Última actualización 30/01/2012@12:43:52 GMT+1
Hasta que se resuelvan los tres títulos en juego –el primero, la Copa del Rey, a la vuelta de la esquina– y aún después a buen seguro, seguiremos los aficionados enfrascados
en discusiones sobre qué estilo es el más idóneo para ganar. Es más que probable que uno solo no sirva para imponerse en las tres, ya que cada una de ellas tiene su alma. Es seguro también que dentro de unos determinados estilos haya varias interpretaciones según qué equipo, o mejor dicho, qué jugadores tengan esos equipos. Quizá lo que sirva para la Copa del Rey no valga para la Liga Endesa y, extendiéndolo a los equipos españoles que juegan en Europa, para la Euroliga.
No me gustaría caer en la simpleza de dividir a los equipos en dos corrientes: los que tienen una mentalidad ofensiva y los que la tienen defensiva. Digamos pues que hay unas filosofías de juego empleadas por determinados entrenadores que, por su manera de entender el baloncesto, podríamos dividirlas en dos grandes grupos: los que prefieren ganar sus partidos metiendo un punto más que rival y los que prefieren hacerlo intentando que el rival meta uno menos. Parece lo mismo, pero no lo es; en absoluto. Buscan lo mismo, ganar, claro está, pero desde distintos enfoques o empleando distintas armas.
Decir que al Real Madrid –el equipo sobre el que todos los aficionados nos podríamos poner de acuerdo en definirlo, de una manera muy general, como ‘ofensivo”– sólo le gusta atacar y no se aplica tanto en defensa no se ajustaría en absoluto a la realidad; entre otras cosas porque muchos de sus veloces contraataques o transiciones parten de robos de balón tras una muy buena y estructurada defensa. La diferencia de éste y otros equipos con aquellos a los que catalogamos como ‘defensivos’ creo que estriba más en que éstos prefieren manejar más el balón, no tomando la decisión de lanzar tan rápido. Así que más que ofensivo o defensivo, quizá deberíamos hablar de equipos que gustan de tardar menos en sus ataques, buscando sorprender y los que prefieren llevar cerca del límite sus posesiones, buscando encontrar los debilidades del rival.
El Barcelona, por ejemplo, es un equipo que prefiere jugar así a no ser que lo vea muy claro. Sé que confrontar estos dos equipos es acudir a la manida dicotomía de siempre, la vida baloncestística española en clave blanca o en clave azulgrana, pero es que la realidad es en ocasiones muy tozuda y además de apreciar los gustos de cada técnico de cada equipo, en este caso los números corroboran y sostienen la comparación. No puede haber dos estilos más distintos: mientras el Real Madrid elige en cada acción el vértigo
de atacar el aro rival con la máxima premura, el Barcelona Regal prefiere madurar al contrario.
La temporada pasada las tornas estaban cambiadas: mientras el equipo blanco, con Messina entonces, prefería atacar 5x5 buscando siempre lo que se ha dado en llamar el pase extra, que consiste en, si tienes una buena opción, pasa para buscar otra mejor, mientras que el azulgrana, con Pascual, igual que ahora, gustaba de desmelenarse más. ¿Qué ha cambiado? En el Barça algunos jugadores, pero en el Real Madrid, unos cuantos jugadores y el entrenador.
Recordemos que el Barcelona ganó Liga, Copa y Supercopa y el Madrid nada. ¿Entonces? Pues que el Real Madrid llegó a la Final a Cuatro de la Euroliga... de Barcelona. Luego no hizo nada, pero estuvo. Lo que habría dado el Barça por haber estado y haberlo intentado de nuevo ante su afición. Aquel fiasco ante el Panathinaikos –y es un razonamiento que ya he trasladado al papel en alguna otra ocasión – creo que ha determinado mucho en la manera de jugar del Barcelona: fortísima defensa –extraordinaria diría yo– y ataques controlados, aunque cuente con Navarro, el jugador más incontrolable de Europa. ¿Por qué el Real Madrid ha cambiado su manerade jugar a pesar de haber fichado sólo a Carroll y a Pocius? Pues además de que porque el entrenador sea Pablo Laso y guste del baloncesto veloz, con los bases que tiene –saliendo de la plantilla Prigioni– tampoco tiene muchas más opciones que correr. Y no digamos cuando estaba Rudy. ¿Qué pasa si no le dejan correr? Es otra pregunta que me he venido haciendo en estas páginas: pues que le puede pasar lo que le ocurrió ante el Montepaschi. Además del acierto italiano y el desacierto español, bastó con que los de Pianigiani no fueran al rebote ofensivo haciendo hasta cuatro jugadores el balance defensivo para que los dos Sergios no pudieran correr. Y si el Madrid no corre...
Exactamente es lo que el Barcelona le hizo a Maccabi en Tel Aviv. No le dejó salir al contragolpe porque los azulgranas cargaron tremendamente el rebote ofensivo. ¿Qué pasó? Pues que el Maccabi se quedó en 57 puntos en casa... Y a perder. Como el Madrid.Personalmente me divierte la apuesta de Laso y entiendo y respetola de Pascual. ¿Quién sacará más rédito? Hoy por hoy ycreo que los próximos meses, el Barcelona. ¿En el futuro? Dejo en el aire estas dos preguntas: ¿podría, si quisiera, correr el Barcelona?; ¿podría, si lo necesita, atacar durante muchas posesiones 5x5 el Real Madrid?