Francis Sánchez era presentado el pasado miércoles 25 de enero como nuevo jugador del Cáceres Patrimonio de la Humanidad. A tierras extremeñas regresaba después de vivir un calvario con el Granada, club al que llegó en verano procedente precisamente del propio Cáceres.
El reto de devolver a un clásico del baloncesto español a la elite enganchó a este alero malagueño, que no dudó en marcharse a la ciudad de la Alhambra para compartir vestuarios con otros ilustres como Roberto Guerra o Jesús Fernández. “Tuve una oferta de Menorca también. Pero tomé esa decisión y no me arrepiento de haber fichado por Granada. En pretemporada sabíamos que había algunos asuntos, pero nos pagaban y cobramos dos meses. Por entonces, deportivamente, la situación no era buena, pues teníamos lesionados y Payne no pudo llegar porque la FIBA denegó el transfer”.
Esos problemas se fueron solucionando, pero vinieron otros, dramáticos. A principios de diciembre se anunciaba la intención del club, inmerso en Ley Concursal, de aplicar un ERE. No había un duro en caja y la mejor posibilidad que se planteaba era aguantar hasta final de curso para luego disolver la entidad. Y ni eso estaba, ni está, claro. Quizá la tienda se cierre antes.
La marcha de jugadores, de forma voluntaria finalmente y no despedidos, era cuestión de días. Primero Cobos, luego Samb y luego Sánchez, que narró sus últimas horas en el plantel nazarí a través de su cuenta de twitter. “En un mes me quitaron la ilusión por todo. Lo que pasa ahí es una historia…”, cuenta a GIGANTES.
Tras decidir su desvinculación, marchó a Málaga unos días. Tenía ofertas del Burgos, del Iberostar y del propio Cáceres. Aceptó esta última y se preparó para el regreso a un equipo donde “estuve muy cómodo las dos pasadas temporadas”. El objetivo de los hombres de Aranzana, que también dispondrá de otra pieza nueva como es Sergio Olmos, ha de ser llegar a los play offs. “Toda la operación se hizo de forma rápida. Me gusta la idea de jugar de nuevo play offs con el Cáceres. Estar en esas rondas debe ser nuestro objetivo. Ya veremos después”.
Las cosas del calendario, del destino, de cómo quieran llamarlo, hacían que en la jornada del viernes 27 Sánchez volviera a vestir la camiseta del Cáceres ante el Granada, donde el próximo en salir puede ser Guerra. “Soy profesional y asumo que estas cosas son así. Saldré a ganar, pero no me gustaría que, de producirse, fuese una victoria nuestra humillante. Hace unos días yo estaba ahí y sé por lo que están pasando”, apuntaba antes del duelo un Francis Sánchez que cumplirá 33 años en breve. El Cáceres terminó llevándose un partido mucho más apretado de lo previsto (78-75). Para más inri, el alero anotó dos tiros libres decisivos a pocos segundos de la conclusión.
“Me queda mucho baloncesto. La madurez está entre los 28 y la edad que tengo yo ahora. Me encanta este deporte y voy a seguir un tiempo”. De momento tiene firmado hasta final de curso, con opción de prolongar el acuerdo hasta la conclusión de la 2012/13.
En este sentido, el jugador quiere salir al paso de algunas informaciones relativas a su marcha del Cáceres meses atrás. “Sí, me debían dinero y denuncié para que el aval se pudiese ejecutar. Es un derecho que tenemos. Pero no me adeudaban un mes, sino varios. Finalmente llegamos a un acuerdo y retiré la denuncia porque ellos me pagaron”. Asunto zanjado para él. Tanto, que no ha dudado en volver a una plaza donde le tienen mucha estima y donde cuentan con él para estar presentes en las eliminatorias por el título.