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| Foto: LOF |
Última actualización 30/08/2011@11:31:25 GMT+1
La selección española cerró en Valencia su preparación con un balance positivo y la sensación de estar preparada para la defensa del título europeo. La última semana, marcada por el descarte de Suárez y el luto por la muerte del padre de los hermanos Reyes.
Siete victorias y una derrota en Kaunas, escenario de la final. Ninguna lesión y pruebas claras de progreso a lo largo de los partidos. La fórmula Pau-Marc mostrándose cada vez más efectiva. Ibaka acoplado. Ricky animado. La comprobación de que Navarro permanece enchufadísimo. Es lógico que Scariolo dijera que «ha sido una buena preparación». Un mes exacto, desde el 28 de julio hasta el 27 de agosto, cuando el técnico italiano concedió dos días libres a sus jugadores antes de volar (desde Barajas, el pasado lunes a la 13:00) a Vilnius, siguiendo luego el trayecto por carretera hasta Panevezys, la ciudad desde la que debe empezar una gran aventura. Con buenas sensaciones. Nada ha cambiado. España sigue partiendo de la pole position con la idea clara de que «una vez en el campeonato hay que ir mejorando de forma gradual», como puntualizó el entrenador.