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Hemeroteca :: Edición del 22/11/2011 | Salir de la hemeroteca
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Columna por Paco Torres

Última actualización 22/11/2011@11:01:29 GMT+1
Debo reconocer dos cosas con respecto a Albert Agustí, director general ejecutivo de la ACB: la primera, que tenía cierto recelo tras su nombramiento por ser una persona que no venía expresamente del mundo del baloncesto, condición que, a priori, me parecía fundamental por cuestión de sensibilidad hacia un deporte que tiene su pequeñas o grandes peculiaridades como lo tiene cualquier otro. Siempre me ha parecido que para defender algo –y Agustí viene a defender, a reconquistar– es mucho mejor conocerlo, y a ser posible, amarlo desde dentro. La segunda cosa que debo reconocer es que, tras haberle conocido junto a otros compañeros en una reunión a veces tumultuosa entre nosotros mismos al hablar del baloncesto de la Liga Endesa, mi opinión no puede ser más favorable. Tras dos horas de escucharle y ver cómo nos escuchaba salí de la reunión con la sensación de que Albert Agustí es un gestor lo suficientemente preparado y sensible con el entorno que ha encontrado como para liderar al baloncesto ACB.
Que Albert Agustí es un gestor válido lo avala su currículo en diversas empresas siempre relacionadas con el mundo del deporte. Manejarse, desde el circuito de Montmeló que dirigió, con los egos de los magnates que pueblan la Fórmula 1, es una tarjeta de presentación lo suficientemente potente por si no lo fuera el haber sido director de marketing de los mejores Juegos Olímpicos –en organización deportiva y en imagen– de la historia. Que fuera un hombre desconocido para la familia del baloncesto no quiere decir que no esté capacitado para dirigir a los clubes que forman su competición de élite, la Liga Endesa. Claro que tampoco eso por sí mismo es garantía de nada. Pero si junto a ese conocimiento del mundo del deporte, además del mundo de la publicidad, el patrocinio y, por supuesto, de la televisión, con la impresión que me causó en la distancia corta de nuestro primer encuentro colectivo, he de decir que me siento mucho más optimista que cuando fui convocado a esa reunión que había de servir de presentación de la persona –y personalidad- que los clubes, después de una exhaustiva búsqueda y selección, han elegido para que gestione su futuro.

Albert Agustí, que llevaba exactamente 12 días en el cargo, aunque advirtió que aún estaba aterrizando y que de muchos temas no tenía formada aún una opinión, habló sobre todo aquello que se puso sobre la mesa, no se escondió ni escurrió el bulto. Tuve la sensación, y así los escribí en gigantes.com, de que Agustí es un hombre al que le gusta jugar al ataque, que su estilo está mucho más cerca de afrontar con rapidez los problemas detectados y aquellos que puedan acechar en el camino a esperar a que estos se manifiesten y haya que basar toda la estrategia en la defensa. Opinó sobre la televisión y el tratamiento al baloncesto de la Liga Endesa, uno de sus primeros objetivos, dado que el contrato de la ACB con TVE acaba al finalizar la temporada, y lo hizo para manifestar que se puede hacer mucho mejor. Mostró enorme interés por fidelizar a los patrocinadores de la ACB que acaban también este año sus contratos (Orange, Pascual y Kia) y por buscar otros nuevos. Se interesó por todas las opiniones que los periodistas pudiéramos tener sobre posibles cambios de modelo de la Liga Endesa y dijo conocer la realizada por Gigantes, a la que Eduardo Portela, presidente de la ACB y también presente al lado de Agustí en la reunión, calificó públicamente de ‘muy buena’.

Sabe asimismo Agustí que debe negociar con la Euroliga los equipos de la Liga Endesa y la manera de obtener la clasificación –afirmó que los equipos que jueguen los viernes en Europa tendrán que hacerlo los domingos en la Liga Endesa– aunque abrió ciertas puertas, demostrando de paso hasta qué punto conoce ya este deporte, recordando que el lunes es un día fuerte en la NBA, reconociendo, eso sí, que el tipo de aficionado es muy distinto y las costumbres también. Afirmó Agustí que tiene que construir futuro con la Federación Española y con la Asociación de Jugadores y que hay cosas que tratará de que el Estado evolucione: la ley del deporte y las exenciones fiscales para los clubes que ahora dirige.

Esos clubes, que a fin de cuenta son sus jefes, bien harían en facilitar la labor de Albert Agustí en el sentido de que sus miras estén por encima se sus pequeños intereses. Claro que cada uno es un mundo y las circunstancias a veces son tan dispares que sólo coinciden en que disputan partidos unos contra otros. Concitar esos pequeños/grandes egos y dirigirlos hacia un lugar común, hacia unos objetivos colectivos que están por encima de esa típica y tópica cantinela del ‘qué hay de lo mío’, es lo que hará que el camino que ahora empieza Agustí sea o no fructífero. Tiene la ventaja de que llega sin atadura emocional o profesional alguna con ninguno de sus jefes. Les tendrá que escuchar pero también deberán escucharle. Me da la sensación de que si para él es una gran ocasión dirigir la ACB, para los clubes es una gran oportunidad contar con un gestor, por lo demostrado hasta ahora, como él.





... Más información en la revista GIGANTES.

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