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Hemeroteca :: Edición del 07/02/2012 | Salir de la hemeroteca
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(Foto: Miguel Herreros)
Última actualización 08/02/2012@18:04:11 GMT+1

Ocho temporadas de forma consecutiva en un club profesional, un ascenso a Oro, una Copa Plata y toda una vida por delante como entrenador. Jesús Sala, técnico del Knet&Éniac es de esos ejemplos que no abundan en un mundo, el de deporte, que devora jugadores, preparadores e incluso clubes a un ritmo a veces vertiginoso.

La inestabilidad, el salto al vacío que en ocasiones puede sentir cerca un entrenador es algo que Sala lleva tiempo sin palpar. En su octavo curso al frente del Knet&Éniac (CB Clavijo), sigue mejorando registros.

La temporada 2011/12 es la de su debut y del club al que entrena en la Oro. Y por cómo pintan las cosas, parece que la relación entre la competición y el plantel riojano va a prolongarse algo más en el tiempo. Con siete victorias de ventaja sobre el último de la tabla (Clínicas Rincón), el descenso directo está descartado. “Mentiría si dijese que el objetivo es algo más que evitar el play out”, nos comenta Sala. Ese play out, que juegan el penúltimo y el antepenúltimo, en una serie al mejor de cinco encuentros y cuyo derrotado pierde la categoría, quedaba a dos victorias de distancia tras ganar el Knet&Éniac al flamante campeón de la Príncipe, el Iberostar. Pero es que si miran hacia arriba los hombres de Sala, los play offs están tan solo a un partido. “La idea a principio de curso era que la salvación estaría en doce ganados más el average”. Sin embargo, con el ritmo de exigencia de la Liga, que hace que un equipo esté tan cerca del pozo como de las eliminatorias, esos cálculos se han retocado un poco. “Quizá lo tengamos con trece y average. Si a falta de unas jornadas hemos logrado la permanencia, ¿por qué no ir más allá?”. Para él, acceder a ese escenario tan especial como son los play offs “supondría un refuerzo evidente a mi carrera como entrenador en un club que cada temporada que pasa va haciendo las cosas mejor”.

Una de las bases de ese éxito y a la vez parte de su explicación es que “siempre hemos apostado por mantener una buena parte del bloque del ejercicio anterior. Ahora, tras un mes de noviembre complicado, hemos alcanzado un cierta regularidad”. Ese logro permite a un plantel con las ideas claras respirar en la tabla merced a sus 10 victorias. “Todos son importantes. Es esencial tener a gente como Witt, que asegura puntos, Lawal, rebotes, Galarreta, que ha dado un paso más o Borja Arevalo, que lo llevamos formando tiempo. Pero todos aportan y la labor de algunos va más allá de la pista. La materia prima la tienen ellos y el trabajo del entrenador debe ser explotarla y sacar a la luz lo que mejor saben hacer y ocultar lo que peor se les da”.

Sala es consciente de que algún día, tipos como el propio Witt o Lawal irán a cotas superiores. “No me ofende que un jugador mío, que ha pasado por mis manos, tenga ofertas de equipos superiores. Hace tiempo hablaba con Alred Julbe y me decía que al final del año sólo tres o cuatro entrenadores pueden ganar títulos en España. Por eso, el que un jugador tuyo mejore y crezca y reciba el interés de otros clubs y finalmente se marche es algo que me reconforta. Luego después me gusta ver lo que han hecho en sus nuevos destinos.  Sé que con alguno de mis hombres de ahora me va a pasar eso, que los perderé. Aunque te digo que Witt y Lawal no tuvieron ofertas este verano para irse”.

Porque el Clavijo no puede competir con los grandes, al menos en lo que a presupuesto se refiere, aunque esta temporada ya ha tumbado en la pista al Iberostar, al Lleida y al Burgos. Sin embargo, modestia no significa que no se cumpla con lo pactado. “Cobramos al día y algunos meses incluso antes de lo estipulado. Y creo que eso es muy positivo porque al final el jugador se centra en jugar, que es lo que tiene que hacer, y se olvida de otras cosas. En noviembre, cuando llegó esa crisis de resultados, nos reunimos y decidimos no fichar. Básicamente, porque no íbamos a destinar un dinero que no había a modificar un bloque estable”. La apuesta, el trabajo diario, salieron bien y ahora esos días de agobio han quedado atrás. “De todas formas busco relativizar. Se gane o se pierda durante el fin de semana, quiero que se llegue el lunes con la misma actitud. No obstante, es cierto que con la victoria todo pinta mejor”.

Unos resultados de los que siempre es esclavo el entrenador pero que a Sala, de momento, no le han alejado de su casa, de Logroño, del Clavijo. “Aquí hay un proyecto estable dentro de un club que, repito, irá a más. Estamos en mejoría. A nivel personal, familiar, me siento como en casa. Aquí tengo muchos amigos. Si me llega una propuesta con similares condiciones, no la acepto. Además, mi ego de entrenar a un ‘grande’ se ve lleno cada verano con mi labor en la U20 Masculina de España”. A sus 34 años, Sala es un técnico joven con tiempo por delante para crecer. Que lo haga con el Clavijo es algo que sólo el futuro nos acabará diciendo. Pero crecerá.

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