Porfirio Fisac
Última actualización 17/01/2012@11:08:57 GMT+1
En su cuarta temporada en la ACB Fisac se enfrenta al reto mayúsculo de mantener el rumbo de la nave del Fuenla pese a haber perdido a dos de sus jugadores más importantes en muy corto espacio de tiempo. ¿Resignación? ¡Valentía!
[Por Fernando Martín
Fotos: Javier López]
Media campaña en Fuenlabrada da para mucho. Para ganar a dos equipos de Euroliga, para protagonizar algunos de los partidos más bonitos que se han visto, para perder al mejor jugador estadísticamente de la Liga Endesa rumbo a la NBA (Ayón), para ver cómo cae tu ‘cuatro’ titular (Mainoldi) y tu última fortaleza en la pintura (Sene) se rompe para todo el año, para levantarte, para… ¿Soñar? «No pensamos ni un segundo en la Copa», sostiene Porfirio Fisac. Palabra firme como el roble. Feroz enemigo del halago que debilita.
Con lo que le ha pasado a su equipo el técnico castellano tendría motivos sobrados para moderar, reajustar, su discurso, pero como queda claro en el titular de esta entrevista eso con él no va. En su despacho del pabellón Fernando Martín, con los vestigios de la orgullosa historia del club como testigos y recordatorio, repasamos la actualidad del equipo madrileño, centrada ahora en tapar vías de agua. «El problema no solo es no tener a Ayón, es que teníamos una manera de jugar con él que hay que rectificar. El problema no es que ya no tendremos a Sene, es que hay que volver a rectificar…».
Fisac compensa las bajas con sensatez, tranquilidad y coherencia. Nunca excusas. Afirma sentirse «muy identificado» con la idiosincrasia del Fuenla, ensalza el trabajo que su presidente y Ferran López realizan «año a año en unas dificultades tremendas» y declara que «formar parte de este proyecto es muy reconfortante para mí».
Gigantes: ¿Crees en la mala suerte?
Fisac: No. La vida te trae este tipo de quebraderos de cabeza. El grado de importancia que tú como entrenador le des es el grado de repercusión que tendrá en tu grupo. Nosotros hemos olvidado desde el primer momento a Gustavo y hemos tratado de seguir en la misma línea de trabajo. Conlleva más dificultad, pero ser cobardes ahora no nos va a dar nada. Ser llorones y pensar en los que no están no nos reportaría ningún beneficio, así que solo hay un objetivo: que cada uno crea más en él mismo y dé un poco más de lo que puede. No hay más...
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