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El Spartak es mucho equipo. Tanto que lleva cuatro títulos de Euroliga Femenina consecutivos. Ante él se ha estrellado el Ros Casares como el año pasado lo hizo el Halcón Avenida. No basta con albergar la Final a Cuatro; no basta con que el público esté abrumadoramente con las jugadoras locales; no basta tampoco con que el equipo anfitrión juegue un muy buen baloncesto. El Spartak es un soberano equipo liderado en la cancha por Diana Taurasi, sin duda la mejor jugadora del planeta. Para ganar al equipo moscovita hay que jugar perfectamente –los equipos españoles que se han enfrentado en las últimas dos finales lo han hecho– y después esperar a que el Spartak no ande fino; dos coincidencias complicadas de darse al unísono, pero si aún ocurrieran, está el ‘factor Taurasi’ y ese siempre aparece. La alero norteamericana es una superclase que condiciona cada partido en el que interviene. Para bien de su equipo; para mal de sus rivales. En este caso lo ha sufrido el Ros Casares que ha hecho una Final a Cuatro impecable; Isma Cantó y sus jugadoras lo bordaron ante el Ekaterinburgo y también ante el Spartak en la final. A 11 minutos del final se pusieron a un punto pero... pero apareció Taurasi. Felicidades no obstante para las valencianas.
Ojalá que este subcampeonato que ha conquistado el Ros Casares sea el preámbulo de los dos títulos que puede conseguir el baloncesto español esta temporada. Tiempo habrá para escribir sobre la gran objetivo europeo del Regal Barcelona; antes, en unos días otros dos equipos ACB se juegan buena parte de su temporada… y de su futuro. Porque sin duda alguna cambiará radicalmente el futuro tanto del Power Electronics Valencia como del Bizkaia Bilbao Basket si uno de los dos conquistan el próximo domingo el título de la Eurocopa que se disputará en Vitoria. Al honor de ganar la segunda competición europea –el club valenciano ya sabe lo que se siente puesto que la ganó en la temporada 2002/03, con los históricos Nacho Rodilla y Víctor Luengo al frente– hay que sumar desde hace unos años el premio añadido de participar en la siguiente Euroliga. Es como si en la Lotería te tocaran el premio gordo y el segundo. Recibir la próxima temporada en el La Fonteta o en el BEC a Panathinaikos, CSKA, Maccabi, Siena o Barça y Madrid con trajes europeos, es algo que abre no sólo un horizonte deportivo, sino también económico. El presupuesto sería mucho más fácil de ajustar si las empresas que apoyan a estos clubes –o las que puedan entrar– tienen el escaparate europeo. El largo e incómodo viaje que iniciaron estos dos equipos españoles, junto al Gran Canaria 2014 y al DKV Joventut, sólo tiene un primer consuelo: el de poder disputar esta Final a Cuatro. El segundo consuelo ya es algo más que eso: es llevarse el premio. Doble además.
Ambos protagonistas hicieron un ensayo general el pasado sábado en la Fonteta. Ganó el equipo de Neven Spahija por 83 a 75 al de Fotis Katsikaris, que entrenó temporadas atrás a los valencianos. Con jugarse mucho ambos equipos –el Valencia no perder el 4º lugar y si es posible acercarse a los que le preceden y el Bilbao seguir en puestos de play off, algo que no logró tras esta jornada– quizá ambos entrenadores se hayan guardado cartas tácticas en sus pizarras de cara a la importantísima cita del fin de semana próximo.
No sé si el equilibrado juego que llevan mostrando los valencianos durante toda la temporada pesará más que el subidón que han experimentado los bilbaínos desde que el técnico griego tomara las riendas del equipo. Los primeros siempre se han mantenido entre los cuatro primeros, mientras que los segundos han pasado de estar en puestos de descenso a estar en los de play off. ¿Qué vale más en un momento así? ¿Pesará más la –en teoría– mejor plantilla de los de Spahija o el apoyo que pueden tener los de Katsikaris al jugar tan cerca de casa? ¿Sabrá sacar partido el Bilbao a la superioridad que mostró en el rebote en el último partido, o volverá a ser determinante el acierto en el tiro de tres por parte de los valencianos? El caso es que queremos verlos en la final. Ni el Panellinios griego debería ser un obstáculo insalvable para el Power Electronics, ni el Alba Berlín para el Bizkaia Bilbao Basket, pero los griegos eliminaron al Granca y los alemanes impidieron a la Penya pasar a los cuartos de final. Así que cuidado. No obstante, estamos convencidos de que les veremos en la gran final; en ella, que cada uno juegue lo mejor que sepa. Y nosotros, a disfrutar y a celebrarlo gane quien gane.
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