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Si había un equipo que me transmitiera buenas sensaciones de cara a los play offs de la ACB, ese era el Power Electronics Valencia. Lo tenía todo: buen juego, hambre, un entrenador ambicioso y una plantilla muy competitiva que había recuperado además a los jugadores con los que no había podido contar en muchos de los compromisos que habían llevado al equipo a disputar los cuartos de final de la Euroliga y consolidarse en la tercera posición en la ACB. De cara a los play offs lo tenía todo a favor. Vean: se enfrentaba al Bizkaia Bilbao Basket, que sólo en otra ocasión se habían clasificado para los esta ronda decisiva, que la cumplió sin haber ganado ningún partido; asimismo, con esa tercera posición evitaba encontrarse en semifinales (estamos con el cuento de La Lechera, algo muy propio de los analistas de cualquier deporte) con el Regal Barcelona, líder y máximo favorito y con el Caja Laboral, actual campeón. Iba, por así decirlo, por el ‘lado bueno’ del cuadro: un Real Madrid, desconcertado tras la Final a Cuatro del Sant Jordi, envuelto en mil rumores de cambio, debería haber sido su rival en la segunda eliminatoria; los valencianos además le tenían ganas desde la eliminatoria anterior a la F4 y se frotaban las manos porque, con respecto a aquella ocasión, habían recuperado a Claver y a Augustine, ambos fundamentales, sobre todo en la lucha bajo tableros, faceta en la que habían flaqueado bastante.
Sobre el papel, no me digan que no estaba bien ‘diseñado’ el pronóstico. Yo, sinceramente, veía a los de Pesic más cerca del título que aquella vez que, en la temporada 2002/03 Rodilla y Luengo se habían opuesto sin mucho éxito (3 a 0 fue el resultado de la final) a que el Barcelona... de Pesic no conquistara el triplete. ¡Agua en las predicciones! Un Bilbao roqueño, comandado en el banquillo por un emergente Katsikaris –renovó por el club bilbaíno por tres años con clausula se salida, así que imagino que el Real Madrid puede haber cambiado de objetivo, aunque quien de verdad piensa en él si un día le van más las cosas a Pascual es el Barça– ha destruido baloncestísticamente al Valencia de Pesic. Quién sabe si con esta derrota el entrenador serbio no ve ahora comprometido su futuro inmediato, que se prometía muy halagüeño. Si los dirigentes del Power ya no lo tenían claro (por la pasta que pedía y por la complicada convivencia en el día a día que dicen que genera el afamado técnico) quizá ahora tras este fiasco sus pretendientes (el Real Madrid, el Caja Laboral...) bajen el pistón de sus deseos. Quizá Pesic, mal en las rotaciones y enfilado con los árbitros, haya sido el gran damnificado por esta sorprendente eliminación.
Ahora el Real Madrid de Lele Molin tiene que cambiar el chip: enfrente va a tener a un Bilbao muy agresivo, con mucho desparpajo, arriesgando por fuera y con muy poco que perder. El equipo blanco ha solventado con más claridad de la esperada (por trayectoria y por los antecedentes de esta temporada) su compromiso con el admirable Fuenlabrada que ha realizado un temporada para enmarcar. Ya lo dice su eslogan en las camisetas para los play offs (Imposible más por menos) de Montakit, uno de los varios patrocinadores secundarios que ha tenido esta temporada y que del pantalón ha subido por dos partidos al frontal de la camiseta.
Por el otro lado del cuadro el Regal Barcelona y el Caja Laboral reeditarán la final que disputaron hace casi un año. De nuevo vuelve a ser favorito el Barça, que ante el Unicaja –que le había ganado hace una semana en el último partido de la primera fase, recordémoslo– no dio lugar a ningún tipo de especulación. Si determinante se mostró en el Palau, más aún lo fue en el Martín Carpena, solventando su pase como un grito que viene a decir algo así como ‘aquí estamos, no nos den por muertos tras la eliminación de la Euroliga’. El Caja Laboral de Ivanovic jugó más distendido en Las Palmas que en Vitoria y se dispone a volver al Palau para hacer lo mismo que en la última final. ¿Qué puede pasar en esta ocasión? Navarro vuele a hilar fino –aunque a veces los árbitros le permitan unos pasos escandalosos– y el Barça tiene mucho más fondo de banco que el Baskonia, aunque si a éste le funcionan –y le aguantan– Huertas, San Emeterio (la mejor pareja exterior de a ACB, no lo olvidemos) Oleson, Teletovic y Barac, el equipo Pascual va a tener que sufrir meterse en la final de la competición que es favorito.