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Ahora ya sé que 25 años lo componen 1.305 semanas. También que en este tiempo habremos publicado más de 109.500 páginas y editado alrededor de 500.000 fotografías. Números que producen vértigo. Y una inmensa sensación de orgullo y gratitud también. Son momentos en el que se agolpan los recuerdos. El número uno que ahora tienes en las manos –bastantes de vosotros tendréis también el original– fue el principio de todo. Un ejemplar que ahora nos resulta entrañable y que nacía con la idea de ser un referente en el periodismo del baloncesto en nuestro país. El empuje de José Ignacio Gómez Centurión, el idealismo de Manolo Vega... Un viaje a Estados Unidos no se hacía con la misma facilidad que ahora, pero allá fueron Sixto Miguel Serrano y Fernando Laura; trajeron un buen caudal de entrevistas, reportajes y fotos. Nada menos que una entrevista con Pat Ewing, el número 1 del draft ilustraba ese número; luego seguirían las de Julius Erving y Michael Jordan... Presentamos la Conferencia Este de la NBA en 5 páginas; en el número 2 publicaríamos las plantillas del Oeste. La semana pasada eran 132 páginas las que dedicábamos a la presentación de la NBA en una Guía con vida propia. Es uno de los índices que demuestran la vocación de crecimiento de Gigantes del Basket a lo largo de estos 25 años.
Pero si hubo algo en ese número 1 que ha trascendido al paso del tiempo, que ha quedado en la memoria colectiva de toda una generación, fue la portada. La foto de portada, con Fernando Martín defendiendo a Greg Wiltjer, correspondía al partido que se disputó esa semana en Barcelona entre el Barça y el Real Madrid, era de José L. G. Surrallés, quien, junto a Miguel Panadés y a quien esto escribe permanecemos de aquella primera redacción; también Florencio Tejera, desde Las Palmas, sigue colaborando con nosotros desde entonces ¡Qué buenos comañeros de viaje!
Ese número fue el más difícil de sacar adelante; por dos motivos: uno lógico, pues todo inicio es complicado aunque sólo sea por el desconocimiento que se tienen de los tiempos y de las pautas. Y otro logístico, ya que no llegó a tiempo la fotocopiadora que se había comprado. Y entonces una fotocopiadora era fundamental para la maquetación de la revista. Aunque a los más jóvenes les suene raro, hay que decir que se escribía en papel pautado o en folios en blanco en máquinas de escribir, que se trabajaba sobre maquetas milimetradas, que los caracteres se medían en cíceros con un tipómetro, que los titulares se hacían en letraset y que los colores se elegían en un pantone. Lo de la fotocopiadora era fundamental porque la original iba a fotocomposición (textos) y la copia a fotomecánica (con las diapositivas), y al no haber, lo que se tuvo que hacer fue que mientras uno de los maquetadores trabajaba en la maqueta original, otro la copiaba. Resultó que unas cuantas páginas no ajustaban y quien esto escribe se pasó desde primera hora del domingo (entonces todos los partidos se jugaban los sábados, menos uno que se disputaba en la tarde del domingo) cortando textos, reescribiendo textos... A las 6 de la mañana del lunes 3 de noviembre, después del trabajoso proceso de fotomecánica y del montaje de fotolitos, el primer ejemplar de Gigantes salió de la rotativa. Un día después salió a la venta. Es exactamente igual que el que tienes en las manos.
Para mayor conocimiento y mérito del trabajo de aquella primera redacción, conviene recordar que las crónicas y las estadísticas se dictaban y se cogían por teléfono (el fax lo utilizamos por primera vez en el Eurobasket de 1987, en Atenas), que todos los carretes se enviaban a través de aviones y que luego había que revelarlos mediante un proceso bastante largo y que, por ejemplo, el primer fin de semana del Mundial de España, como entonces con Canarias existía Aduana que se cerraba sábado y domingo, los enviados especiales a Tenerife (otra vez Panadés y Surrallés) se las ingeniaron para mandar los carretes en un bimotor... finlandés, cuyo piloto nos lo entregó en Barajas a pie de pista. No tuvimos ordenadores hasta 1990, no se diseñó por ordenador hasta 1992, no tuvimos internet hasta 1996 y las primeras revistas que se hicieron completamente en la redacción –envío de pdfs directamente a la imprenta– fue en el año 2003. Un largo camino el recorrido hasta aquí.
De las sensaciones que escribía al principio, ninguna como la de gratitud hacia vosotros, lectores, principio y fin de Gigantes del Basket. Desde la editorial –desde esa unión de Información y Baloncesto y Editorial América Ibérica que tan bien ha sentado a la revista– y desde la redacción, recordando y agradeciendo la labor de los anunciantes, tan fundamentales, queremos daros las gracias –infinitas– por vuestra fidelidad. El baloncesto y vosotros nos habéis traído hasta aquí, y por el baloncesto y por vosotros seguiremos cada martes llegando a los quioscos, como lo hacemos desde hace 25 años, desde aquel bendito 4 de noviembre de 1985.