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Hemeroteca :: Edición del 17/08/2010 | Salir de la hemeroteca
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Por Fernando Martín

Última actualización 17/08/2010@12:44:01 GMT+1
Tras seis victorias en seis amistosos –que podían ser siete, si se ganó a Brasil en el último partido del Torneo de Logroño, y ocho, si ocurre lo mismo con Lituania este viernes en el Palacio de Deportes– este domingo le llega a la selección española el test definitivo que todos llevábamos meses esperando. La Caja Mágica de Madrid acogerá el duelo entre el vigente campeón de Europa y el Mundo y el Olímpico. Un partido mayor, con munición de fogueo, pero con un significado que irá más allá de lo que dicte el marcador final.

Desde el 21 de julio, día en que se iniciaba la concentración, Sergio Scariolo hizo hincapié en que convenía olvidarse de Estados Unidos, al menos en la primera fase de la preparación. Así ha sido. Su España ha recorrido su propio camino, quemado sus etapas y obrado la metamorfosis en un equipo que ya sabe vivir al margen de un doble campeón de la NBA, quien dejó su número 4 vacante por un año –lo portará San Emeterio, el último elegido por el técnico italiano–. Pero ahora ya no se puede prorrogar la cuestión. Medirse al que puede ser el mayor obstáculo que nos encontremos en Turquía, con margen de maniobra y sin consecuencias irreparables que lamentar, vendrá bien, sobre todo para quitarse complejos y romper tabúes. Para, si el devenir del campeonato nos vuelve a cruzar –algo bastante probable–, se afronte la situación con más normalidad y menos excepcionalidad que, por ejemplo, en la final de Pekín.

Hace un año George Karl visitaba España para participar en un clínic de la AEEB y daba su punto de vista sobre la selección de Estados Unidos y el escaso hueco que le separaba del resto del Mundo, visto lo visto en los Juegos Olímpicos. «En Pekín el oro no fue fácil, pero es que ya no lo será nunca más», declaraba, con buen conocimiento de la materia. Coincidía con los que en este tiempo desde la cita olímpica incidían en que si en adelante Estados Unidos no recurría a su máximo talento, corría el riesgo de fracasar en su intento de retener la supremacía en este deporte. Pues bien, esa máxima se ha de refutar u olvidar en el trascurso de este verano, pues Mike Krzyzewski no sólo no contará con los doce mejores hombres en activo, sino que encima tendrá que optar obligatoriamente por jugar sin pivots y no le ha quedado otra que llevar a nueve que nunca antes se habían visto en la tesitura de defender a su país en una competición oficial absoluta –todos menos Billups, Odom y Chandler–. Bonito marrón, con perdón, que les ha caído como no se lleven el oro.

Pese a ese déficit de experiencia –y una edad media en torno a 24 años–, llegarán a Turquía con sólo cuatro amistosos como bagaje –el primero, una victoria por 31 ante una preocupante Francia, primer rival de España en el Mundial–, siendo dos de ellos en Madrid. Una planificación a todas luces insuficiente cuando se trata de conjuntar a unos jugadores que antes no tuvieron la oportunidad de remar en la misma dirección juntos. Pero ese es su problema, y de nadie más.

Esperemos que el partido, último planificado para España antes de que empiece el fuego de verdad, pueda ser una puesta de largo de lo que el técnico de Brescia quiere de este equipo. Eso significará que los inconvenientes de los últimos días, plasmados en forma de lesiones en los jugadores titulares o básicos –Navarro, Rudy, Marc, Fran…–, no han pasado de ser meros avisos. Ese fue el gran factor que condicionó el arranque de la selección en el último Eurobasket y por nada querríamos que se repitiera. Situaciones que se escapan al control y con los que siempre, en mayor o menor medida, hay que lidiar.

Por eso fue tan ilusionante el papel de Sergio Llull contra Argentina. Era la primera vez que los médicos le abrían la jaula para sentirse otra vez jugador de baloncesto, y demostró lo que todos intuían y él mismo avisaba: que sus tremendas ganas compensarían el tiempo que se ha perdido de preparación. Saltó a cancha en el minuto 7 de encuentro y ya en el 11 encadenaba un triple con una bandeja, apoyándose en el pie de la lesión, ya olvidada. Terminó con 9 puntos en 15 minutos y la sensación de que este año podrá ser todavía más relevante que en 2009. Sensacional partido también de Fernando San Emeterio, el primero como fijo en esta selección, que sigue sumando más y más apoyos.
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