Los fichajes blancos se justificaron
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| Foto: Alberto Nevado |
Última actualización 05/01/2012@08:13:30 GMT+1
El partido de la Liga Endesa que disputaron el Real Madrid y el Barcelona en un abarrotado Palacio de los Deportes pasó lo que suele suceder en las elecciones políticas: que casi todos ganan. El Real Madrid porque lo dice el marcador y por que se lo mereció jugando además sin renunciar un ápice a su estilo; también porque recupera el liderato (que comparte en cuanto a victorias con el Barça, el Unicaja, el Caja Laboral y el Lucentum) y porque justifica ante el máximo rival las grandes apuestas de la temporada (Rudy e Ibaka al margen), Pocius y Carroll, que fueron los más determinantes en los momentos decisivos
El Barcelona también ganó porque cayó por cuatro puntos después de haber estado muy tocado al final del segundo cuarto, y porque disputó el partido hasta el último minuto sin que estuviera en la cancha Juan Carlos Navarro. Fue para ellos, como dicen a veces los políticos, una dulce derrota. Veremos si se confirma tal dulzura (para unos y para otros) en lo que resta de temporada.
El partido deja pues abiertas todas las expectativas: ni permite al Real Madrid echar las campanas al vuelo, ni el Barça sale muy tocado del Palacio de los Deportes, como antes salía el Real Madrid tras algún sonoro patinazo ante los azulgranas. Fue un partido emocionante y agradecido para los aficionados. Nunca sabremos qué habría pasado de haber jugado Navarro, como nunca sabremos qué habría pasado de no haber pitado Hierrezuelo y no por el resultado sino por habernos evitado algún bochorno.