Por Paco Torres
Última actualización 16/11/2010@11:41:25 GMT+1
Cuando escribo estas líneas los Lakers ya habían perdido su primer partido de la temporada (en Denver). Pues bien, en el que se supone haber sido el peor encuentro de los angelinos –aunque perder por 118 a 112 fuera de casa tampoco puede juzgarse como algo muy negativo– Pau Gasol había anotado 17 puntos y, atención, ¡20 rebotes! El pívot español es, de largo, el jugador más en forma de la NBA en este trepidante inicio de temporada en Estados Unidos. Unos días antes, contra los Blazers de Rudy, Pau había conseguido el que hacía el cuarto ‘triple-doble’ de su carrera; esto es: conseguir dobles dígitos en tres disciplinas. A Pau le bastaron 32 minutos para anotar 20 puntos, capturar 14 rebotes y dar 10 asistencias. Unos números ciertamente deslumbrantes pero que por sí solos no hacen justicia al dominio que del juego tiene el mejor ‘cuatro’, a juicio de los propios seguidores, de la historia de los Lakers. Su estado físico es perfecto y, según opinan quienes de esto entienden, es debido a que este verano ha tenido un descanso activo acorde con la exigencia de la competición en la que ha conseguido dos anillos. Jugar 88 partidos el año pasado en vez de los 104 –se perdió 16 por lesión en la regular season pasada– también debió de tener algo que ver.
El caso es que Pau, al que tanto le echó en falta la selección el pasado verano –es la primera vez que escribo de Pau relacionándolo con el equipo nacional, tal y como me comprometí desde que anunció que no estaría en el Mundial de Turquía para no menospreciar el trabajo que pudieran llevar a cabo el resto de jugadores– está aportando, de otra manera evidentemente, mucho al baloncesto español. Como espejo de tantos chicos que empiezan y como orgullo para todos los aficionados. Nada mejor que un tercer anillo antes de descansar –todo lo que pueda– para incorporarse a la selección y disputar la primera parte del binomio Eurobasket-Juegos. Por las circunstancias, uno y otro son inseparables: estar en Londres’12 pasa por ser finalista en Lituania’11. Del Preolímpico nadie quiere oir hablar. Pau Gasol –por mucho que nos gustaría que la selección jugara igual que cuando no está– es pieza fundamental y como quiera que ha manifestado que quiere estar y competir en Londres, lo lógico sería que estuviera en Lituania para jugar –y ganar– la plaza que dé derecho a España a defender en la capital del Reino Unido su calidad de finalista en Pekín’08. Nunca se ha hablado tando de competiciones a uno y dos años vista como tras el fiasco de Turquía. Es la relación causa-efecto. Nos hemos acostumbrado en este país tanto al éxito y a subir al podio que el año que no sucede el rebote (acepción cabreo) es descomunal y todos empiezan/empezamos a mirar al futuro con la sana intención de resarcirse. Es propio de los grandes equipos sentirse heridos y empezar a pensar en la manera de rehacer el camino.
Por eso nos interesaba tanto el informe de Sergio Scariolo y el grado de satisfacción o insatisfacción que éste produzca en aquellos que deben evaluarlo. Esta semana Ángel Palmi, el director técnico de la FEB, cuenta sus impresiones sobre lo que vio en Turquía, de la misma manera que ya lo hizo el presidente José Luis Sáez en Gigantes la semana después de acabar el campeonato. Como quiera que está pendiente una reunión entre las partes, estamos a la espera de saber qué decisión tomen, lo que me lleva a la siguiente pregunta: ¿pero es que habrá una decisión? No apostaría nada ni a que sí ni a que no, así que si estuviera en un casino de esos que tanto el gustan a Michael Jordan y que en el coleccionable de ‘25 Años de Gigantes’ le damos la bienvenida a la NBA por ¡tercera vez!, como mucho pondría una ficha de las más baratas a negro y otra al rojo.
Suceda lo que suceda, lo que hay que buscar para el futuro de la selección española es la excelencia: para el futuro inmediato (el ya mencionado binomio Eurobasket-Juegos) y para el futuro algo más lejano que sobrepasa incluso a la gran cita del Mundial de España 2014. Además de esperar que Pau Gasol vuelva a vestirse de rojo dentro de unos meses, sería necesario que se encontrase el equilibrio necesario para que el equipo sea de nuevo intenso atrás y propiciar así un juego rápido en contraataque y transición. Es la excelencia que llevó a ser campeones del Mundo, de Europa y subcampeones olímpicos. La misma que exhibe una noche sí y otra también un español que nos ha mostrado una nueva faceta: la de presentar credenciales desde la primera semana para ser el MVP de la temporada. Tratándose de Pau que nadie descarte que pueda conseguirlo. Porque en su diccionario no aparece la palabra imposible.