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Hemeroteca :: Edición del 03/08/2010 | Salir de la hemeroteca
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Columna por Paco Torres

Última actualización 05/08/2010@17:37:03 GMT+1
Antonio Maceiras ya no es director deportivo del Real Madrid. La llegada de Juan Carlos Sánchez al baloncesto madridista dejó con escaso contenido el quehacer de Maceiras, que ha preferido desvincularse del club que le fichó hace un año. Maceiras llegó a la casa blanca recomendado por Salvador Alemany, íntimo amigo de Florentino Pérez, con el que trabajó hace años en el Barcelona. Siempre he considerado a Maceiras como un hombre con olfato para el baloncesto pero, sobre todo, como un buen negociador. Supongo que para él quedarse para negociar elecciones ajenas no era muy gratificante y como no parecía contar con la confianza del nuevo hombre fuerte del Real Madrid, pues a buscar otros rumbos, que ni experiencia ni ganas le faltan. A la hora de enjuiciar su labor, ¿cómo habría que valorarla? Pues si es por los resultados, más bien pobre; como la del técnico y jugadores. Maceiras llegó para tomar decisiones y es lo que hizo; tuvo que resolver contratos que habían firmado otros, revocar decisiones –como el ‘desfichaje’ de Oleson, que a la larga se ha demostrado que fue una equivocación quitárselo de encima, pero era lo que quería Messina– y dar nombres de jugadores. Vamos a suponer que todas y cada una de las decisiones fueron compartidas por el responsable deportivo y por el responsable técnico; la llegada de Tomic –con una brillante gestión negociadora de Maceiras, me dicen– está en el haber; la de Almond –un jugador que podía haber sido un fichaje correcto para su época en Girona, pero a todas luces inapropiado para el Madrid– en el debe. Es lo que corresponde a quien toma decisiones; ahora lo hacen otros en el Madrid y Maceiras no gozaba de su confianza. Es la profesión. A otra cosa y punto.

Tampoco los nuevos responsables del Barcelona han tenido la confianza suficiente como para que siguiera Joan Montes al frente de la cantera azulgrana. No voy a valorar su labor por los títulos, porque siempre pensé que ese no debe ser el baremo por el que se mida el trabajo de una cantera, pero el palmarés es apabullante; también lo es el trabajo a lo largo de muchos años, pero no ha sido suficiente. Joan Carles Raventós ha confiado en Jordi Ardévol para conducir a partir de ahora a la base azulgrana. Que acierte o no sólo el futuro lo dirá en forma de jugadores aprovechables para el primer equipo, pero lo que es seguro es mucho está ya sembrado. El borrón y cuenta nueva sirve a veces para los primeros equipos –que se lo digan al Caja Laboral o al Cajasol la temporada pasada, por ejemplo– pero nunca para las correas de transmisión, que es lo que son las canteras y las generaciones.

Generaciones y confianza. A todos nos gusta que las selecciones de base ganen medallas, porque éstas ayudan a generar ilusiones; pero mal haremos si medimos la valía de los jugadores sólamente por los metales conseguidos o los partidos que se ganen. Un ejemplo: la selección U17 masculina ha quedado décima en el Campeonato del Mundo al que acudieron prácticamente con los mismos jugadores que hace un año subieron a lo más alto del podio en el Campeonato de Europa U16. De campeones a no clasificarse para la lucha por las medallas. ¿Qué ha ocurrido? Pues nada; que a veces algunos partidos se resuelven en una jugada en la que el balón entra y otros en las que el balón se sale... Ni los mejores ni denostados. Son los mismos jugadores que posiblemente se abran camino en el baloncesto, medallas al margen. También las jugadoras de la U17 han pasado de ser campeonas de Europa U16 a ser octavas del Mundo; el mismo caso que con los chicos.

Otro ejemplo. La selección española junior no pudo clasificarse la semana pasada entre las ocho mejores en el Europeo de la categoría. Desde 2002 no ocurría esa circunstancia que tan dolorosa puede parecer. También a los jugadores U18 aquel verano se les vino el mundo encima. ¿Saben quiénes formaban, entre otros, aquella selección? Marc Gasol, Fernando San Emeterio y Rudy Fernández, un año menores que los de aquella generación, la del 84. Los tres están en la selección absoluta y Marc y Rudy son campeones del Mundo y de Europa y subcampeones olímpicos. Hay más jugadores, los hermanos Urtasun, Guzmán y San Miguel, que juegan en ACB; Jan Martín está en la Primera División israelí... Nadie debe juzgar a los Creus, Acosta, Tomàs, Fernández, Barrera, Díaz, Servera, Guerra, Ventura Más, Aparicio y Oriola por este resultado. En unos años pueden alcanzar lo mismo que los seniors actuales. Sobre todo si se sigue confiando en ellos.
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