Juan Carlos Navarro
Última actualización 26/12/2011@19:20:19 GMT+1
Xavi Pascual se encuentra ante una situación que para su desgracia conoce perfectamente. Todo ese perfecto engranaje que suele ser el Barcelona se atasca de pronto cuando su estrella o no está o su estado no es el óptimo. El Barcelona afronta el duro reto de saber sobrevivir a la ausencia temporal de Juan Carlos Navarro aunque nadie se atreve a descartarlo totalmente para el Clásico.
[Por Miguel Panadés
Fotos: Alberto Nevado]
Los datos son elocuentes. Casi el ochenta por ciento de victorias azulgranas con Navarro en pista y menos del sesenta cuando se ha ausentado. El Barcelona es un grandísimo equipo, con una plantilla larga y potente, con un banquillo profundo que lo desearía cualquier entrenador en Europa y, sin embargo, depende de una manera muchas veces determinante de un solo jugador: Navarro. Pascual no es el único que vive esta situación ya que en la Selección, con un superequipo al máximo nivel incluso NBA ‘La Bomba’ se convierte en el jugador decisivo –así lo demostró en el último Europeo– por lo que Scariolo también sufre o disfruta, según se mire, de esa maravillosa ‘navarrodependencia’.
¿Cómo es posible que un solo jugador pueda condicionar tanto el rendimiento de un equipo? Pascual y Scariolo coincidieron en los últimos meses al confesar que Juan Carlos Navarro era el único jugador del equipo con «licencia para saltarse los sistemas». Y seguramente es en esa aparente ‘concesión’ de los técnicos donde radica la clave de esa decisiva influencia en el rendimiento. Porque en este baloncesto previsible, perfectamente estructurado, donde el estudio del rival adquiere una relevancia vital, donde el conocimiento de los sistemas de unos y otros hacen de los partidos una sucesión de situaciones ofensivas y consecuentes reacciones defensivas demasiado similares, que exista un tipo capaz de saltarse el guión y además lo haga con eficiencia es una bendición para el baloncesto y también para los entrenadores que disponen de esta pieza diferencial. Más que una concesión de Pascual o Scariolo, que Navarro se invente un triple imposible o rompa el sistema con una de sus bombitas, es una inyección de oxígeno para el juego.
Los puntos fuera de guión que suma Navarro suelen ser los puntos de la victoria...
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