Paco Torres: El Eurobasket a 3.500 kilómetros
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| Foto: Javier López |
Última actualización 16/09/2011@22:07:40 GMT+1
Al derrotar a Rusia por 79 a 68 la selección francesa se convierte en el rival de España en la gran final del Eurobasket (domingo, 18 a las 20:00 en laSexta). Es la primera vez que Francia accede a una final, mientras que España ha jugado siete y ha ganado una, la última. Los franceses, muy criticados, excepto en su país, por no haber mostrado interés en disputar el partido que le enfrentó a selección de Scariolo en la segunda fase.
En lo que lleva de temporada Francia sólo ha perdido dos partidos, un amistoso y el oficial mencionado, y ambos ante España. Dos palizas es el precedente antes de que el domingo se enfrenten por el título europeo en juego ahora que ambos se hallan clasificados para los Juegos Olímpicos de Londres en 2012. Los medios de comunicación franceses dieron por sentado de que sin las ausencias premeditadas de Parker y Noah los jugadores de Collet habrían ganado a España en aquel simulacro, pero no querían encontrarse con Lituania en una previsible semifinal, previsión que Macedonia se encargó de hacer saltar por los aires.
Parker y Batum fueron -como en anteriores partidos- los hombres sobre los que giró el juego de Francia, fortísima atrás y contundente ante el aro rival. Kirilenko volvió a ser el mejor de los rusos, pero esta vez estuvo demasiado solo. El músculo terminó aplastando a juego de salón.
Con todos los ases dispuestos, Francia se va a encontrar con una España que no ha hecho más que crecer y que ha respondido cuando ha hecho falta en los partidos que nacieron trabados. Navarro está tocado por la magia y Pau Gasol sigue siendo un seguro de vida; si además a Ricky ya le entran los triples... Todo apunta pues a que la final será una lucha de estilos: amasando el juego los galos y volando los españoles. Con genios en uno y otro lado, vencerá el que mejor controle las emociones y los nervios. Ante Parker, Batum y Noah, la Bomba parece estar bien cargada y Pau está más sediento que nunca de un triunfo que selle una temporada que vestido de rojo no ha hecho más que darle alegrías. Le falta, nos falta, la última.