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El contundente dos a cero con el que el Regal Barcelona viaja a Vitoria contrasta con el inquietante empate a uno con el que el Real Madrid lo hace a Bilbao. Escribiendo con la perspectiva que nos ofrecen estos dos primeros partidos hay que pensar que Barça y Real Madrid quizá no vayan a estar frente a frente en la cancha; mientras, podemos afirmar que se muestran muy amigables en las comidas en las que –ya en compañía de todos los demás clubes– refundan la ACB y tratan de colocar a sus candidatos a consejero delegado, no sabemos si con muchas o pocas atribuciones después de la defenestración de Eduardo Portela, tema sobre el que escribo unas páginas más adelante, aunque aquí quiero abundar en la necesidad de que el gestor más importante del baloncesto español, por encima de Raimundo Saporta y Ernesto Segura de Luna, –en palabras de Jordi Bertomeu, director ejecutivo de la Euroliga en una entrevista que leerán la próxima semana, palabras que comparto totalmente– tenga una salida acorde con la grandeza y bonhomía de la persona.
Pues bien, los dos clubes más poderosos –en títulos y euros– quizá se vean las caras después de haber peleado duramente por el fichaje de Jaycee Carroll, el escolta del Gran Canaria, máximo anotador de la ACB y con el que el equipo blanco llegó a un acuerdo por 700.000 y 1.000.000 de euros respectivamente por las dos próximas temporadas; todo perfecto… hasta que el Barça le ofreció el doble. Los blancos buscan al tirador fiable que no ha sido Tucker y los azulgranas al hombre que cumpla la labor que realizaba Basile. Con todo lo bueno que me parezca, en el caso de los blancos me da la impresión que es el típico fichaje del jugador que deslumbra. Que brilla en un equipo, a por él. Ya lo ha hecho otras veces. El último, Oleson, no llegó a debutar. La pregunta que me surge al hilo de este jugador es: ¿no juega en la misma posición que Sergio Llull? El fichaje del máximo anotador de la ACB por parte del Real Madrid sólo tendría sentido si piensan que Llull pase a jugar muchos minutos como base, porque no creo que vayan a utilizar al menorquín como ‘tres’. Sería ceder muchos centímetros y en Europa eso se paga muy caro ante equipos como el Panathinaikos, por ejemplo. Precisamente en ese equipo parece que va a recalar Velickovic la gran esperanza (frustrada) blanca. Recordarán los seguidores blancos a Fotsis, un ‘pichafría’, con perdón, que ponía de los nervios a más de uno. Después de que el Madrid lo pasaportara, lo hizo tan bien en el Dynamo de Moscú que Obradovic lo recuperó para el equipo donde había crecido. Lleva tres temporadas y en Barcelona levantó su tercer trofeo de la Euroliga después de jugar como titular y permanecer en cancha 31 minutos en la semifinal y 33 en la final. No está mal. Obradovic no le pide que deslumbre en cada acción, sólo que juegue al baloncesto. Es muy probable que con Velickovic –vaya donde vaya– ocurra lo mismo y alguien deberá entonces –pero no lo hará– dar explicaciones.
Si el Barcelona quiere a Carroll es por otros motivos, quizá para impedir que vaya al Madrid, y para otro rol: ser suplente de Navarro, porque tampoco lo veo en otra posición. Aunque no termine fichando por el equipo de Xavi Pascual, el hecho de pretenderle significa dos cosas: una, que tiene mucho dinero, más que el Madrid, sin duda; y dos, que tiene menos urgencias y un equipo más hecho, ambas cuestiones evidentes por otra parte, ya que mientras el Madrid intenta pagar una buena suma, pero la mitad a fin de cuentas que el rival, por un jugador titular, el Barça ofrece el doble para que sea suplente. Es una muestra de la diferencia que fuera de la cancha hay entre ambos clubes. Esa diferencia se lleva plasmando además en la cancha desde hace unas cuantas temporadas. No sabemos si finalmente ambos se volverán a encontrar en la final de la ACB y habrá que ver entonces si el Madrid, a pesar de que haya ganado en autoestima, es capaz de superar a un Barcelona que tras la ausencia de la Final a Cuatro de la Euroliga necesita cerrar con un título una temporada tras la que puede que cambien muchas cosas.
También en eso parten con ventaja los azulgranas; primero por la cuestión económica como hemos podido comprobar en el caso de Carroll, lo consigan o no, tienen más dinero. Y después porque la estructura técnica está perfectamente definida en el Barça, mientras en las oficinas del Real Madrid están todavía buscando entrenador, lo que supone algo así como un ‘volver a empezar’ constante. Neven Spahija y Pedro Martínez son las opciones que cuentan con más posibilidades. Pero arriba, muy arriba, dicen que gusta Pesic… Lo comparan con Mourinho. Pues bueno… ¡Ah! Y me uno a la pregunta que hizo en su momento mi compañero Fernando Martín en Twitter. ¿Quién de los arriba irá a los partidos del Real Madrid, ahora que no está Valdano? ¿Mourinho?