La ala-pívot internacional española nos repasa en una larga entrevista (dividida en dos) cómo está viviendo su experiencia en el ZVVZ USK Prague que disputa la Euroliga Femenina y la Liga Checa.
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| (Foto: FIBA EUROPE.) |
Última actualización 07/12/2011@12:18:20 GMT+1
Ha cambiado de equipo pero sigue llevando el número 12 a la espalda. La valenciana de 1.86 metros y 31 años está cumpliendo su tercera experiencia en un conjunto no español (la primera fue en el George Washington de la NCAA de 2001 a 2005 y la segunda con las Lynx de Minnesota de la WNBA en 2009). Sus 13.1 puntos y 5.1 rebotes en la Euroliga Femenina con el ZVVZ USK Prague hablan muy bien de su acoplamiento en la República Checa. Su saber hacer en la cancha ya ayudó al Perfumerías Avenida a ganar la máxima competición europea este año. ¿Hasta dónde puede llegar en la 2011/2012 con el equipo checo?
Gigantes: Me dijiste una vez en GIGANTES que la gente te preguntaba por qué rendías más en la selección que en los clubes. Respondiste que en los clubes estabas 20 minutos en el campo y en la selección más de 30. Ahora te toca más la segunda situación en el Praga.
Montañana: Por ahora las cosas me van bastante bien en Praga, sobre todo porque en Euroliga estamos cumpliendo a pesar del grupo en el que estamos [en el mismo que el Ros y que el Ekaterinburg]. Este verano me operé de la rodilla y necesitaba estar en un equipo donde tuviera más minutos y pudiera volver a coger buenas sensaciones y disfrutar. La temporada pasada fue dura para mí porque no podía hacer mi juego, al igual que en Polonia con la selección. Pero trabajé durante el verano para poder volver a un buen nivel. Ahora estoy contenta, parece como que he vuelto a nacer baloncestísticamente. Cuando se está lesionada, le das mucho a la cabeza y todo se ve negro. Así que toda la lucha y el trabajo realizado está cobrando forma.
G: ¿A otros niveles también has satisfecho tus deseos al fichar por el club checo? ¿Adaptada al club y al equipo?
M: Estoy muy contenta con el trato que estoy recibiendo aquí. Al final soy una extranjera y cambia bastante la cosa, sobre todo porque te enteras de la mitad de cosas y te quita presión. Estoy a gusto y la verdad es que no tengo ninguna queja.
G: ¿También adaptada a la ciudad?
M: La ciudad es increíble. Recomiendo que la visitéis porque es preciosa. Además, he tenido muchas visitas y estos tres meses se han pasado volando. Me costó un poco adaptarme a la mentalidad checa, porque ellos son muy tranquilos, menos ‘competitivos’ y estresantes que nosotros. Al principio me volvía un poco 'loca', pero he aprendido e intento no estresarme. Ellos tienen unos talentos y unas cualidades físicas que hace que no tengan que desarrollar la garra que mostramos nosotras. Así que al final puede ser una buena combinación. Nos aportamos mutuamente las carencias de ambos. Aunque estoy segura que en algún momento piensan que estoy un poco ‘loca’.
G: ¿Qué te está pidiendo el entrenador, Lubor Blažek?
M: Nos costó un poco adaptarnos. Lo primero que me dijo fue que quería mi mentalidad, que ellos no la tenían, y lo segundo que me tirara 20 tiros, que apreciaba que pasara pero que quería que fuera agresiva. Al principio me costó, pero he llegado a cambiar el chip y al final es lo que necesita el equipo. Nos llevamos bien, hablamos cuando hay alguna cosa y es una relación buena.
G: ¿Qué te está pareciendo la liga local?
M: La liga checa es lo que peor llevo de estar aquí. Echo de menos la liga española por su competitividad. Aquí ganamos todos los partidos de más de 50 puntos, incluso ganamos uno de 101 puntos. Hay días que me voy fastidiada a casa porque es muy desmotivador jugar este tipo de partidos. Pero como digo, ‘viene en el pack’. Por eso hay que seguir centradas en la Euroliga para poder llegar lo más lejos posible.
G: Con el nivel del equipo, ¿ves posible llegar a la última fase de la Euroliga?
M: Este año la final es a 8, así que se abren las posibilidades. Aún estamos esperando a que llegue Lindsey Whalen, que es una de las mejores bases del mundo. Hay muchos equipos luchando por una plaza, así que para mí la clave es ir partido a partido e ir creciendo para llegar a los cruces en la mejor posición posible y, aunque no tengamos factor cancha a favor, podamos tener posibilidades de pasar a la Final a 8.
G: ¿Has vivido alguna anécdota curiosa desde que estás por allí?
M: Bastantes, la verdad… El idioma es imposible. Duré un día en las clases particulares y me di cuenta de que no iba a ningún lado, de que necesitaría mucho tiempo invertido. Al principio cada vez que salía a la pista no sabia por quién salía. Utilizan muchos nombres para llamar a las jugadoras e iba más perdida. A mí me llaman casi siempre ‘Annita’, o si no ‘Aja’, o ‘Analcko’ o cosas así. Y la palabra que utilizan como nuestro ‘vamos’ es ‘ano’. Así que os podéis imaginar mi cara el primer día (risas).
G: ¿Cómo pasas el tiempo libre?
M: Hay muy buen ambiente en el equipo, así que solemos hacer cosas juntas sobre todo después de los partidos. Si no, estoy en casa intentando adelantar en los dos masters que estoy haciendo y terminando la memoria del curso de entrenadores. Así que faena tengo, y mucha.