Última actualización 30/01/2012@13:06:23 GMT+1
Aprovecharon la presencia de los Wolves para que Barea pudiera recibir el anillo que, junto a muchos de los ex compañeros de los Mavs –a los que ganó luego– conquistó hace siete meses.
La gente dirá que después de la ceremonia los Wolves les ganaron de 15, igual que cuando los Heat les destrozaron tra izar la bandera de campeones el día de Navidad, pero los que se centran en esos detalles de la actual temporada no entienden el momento real que viven estos Mavericks. Por mucho que dicten los resultados en la actualidad, ellos están viviendo su epílogo dorado, lo están disfrutando... Y es bien merecido. Uno que ha costado sangre, lágrimas y mucho sudor a gente como Dirk Nowitzki, con toda una vida dedicada a la franquicia, y a leyendas de este deporte como Jason Kidd, que llegó a Dallas vía draft hace mucho, mucho tiempo. Por ello el pasado miércoles 25 de enero, un mes después de haber comenzado la actual campaña y siete meses después de haber levantado el Larry O'Brien Trophy, los Mavericks recibieron con inmensa alegría sus anillos, cargados de oro blanco y diamantes en medio de una fiesta con sabor a final feliz.
Sin necesidad de artificio
Hay que decir que se hizo con clase, en un contexto tan íntimo como pueda permitir un American Airlines Center repleto hasta la bandera y con la gente entregada, de pie en todo momento. «Los primeros de todo esto sois vosotros. Nada sería posible sin vosotros. Así que podéis felicitaros por ello», les arengó Mark Cuban desde el centro de la cancha, micro en mano, al ejercer como previsible maestro de ceremonias...
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