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Hemeroteca :: Edición del 27/09/2011 | Salir de la hemeroteca
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Columna por Paco Torres

Última actualización 27/09/2011@11:05:16 GMT+1
Cada verano hay un fichaje que sobrepasa en expectación e interés a todos los demás. Hace dos años fue el de Ricky por el Barça, el pasado el de Suárez por el Madrid, y éste el de Rudy por el Madrid. Los tres tienen un punto en común: el gran rival siempre estuvo por medio. Los tres tuvieron que decidirse en su momento entre el equipo azulgrana y el blanco. No vamos a echar la vista más atrás, así que el de Rudy supone el desempate a favor del Real Madrid. Cada uno es distinto: el Ricky se sabía que era por un tiempo, que al final fue por el esperado, dos temporadas; el de Suárez se llevó a cabo sin más horizonte que el de cumplir un contrato... y ampliarlo si a las dos partes le interesa; y el de Rudy es que más ángulos presenta, ya que puede estar días, semanas, meses... o no estar si la NBA y los jugadores firmaran la paz antes de que al alero de Mallorca le dé tiempo a vestirse de blanco. Luego eso sí, el Madrid se asegura –ante el Barça, por supuesto– que si el jugador decide volver a la Liga Endesa, los derechos serían del club que presiden Florentino Pérez y que es quien tendrá que aflojar los casi tres millones de euros por temporada –ésta y tres más, pero sabe Dios cuándo– para que Rudy juegue contra su compañero de selección Navarro y no a su lado.

Hasta que lo le ha llegado el transfer el Real Madrid no ha podido hacer oficial lo que ya GIGANTES publicó en el número 1.347 del 23 de agosto –hace un mes–, que no era otra cosa que la constatación de lo que anunciamos en exclusiva a través de www.gigantes.com el 7 de julio, San Fermín. El Madrid ha dicho ahora lo que Gigantes tituló en portada y a todo trapo: ‘Rudy ya es del Madrid’. El reportaje interior, firmado por este servidor era el siguiente: ‘Rudy - Madrid, hasta que el lockout... o la gloria les separe’. Si se levanta el cierre patronal, adiós Rudy y si, además de levantarse el alero triunfara en los Mavericks, esto es, la gloria de la NBA, y decidiera quedarse, adiós Rudy también.

La que quiere jugar el Real Madrid es una partida que ni se sabe cuándo va a empezar y, si empieza, se desconoce cuándo va a continuar. Es posible incluso que a Rudy le reciban dentro de un tiempo indeterminado otras personas muy distintas a las que ahora le fichan. Es, sin duda, el fichaje más arriesgado de todos los que ha llevado a cabo el club blanco. Puede salirle de cualquier manera y ninguna sería de extrañar.

Pero como lo que importa es el presente, hay que suponer que los dirigentes del Real Madrid estarán poniendo velas a todos los santos para que el cierre de la NBA se extienda al menos para que los aficionados que ahora quieren abonarse masivamente disfruten del talento del Rudy el mayor tiempo posible. El primer partido oficial de Rudy –Su primer amistoso lo jugó en Zaragoza, anotando 12 puntos, sin fallo en 7 minutos, lo que ha dejado boquiabiertos a sus nuevos fans– va a ser, curiosamente, ante el Barça. Ironías del destino. En Bilbao, con la Supercopa Endesa en juego y frente a quien ayer abrazaba como compañero en la selección española, Juan Carlos Navarro. El aclamado MVP del Eurobasket ante el jugador que le complementa en el juego exterior y que el Barça pretendía para sucederle en el futuro. El Real Madrid le quiere y le necesita ya. Ve el madridismo en Rudy a la panacea, al alivio de todos sus males. Veremos cómo digieren en la Casa Blanca cualquiera de las dos posibilidades: que lidere al equipo a una victoria tanto tiempo esperada, lo que haría mucho más dura la separación si se acabara el cierre patronal, o que el efecto Navarro –o el efecto Barça– continúe en activo y esta primera experiencia de Rudy de blanco se viva como una frustración.

Como quiera que el equipo de Xavi Pascual parece más ahormado –aunque sólo sea porque los jugadores más importantes llevan mucho tiempo juntos– lo más lógico sería que tuviese más posibilidades de triunfo que un Madrid que estrena entrenador en la persona de Pablo Laso y también presenta importantes modificaciones bien sea por los jugadores que se incorporan como los que cambian de status dentro del equipo.

Para mí, por encima de la presencia –puntual o no– de Rudy, del que conocemos todas sus características, tengo ganas de comprobar qué partido saca Laso –un base de los de toda la vida– del reciclado Llull al puesto de director, o de Sergio Rodríguez sabiéndose con las riendas del equipo; o cómo responde Velickovic a la confianza del técnico para que juegue donde más le gusta. Y también, claro, de cómo se comporte el vencedor de esa semifinal de la Supercopa Endesa ante el Bizkaia Bilbao Basket, anfitrión desafiante y plantilla bien pertrechada para jugar la Euroliga aunque es una pena que Raül se haya lesionado, o ante ese rompecabezas que es de momento el Caja Laboral y que tratará de juntar Pablo Prigioni, regreso morboso donde los haya.
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