Columna por Paco Torres
Última actualización 13/10/2010@11:10:40 GMT+1
Phil Jackson encajó mal la derrota ante el Regal Barcelona. Y no sólo por las declaraciones que hizo al final del partido en el sentido de que el Barcelona no está físicamente capacitado para competir en la NBA, que bien pudo, teniendo las tablas que tiene, sortear la pregunta con más diplomacia, a no ser que la filosofía Zen le imponga decir siempre lo que piensa. Lo que me ha llevado a pensar que al extraordinario entrenador angelino le dio una especie de ataque de vanidad en el Sant Jordi es que renunciara a pedir tiempos muertos al que tan dados son en la NBA cuando los partidos van igualados en los minutos finales. Posiblemente pensara que la afrenta habría sido mucho mayor si, después de haber tirado del renqueante Kobe Bryant, no hubieran surtido efectos sus tácticas ante un rival… que no está capacitado para competir en la Liga del que los Lakers son campeones.
No trato ni mucho menos de poner en duda el conocimiento de Jackson sobre la NBA –¡anda que no ha tenido que ver!– ni mucho menos de ser un chauvinista al pensar que el Barça podría codearse con los mejores de aquella Liga. Todo es pura ciencia ficción. Los equipos de la NBA que llegan a Europa en esta época del año lo hacen sin haber entrenado y en parte se toman la gira como si fuera un viaje de placer antes de que empiece lo bueno allí; eso lo sabemos. También sabemos que los equipos europeos afrontan estos partidos más rodados y, sobre todo, muy motivados y que ese plus les hace rendir incluso por encima de sus posibilidades. Es muy posible que si este mismo partido se disputara en el mes de diciembre, con los dos equipos ya a pleno rendimiento, el resultado sería muy amplio a favor de los Lakers. Si a eso se refiere Jackson cuando habla de que el Regal Barcelona no podría competir, pues se acepta. Pero hay otros muchos equipos que juegan en la NBA cuyo nivel no se antoja superior al del equipo de Xavi Pascual y, en algunos casos, manifiestamente inferior. No es precisamente el Barça un equipo de escaso físico y sí en cambio, su caudal táctico va mucho más allá de los ‘unos contra unos’ con los que suelen solventar no pocos ataques un buen número de equipos NBA. Pero lo dicho: ciencia ficción. No lo es el resultado del partido entre azulgranas y púrpuras, que ahí permanecerá por los siglos de los siglos, mientras las palabras posteriores de Phil Jackson se las llevará el viento.
Lo que es realidad es la ACB, que ya ha completado su segunda jornada, con el CB Granada ejerciendo de ‘Barça motivado’ de unos días atrás. Enfrente, el Regal Barça que tuvo que emplearse a fondo para terminar derrotando al equipo de Trifón Poch, que tuvo opciones reales durante 39 minutos, con Ingles. Las jerarquías no se respetan tanto en el basket FIBA y no sólo vale emplearse a fondo en el último cuarto para solventar ciertos partidos. Cuando Xavi Pascual tuvo que pedir un tiempo muerto, lo hizo. Le iba en ello no caer ya en la segunda jornada. Como cayó el Power E. Valencia en su viaje a Bilbao. Fotis Katsikaris, un ex valencianista, ha ahormado este año un grupo que tiene muy buena pinta y que no presagia –al contrario– que pueda pasar los apuros que sufrió la temporada pasada. Para apuros, lo que pueden pasar aquellos que ya, tras dos jornadas, emiten unas señales muy preocupantes. El Meridiano Alicante, por ejemplo, que ha perdido en casa con el Fuenlabrada después de ser arrollado hace una semana por el Caja Laboral, que en ésta ya sabe lo que es perder. Es el primero de los grandes que cae... claro que lo hizo ante otro grande.
Porque el Unicaja es otro grande, aunque no haya ocupado por el momento tanto espacio como los otros equipos españoles que comiencen la Euroliga la temporada próxima, quizá porque no ha disputado la Supercopa mientras que los otros cuatro sí. Lejos de los focos, Aíto ha ido ensamblando un equipo muy trabajado atrás y con muchas tablas en ambos lados de la cancha. Ensamblar un equipo es lo que intenta de nuevo Ettore Messina con un Real Madrid que ha tenido que trabajar a fondo las dos victorias que ha conseguido hasta el momento. Carlos Suárez, que fue el último en llegar, es quien más y mejor está adaptándose a lo que quiere el entrenador. A Sergio Rodríguez le está costando más, paradójicamente ahora que no tiene a Pablo Prigioni al lado. Por cierto, su lesión –además de ser una desgracia, como todas– ha dejado en suspenso qué habría pasado tras los dos malos entendidos consecutivos con Messina.