El techo de la NBA
Última actualización 26/07/2011@12:28:28 GMT+1
Por sólo unos milímetros más que Manute Bol, el pívot rumano se convirtió en el jugador más alto que ha jugado en la NBA. Su altura fue una inestimable ayuda, pero también un foco de lesiones.
[Por Antonio Gil
Fotos: Getty Images]
Cuando los Washington Bullets (por aquel entonces aún no habían cambiado su nombre por el de Wizards) eligieron en el lugar número 30 draft de 1993 a George Muresan (Rumanía, 1971) lo hicieron con la intención de obtener un seguro de vida en la pintura. Por cuerpo y altura estaba claro que tenían todas las papeletas de hacerlo. Sin embargo una carrera plagada de lesiones y molestias físicas dejó al gigante rumano en un ‘quiero y no puedo’ que pudo haber sido dominante en la Liga.
Cuestión de altura…
La imponente figura de George Muresan impresionó a los ojos de la NBA desde que el pívot comenzó a despuntar en Europa. Su única temporada en el Pau-Orthez antes de saltar al profesionalismo norteamericano fue clave para que la Liga pusiera el punto de mira en el center rumano. Los Washington Bullets se la jugaron con él y le pusieron en un escaparate impecable para la repercusión mundial del jugador y de la franquicia capitalina. Por sólo unos centímetros, Muresan se convirtió en el jugador más alto de la NBA, dejando a Manute Bol en segundo lugar. Sus 2.31 metros senbraron el pánico en las zonas de todas las canchas de Estados Unidos, a pesar de que su rendimiento no fuera nunca tan dominante como se presuponía...
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