 |
Desde que está en el Real Madrid, la del sábado en el Buesa Arena posiblemente sea la victoria que más satisfecho ha dejado a Ettore Messina. Por dos motivos: por el momento de lograrla y por la forma de conseguirla. La visita llegaba después de que el equipo blanco hubiera alcanzado el liderato que había ostentado el Caja Laboral, lo que significaba que el partido determinaría si éste era flor de un día o podía llegar al Palau el día 30 con ese valor añadido, algo que quizá numéricamente no tenga excesiva importancia a estas alturas de competición, pero sí que tiene su peso en cuanto a la moral… y también en cuanto al coco. Asimismo ha debido satisfacer a Messina que el triunfo llegara después de que los suyos tuvieran que levantar un marcador que se le había puesto en contra, algo que no había pasado esta temporada, ni ante equipos grandes –como el Caja Laboral- ni ante chicos –como el Brose alemán ante el que cayó tres días antes-; cuando el Real Madrid entraba en barrena nunca había sido capaz de recomponerse. En Vitoria lo hizo y eso yo creo que es lo que más ha satisfecho a la plantilla. Messina y los suyos saben que ahora pueden.
El Real Madrid ha vencido respondiendo los jugadores que Messina considera –hoy por hoy- vitales. Con Prigioni como primer base (jugaba en la que fue su casa y el técnico prefirió que jugara de inicio para quemar cuanto antes las protestas) y que parece haber encontrado en Fisher al socio para jugar el 2x2 que nunca tuvo en el Madrid, con Sergio como complemento. Llull y Carlos Suárez son fijos en las alas, con Fisher para rematar como hizo con el triple desde la esquina en el Buesa Arena y Vidal para echar una mano. Felipe es el cuatro indiscutible, con Garbajosa y Mirotic cambiando estilos y roles. Entre Fisher y Tomic guardan el aro y lo atacan desde cerca. ¿Alguien dijo Velickovic? Desde el banquillo poco importa si él se ve como cuatro y su entrenador como tres. Por ahora y mientras le sonrían los resultados, cuestión aparcada.
El próximo examen blanco será en el Palau. No podíamos tener un fin de año con más pirotecnia. El Regal Barcelona, el equipo que le apagó la luz en la Supercopa, le espera en su feudo. Sabido es que estos partidos suelen tener consecuencias, tanto para el que gana como para el que pierde. Con la paliza de Vitoria, el Barça de Pascual cogió vuelo mientras el Madrid perdió altura; ahora, más de dos meses después, todo parece haberse estabilizado y ni unos están siendo tan determinantes ni otros se desequilibraron tanto hasta el punto de que el Real Madrid viajará el penúltimo día del año a Barcelona como líder ACB. Los dos equipos llegan a la cita con los deberes europeos hechos y, como quiera que la responsabilidad mayor es de que juega en casa, es muy posible que finalmente Messina se encuentre –igual que le pasó en Vitoria– con los condicionantes que más le gustan y que más pueden motivar a los suyos. Es el momento de comprobar si quedan daños de lo sucedido a principios de temporada.
¿Qué Barcelona veremos ese día en el Palau? Aunque la plantilla azulgrana parece lo suficientemente poderosa como para paliar la ausencia del norteamericano, da la casualidad de que en los partidos entre ambos equipos el alero fue el factor más desequilibrante y eso da que pensar. Hasta tal punto creen en Barcelona que es así que la semana pasada la secretaría técnica hizo gestiones para incorporar a algún jugador, parece que con éxito, ya que está a punto de llegar Alan Anderson. ¿Saben quien fue otro de los jugadores sondeados? Pues Bojan Bogdanovic, el alero croata del Cibona que el Real Madrid cortó después de haberle ayudado a crecer. Hasta donde sé, las gestiones no fructificaron por motivos económicos, pero habría estado gracioso ver a un ex canterano (le fichó tras el Europeo Cadete de León en 2005) blanco vestido de azulgrana como refuerzo de última hora.
Es muy posible que el regreso de Juan Carlos Navarro –muy enchufado en los 16 minutos que jugó contra el DKV Joventut– haya tranquilizado a los azulgranas, que tienen de nuevo a Ricky en forma, que con Ingles no han perdido tiro desde el perímetro –sólo Lakovic es un verso suelto–, y que por dentro siguen siendo grandes y poderosos. El examen de los altos blancos, ahora en forma, frente a Lorbek, Vázquez, Perovic y Ndong, es otro de los atractivos del partido que viene.
Pero hasta que llega, bueno será que pasen estos días con la misma paz y salud que les deseamos para todos los días del año.