Columna por Paco Torres
Última actualización 22/09/2010@07:57:38 GMT+1
En este número, como corresponde, como cada año cuando termina el campeonato en el que ha participado la selección española masculina, publicamos un resumen del mismo. En él se emite una valoración definitiva de las actuaciones individuales y colectivas, realizadas en este caso Fernando Martín y Javier López, que fueron los enviados especiales a Turquía. También, cada año, recabamos la opinión de los dos máximos responsables de la selección española, José Luis Sáez, como presidente de la FEB, que lo es de todo lo que acontece de cancha y vestuario para afuera, y Sergio Scariolo, como seleccionador, que lo es de lo que corresponde a la preparación técnica, táctica y dirección de partidos. Pero esta vez, a la vuelta de Turquía, Sergio Scariolo ha pedido un tiempo de reflexión para contestar a nuestras preguntas. A la espera de las opiniones del entrenador, que es quien ha recibido las mayores críticas –nada nuevo bajo el sol por otra parte– bueno será recordar unos cuantos detalles estadísticos que han chirriado bastante y a los que Scariolo tendrá que dar alguna explicación: España admitió 76.2 puntos por partido, exactamente 10 más que en los últimos cinco partidos del Eurobasket de Polonia; sólo ha sido capaz de anotar 26 canastas en contraataques (ni tres por partido), una cifra ciertamente ridícula para un equipo que siempre ha corrido... tras haber realizado buenas defensa; y lo más escalofriante: sólo en uno de los 9 partidos ha sido capaz de recuperar más balones de los que ha perdido y las cifras apabullan: 106 balones al limbo o a la grada (11.7 por partido), mientras sólo ha logrado recuperar 82 (9.1). Datos demoledores que aparecen en el debe de la selección y de los que deberá hablar el máximo responsable técnico, aunque conviene recordar que los jugadores son los primeros protagonistas en la cancha y que no pueden quedar al margen de estas y otras consideraciones.
Pero por encima incluso de los datos están las sensaciones. Mucho más subjetivas, claro, pero también evaluables. De todo ello nos ha hablado José Luis Sáez, el presidente, que parece tener las cosas muy claras con respecto a lo que ha pasado en Turquía –sin entrar en unos análisis más exhaustivos que corresponden a los diferentes responsables, y que ya están en marcha– al manifestar que no le ha gustado cómo ha jugado la selección, comulgando así plenamente con el sentimiento y apreciaciones de cada aficionado. Él habla además de que al equipo le faltó alegría. El juego no fue ni dinámico ni entusiasmante. A través de la televisión lo que sí denoté fue tristeza en las caras, incluso cuando las cosas no iban irremediablemente mal. Me pareció un grupo triste, quizá porque estaba jugando un equipo triste. Nadie mejor que el seleccionador para contrastar con él esta percepción mía en la distancia.
Aunque la Supercopa no será en todo caso la prueba del algodón para ningún internacional –faltaría más que tuviéramos que comprobar nada a estas alturas– sí podremos constatar, y si no en la Supercopa lo será mas adelante, una serie de asuntos que han rechinado mucho en Turquía. No vamos a preguntarnos si Fran Vázquez puede ser compatible con un ‘cinco’ porque ya lo ha sido sucesivamente con pivots tan dispares como Santiago, Lorbek o Ndong. Ahora deberá serlo con Perovic también y yo estoy convencido de que en muchos partidos ambos jugarán al tiempo. Siendo así, ¿era del todo punto imposible que Fran y Marc Gasol coincidieran en la cancha en algún momento? Ricky. El extraño caso de la ‘desaparición’ del Ricky que conocemos. Escrito está las últimas semanas en estas páginas la teoría de que la no presencia de Calderón pudo afectar muy mucho a su manera de jugar –y comportarse alegremente– en la cancha. Sáez habla de asunción prematura de roles. Es muy parecida la teoría. Un amigo mío tiene una tercera para intentar entender qué ha pasado con el base intuitivo e intrépido de Pekín, por ejemplo. Es ésta: Es como Messi, cuando juega con Guardiola y cuando lo hace con Maradona. ¿Se parecían en algo? ¿Se ha parecido en algo el Ricky con Pascual al Ricky con Scariolo? Aquí queda la pregunta a modo de reflexión.
No siempre los jugadores pueden interpretar la propuesta del entrenador. En Turquía, a Ricky casi siempre, a Marc muy a menudo, y a Rudy, cuando se enfrentaba a ‘treses’ de 2.05, les ha costado mucho llevar a cabo lo que parecía pedirles Scariolo, a quien estamos ansiosos por escuchar para que ustedes puedan leer sus reflexiones la próxima semana.
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