free stat tracker
cabecera
Hemeroteca :: Edición del 12/04/2011 | Salir de la hemeroteca
2/9

Por Paco Torres

Última actualización 12/04/2011@11:38:46 GMT+1
En 48 horas el Real Madrid se ha quitado de encima dos enormes pesos: ha logrado la clasificación para la Final a Cuatro de la Euroliga que se disputará en el Saint Jordi, y ha vencido al Regal Barcelona, con el que iguala a victorias en la ACB. La de la Euroliga era una deuda que no parecía que hubiera manera de saldar; para el equipo que ha logrado más triunfos en la competición –ocho entre 1964 y 1995–, llevar 15 años sin poder siquiera aspirar a conquistarla era tremendamente doloroso. Derrotar al Power Electronics en el quinto partido y hacerlo levantándose tras un comienzo alarmantemente flojo ha revitalizado de tal forma al equipo de Lele Molin que, a pesar del cansancio, ha doblegado, por primera vez en un año al Barça, que llegó a Madrid tremendamente herido después de haber sido eliminado de la Euroliga, competición de la que es vigente campeón, condición que perderá el día 8 de mayo quien sabe si a manos de ese Madrid que ahora no ve otro techo que el cielo en palabras de sus ahora felices jugadores.

Cielo e infierno. Madridistas y culés se han traspasado lugares en los que habitar y jugar, situación impensable hace un mes. Euforia y depresión. Tal ha sido el efecto que han dejado los cuartos de final de la Euroliga en unos y otros. El Madrid parece haber aprendido cómo hacer las cosas para sacar el máximo rédito a su juego y entre tanto el Barça transmite la sensación de dudar de casi todo. Todas estas circunstancias se reflejaron en un partido que fue mas intenso que bueno y que quizá pueda servir a los dos para seguir el camino hasta el final de temporada: al Real Madrid porque se ha demostrado a sí mismo que puede derrotar a los azulgranas sin renunciar a su manera de jugar, incluso no estando durante los últimos 20 minutos (incluidos los de la prórroga) Sergio Llull en cancha; al Barça por haber podido ganar a un equipo tan crecido como el blanco sin la presencia de Navarro, santo y seña de ese equipo, al menos hasta pasar por la trituradora de Obradovic.

Los partidos de la Caja Mágica ante el Power y ante Barça le han proporcionado al Real Madrid –y a sus aficionados, que por fin aparecieron en masa– unas alas magníficas. El capitán Felipe Reyes ha comparado estar en la Final a Cuatro con haber ganado el Mundial y el Eurobasket, tal es el estado de euforia desatado en torno al equipo blanco. Tiempo habrá para analizar el torneo del Sant Jordi, pero a un mes vista nada parece estar fuera del alcance de ninguno de los cuatro finalistas. Deportivamente hablando, porque en los despachos quien se ha movido con una fortaleza inusitada ha sido el Maccabi.

Ya sabrán los aficionados que el equipo israelí ha conseguido que la Euroliga adelante a las 16:30 la final –y a las 13:30 el tercer y cuarto puesto- para que el equipo macabeo no incumpla con la fiesta del día del recuerdo de los soldados caídos, que empieza justo esa tarde, y durante el cual no se puede celebrar. Respetando todo tipo de creencias y religiones, pienso que ninguna tendría que incidir de manera alguna en el deporte. No voy a entrar en ningún otro tipo de consideración, precisamente por ese respeto, pero desde el punto de vista europeo y occidental –porque estamos en Europa y en Occidente, ¿no?- este tipo de consideraciones están fuera de lugar. Que se cambie de arriba abajo lo que está programado desde hace meses y que inciden sobre tantas y tantas personas por unos motivos totalmente ajenos al deporte, por respetar las obligaciones morales de uno de los equipos participantes, me parece fuera de lugar.

Mientras todas estas cosas pasen, el Barcelona se estará replanteando –ya lo está haciendo– cambiar en gran medida la plantilla. Lo que ayer era indispensable hoy ya no lo es. Suele suceder; no sería el primer caso de ponerse de los nervios por un resultado puntual. Es verdad que este Barcelona, que tiene tantos mimbres como el que arrollaba hace un año, juega a menos cosas; es posible que Pete Mickeal fuera aún más pieza angular de lo que ya lo parecía, es posible que, deslumbrados por el potente juego exterior –reforzado por la llegada de Anderson, MVP de la Copa, recordemos, jugador que necesita tanto el balón como Navarro– ha dejado a los pivots azulgranas para poco más que coger rebotes –en la Caja Mágica sólo apareció Lorbek– y quizá por ahí se le esté yendo este equipo a Pascual.

Suele pasar, decía, que un resultado haga cambiar de parecer a los dirigentes. En el Real Madrid, por ejemplo, ya se están replanteando mantener a unos cuantos jugadores con los que no contaban para la próxima temporada. Y eso sin haber ganado nada. Pero así son las cosas en este baloncesto nuestro. De la euforia a la depresión en un santiamén y tomando decisiones en estados de ánimo que distan tanto de la ecuanimidad. Cambia tanto la vida en un mes. Que se lo digan a blancos y azulgranas.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (3)   No(0)
2/9
Comparte esta noticia  Compartir en Wikio Compartir en Del.icio.us Compartir en Digg Compartir en Technorati Compartir en Yahoo Compartir en Google Bookmarks Compartir en Fresqui Compartir en MySpace Compartir en Meneame compartir en Tuenti Compartir en Facebook compartir en Twitter

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de Gigantes.com
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.