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Hemeroteca :: Edición del 18/10/2011 | Salir de la hemeroteca
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Columna por Paco Torres

Última actualización 18/10/2011@11:53:54 GMT+1
No ha habido ninguna edición de la Euroliga que haya despertado tanta expectación como la que se inicia esta semana. El cierre de la NBA ha permitido a una serie de equipos punteros en Europa hacerse con algunos jugadores que, de no ser por el conflicto que mantienen propietarios y jugadores al otro lado del Atlántico, a estas alturas estarían jugando los últimos partidos amistosos antes de comenzar la temporada. Los nombres de Kirilenko, Gallinari, Rudy, Farmar o Batum dan un gran empaque a la competición. La incidencia final que puedan tener en la Euroliga dependerá de lo que dure el cierre. Si éste fuera definitivo –posibilidad en la que no creo en absoluto, y me sumo a la teoría de Paniagua de que los jugadores acabarán cediendo… y perdiendo- quienes cambiarían la faz de la Euroliga no serían los que ya están, sino los que llegarían.

Pero comoquiera que el cierre está más cerca de solucionarse que de otra cosa, lo que hay que valorar es la manera en que pueden afectar a los equipos que tengan jugadores NBA la marcha de éstos. Dependiendo del grado de dependencia que tengan esos equipos de la figura de turno así podrá irle en la competición de su país y en la Euroliga que es donde todos los equipos en estas circunstancias se volcarán para sacar réditos durante este tiempo que disfrutan de su presencia.

La asignatura pendiente de la Euroliga es que su interés sobrepase al ámbito de los equipos que la disputen, que se universalice, que muchos aficionados, y no sólo los seguidores de los propios equipos, o de los rivales de su grupo, estén pendientes de un Barça-Siena, por poner un ejemplo. Que los aficionados de los 24 equipos van a acudir masivamente a las canchas, lo tengo medianamente claro, a no ser que el visitante de un equipo de la élite sea otro que no diga mucho a los aficionados locales. No vamos a pensar que el Spirou belga atraiga al aficionado del Real Madrid, o la cancha del Panathinaikos se vaya a llenar para recibir al Brose alemán. Es cierto que en los partidos en los que belgas y alemanes reciban a madridistas y al PAO sus canchas van a estar a reventar. Es una forma de invertir en baloncesto y, desde ese punto, es lógico que la Euroliga quiera ampliar su radio de acción y de influencia.

La Euroliga debería tener 16 equipos, pero entiendo que tenga 24. Lo entiendo porque en Europa sólo la Liga Endesa tiene una fortaleza lo suficientemente grande como para ser atractiva por sí misma; en otros países –y digo países donde quizá debería decir ciudades­­– es necesario que sus equipos grandes miren fuera de sus fronteras para encontrar una competición suficientemente atractiva. Desde España, por la calidad de la Liga Endesa, nos cuesta mucho asimilar una primera fase tan larga, pero lejos de nuestras fronteras las ligas pasan por unos duros momentos y la Euroliga es el punto de luz para los que quieren invertir en baloncesto; por eso este año ya habrá algunos partidos los viernes y por eso la próxima temporada será el día fuerte y por eso a muchos equipos les gustaría jugar la Euroliga en fin de semana. Creo que el viernes es un día que la Asociación de Clubes no ha sabido valorar. Y quizá ahí pudiera estar una buena parte de los quebraderos de cabeza que proporcionan las audiencias. La Federación lo vio primero con la Oro y ahora la Euroliga le ha echado el ojo. ¿No pudiera suceder que los equipos españoles que juguen en el futuro un viernes fuera de España tengan – y ‘tener que’ no es lo mismo que ‘querer’– que jugar la Liga Endesa el lunes? Veremos si no se abre una nueva vía de confrontación entre ACB y Euroliga, y entre los propios clubes de la Liga Endesa, ya que los rivales de éstos no les sentará nada bien poner un partido en su cancha un lunes.

Deportivamente, de los equipos de la Liga Endesa, el Barcelona no es sólo es el mejor posicionado de los cinco, sino que es el gran favorito. Por plantilla y por experiencia, porque lo que les ocurrió el año pasado ante el Panathinaikos, si saben asimilarlo, les será de gran utilidad en éste. El Real Madrid quiere volver a la Final a Cuatro; su manera de jugar es muy complicado que tenga éxito ante equipos rocosos y en la Euroliga hay unos cuantos de esos. Si no puede correr, el equipo de Laso verá mermadas sus opciones. Que lleguen y sus aficionados luego no respondan con su presencia –a Florentino Pérez aún le duele que el club se ‘comiera’ la mayoría de entradas que solicitaron para el Sant Jordi, a menos de tres horas de AVE– es otra cosa. El Caja Laboral está muy curtido en Europa y aprovechará el mejor resquicio. Unicaja y el debutante Bilbao lucharán por disputar un buen Top 16 que les permita jugar el play off previo a la F4. Estambul aún queda lejos. Pero para unos mucho más que para otros.
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