Partidos así, finales de este tipo, dan la razón a aquellos que dicen, decimos, que la Oro, y su Copa Príncipe, están entre las mejores competiciones del Viejo Continente. El Iberostar Canarias sumó su primer título tras ganar en una final inolvidable al Ford Burgos, digno subcampeón. Los hombres de Alejandro Martínez fueron fieles a su filosofía, ahora que en estos tiempos se premia tanto esa realidad, y volvieron a ofrecer un espectáculo ofensivo digno del primer nivel (93-85).
Ganó el Iberostar, sustentado por un excelso Nacho Yáñez, cuya muñeca parece no tener fin. Más cerca de la cuarentena, con la juventud cada vez más atrás en su DNI, el alero hizo polvo a los burgaleses en los momentos claves. Acertó hasta 5 veces desde el triple, alguno sinceramente espectacular. Es el tipo de jugadores que anotan mejor con un tío encima y la posesión quemando. Sobre la bocina del 2º cuarto clavó un estacazo de los suyos, para irse a los vestuarios 15 arriba. Hasta los últimos minutos del segundo asalto, el partido había sido de una intensidad conmovedora. Cualquier intento local, del Iberostar, de marcharse era sujetado por gente como Darren Phillip, Chus Castro y compañía. Casadevall tiene un excelente plantel que ha entrado en barrena en las últimas jornadas de la Oro y que ve ya a su rival de esta noche, a cuatro victorias. La Copa Príncipe debe suponer para ellos una lección de capacidad, porque si bien el ascenso directo está lejísimos, el gran encuentro realizado hoy por el Burgos tiene que servirles para que vuelvan a creer.
Por su parte, el Iberostar cimentó su entrada en el palmarés de la Príncipe en esos minutos referidos del segundo cuarto, en los que mostró superioridad ofensiva en el rebote y una especial habilidad para castigar a los de azul con repetidas puertas atrás. El 40-29 fue un aviso del posterior 47-32. Y Guillén apenas había aparecido.
Un parcial de 3-10 en la reanudación metió vida al partido. El Burgos se comportaba como ese púgil que sabe que, posiblemente, cuando suene la campanilla habrá perdido, pero que eso no significa tirar la toalla con muchos asaltos por dirimir. Y puso en aprietos al Iberostar, en un arranque de dignidad que no abandonaría en el resto del partido. Si hubo final hasta el último minuto, también se lo hay que agradecer al esfuerzo y pundonor visitante. Tillman, con un triple, puso a los suyos a 5 (58-53), hasta que apareció el hombre, Yáñez, para con otro triple superar esa barrera psicológica de los 10 puntos (66-55). “Este año me cuesta algo más jugar”, declaraba el MVP al final del partido. Pues menos mal.
Quedaba un parcial, pero si por algún momento el Iberostar vio peligrar su partido, esos tiempos de apuro ya habían pasado. Capaz de controlar la situación, Alejandro Martínez solo tuvo que poner en manos de sus talentosos jugadores el destino. Richotti acertó para el 72-60, Guillén empezó a carburar y a pesar de intentos como el de Pep Ortega, el de un fenomenal DP (habría sido el MVP de haber resultado vencedor), el de Tillman o el de Castro por frenar la hemorragia, la Copa empezaba a tener nombre. Todavía el propio Tillman puso a segundos por disputarse un inquietante 88-85. No hubo más. Ganó el mejor. Perdió un gran equipo. Dicen que esta Copa últimamente es la antesala del ascenso. El que la gana completa los dos pasos meses después…Eso es otra historia. Que se la contaremos, por supuesto.