Paco Torres: El Eurobasket a 3.500 kilómetros
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| Foto: Javier López |
Última actualización 04/09/2011@22:07:27 GMT+1
Los cinco titulares festejaron el quinto aniversario del Mundial de Japón -allí empezó todo- que se había cumpido el día de descanso con uno de los comienzos más deslumbrantes que uno recuerda. El cinco inicial más Felipe Reyes son los seis jugadores que quedan de la gesta de Saimata y se dieron y nos dieron un suculento homenaje que duró 22 minutos. Como quien estaba enfrente era Lituania (91-79 al final), anfitrión y favorito, al menos hasta ahora, quizá lo que vimos fue un ensayo de la final.
Lo que no entraba -los triples- entraron y de qué manera: 10 al descanso, que nos parecía mentira habida cuenta de lo blandiblup que habían estado las muñecas españolas en los tres primeros partidos. Los lanzamientos lejanos fueron la señal más notoria de la mejoría global del equipo de Scariolo. Pero hubo más: el partido amistoso perdido sirvió para el pick and roll de los lituanos no fuera una fiesta (para ellos) como solía. Avispados, los españoles cortaron un buen montón de balones en esa repetitiva jugada local que sirvió para montar veloces contraataques que se sumaron a apertura oficial de la línea de 6.75.
Al seleccionador lituano Kemzura le vendrá muy bien revisar los 22 primeros minutos en los que recibieron 67 puntos mientras sólo eran capaces de anotar 36. Como Scariolo hará bien no autocomplacerse de esos mismos minutos y sí volver a ver aquellos en los que el equipo admitió un 0 a 12 que permitió que los lituanos no se fueran al vestuario con la cara tapadas por toallas.
Como quizá en el medio esté la virtud, hay que decir que el equipo español jugó muy por encima de lo mostrado hasta ahora y muy cerca (globalmente, sumados los momentos gloriosos y los menos afortunados) del juego que puede llevarle a renovar el título. A la fiesta de los titulares (cada día que pasa más titulares, incluido Calderón, que fue el último en aparecer) esta vez se sumó Ibaka. 22 minutos perfectos e Ibaka. No está nada mal. Que no decaiga.