó de mala manera ante el Khimki de Scariolo, Raül –sublime en el Buesa Arena– y Cabezas. Clasificarse para los cuartos de final le va a suponer un esfuerzo descomunal: tendrá que viajar a Moscú necesitado de levantar los 11 puntos en contra que le dejó el jueves el equipo de su ex entrenador. No sé de qué manera afectará esta incómoda situación al equipo alavés en su corto viaje a Bilbao, pero anímicamente no van a estar muy allá; es posible que hagan de la necesidad virtud y miren la cita de la Copa como una posibilidad de recuperar ánimos y sensaciones. Que hayan vuelto sus hombres altos Splitter y Barac puede ser otro aliciente para una competición que al Baskonia se le da especialmente bien: es el campeón y ha ganado cuatro de las últimas ocho ediciones, siendo finalista en otras dos.
¿Estará más o menos atribulado el Real Madrid? Más urgido, seguro. No levanta el trofeo desde 1993 –Luyk estaba en el banquillo y Sabonis lideraba en el parquet– y desde eso ya ha llovido. Sobre mojado a veces. En Siena el equipo de Messina volvió a ser un quiero y no puedo; ante los grandes rivales no terminan de funcionarle todas sus piezas al unísono y eso debe preocupar mucho al técnico. Como tiene que preocupar que su línea exterior haya sido absolutamente incapaz de frenar, de manera consecutiva, a dos jugadores que han abrumado a los aterrados –y blandos– defensores blancos. Anderson en Tel Aviv llegó a los 40 puntos de valoración, y McIntyre en Siena a los 43. En caso de que llegaran a una hipotética final con el Barcelona, ¿les suena el nombre de Navarro? Sudores fríos le deben entrar a más de uno con estas exhibiciones continuadas y más tras el descalabro del domingo ante el Bilbao.
Mucha menos presión van a tener los otros cinco participantes. Quizá algo más el Power Electronics Valencia por el hecho de ser cabeza de serie. De los que se den cita en Bilbao es el único equipo que sabe lo que es ganar al Barcelona; se lo podría encontrar en semifinales si los valencianos vencen en cuartos a un Asefa Estudiantes que sí que va a ir sin agobios de ningún tipo y eso les puede hacer doblemente peligrosos.
El Valencia enseñó cuál es el camino para poder hincar el diente al Barça: tanteos cortos y final igualado. Si los azulgranas no pueden meter muchos puntos no se encuentran muy cómodos; tampoco con los finales apretados. Cada partido que se resolvió en las últimas jugadas, el Barcelona perdió: contra el Gran Canaria por dos (67-65), contra el Valencia por uno (60-59) y contra el Partizán por uno también (el controvertido 67-66). En los tres se han dado ambas variantes. Sólo una vez, en la final de la Supercopa ante el Real Madrid, los azulgranas ganaron... y hay que recordar que en la última posesión blanca se le escapó el balón a Prigioni. Con estas premisas hay que reconocer que el peor rival de los cuatro que le podía tocar en suerte es el Cajasol de Plaza, que presenta la segunda mejor defensa tras el líder, que tiene jugadores a los que no les tiembla el pulso y, sobre todo, que viajan con presión cero.
Tampoco el DKV Joventut de Sito Alonso –que no parece atravesar el mejor momento– va a estar muy agobiado por las prisas ante el Madrid. Todo lo contrario que el Bizkaia Bilbao Basket, que, de la mano de Katsikaris afronta un doble reto: levantar el vuelo y ser anfitrión. Motivados sí que van a estar y más teniendo como primer rival a los vecinos de Vitoria. Alicientes no faltan. Favorito, tampoco. Y mucho menos equipos dispuestos a que nada de cuanto he escrito se produzca. ¡Es la Copa!