Ahora tendrá que ir a ganar a Siena y esperar a que su víctima, Unicaja, le eche una mano venciendo en Málaga al Bilbao
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| Foto: Javier Lopez |
Última actualización 23/02/2012@23:17:38 GMT+1
A pesar de que en los albores del partido pareciera que al Real Madrid le pesara la canasta de Raül al Montepaschi y quizá también los festejos de la conquista de la Copa, el equipo blanco acabó ganando por 86 a 65 al Unicaja y ahora los de Pablo Laso dependen de que su víctima le gane al Bilbao en Málaga, mientras ellos tienen que viajar a Siena con el cuchillo entre los dientes.
El Unicaja, muy mermado por las bajas de Freeland y Garbajosa, peleó todo lo que pudo y quizá un poco más dada su precaria situación en la Euroliga y la inconsistente marcha en la Liga Endesa, parapetándose en una zona de la que salió en contadas ocasiones durante los primeros 20 minutos.
Siguiendo un esquema lógico, al equipo no le fueron nada bien las cosas, y fue entonces, cuando la sima, que tras un 3-14 y haberla recortado, amenazaba con volver a estirarse, cuando Laso movió a sus peones de una manera digamos un tanto antinatural pero muy efectiva al quitar a sus hombres más altos y dejar en la cancha al tiempo a Mirotic y Velickovic, que junto a Suárez se alternaron como “falsos todo”: falso 3 ., falso 4 y falso 5… La movilidad le sentó bien al Madrid y fue Mirotic el que desde lejos, con tres triples, dejó a su equipo emparejado en el marcador.
En la continuación insistió Chus Mateo con la zona pero el Madrid ya estaba avisado y los dos últimos cuartos certificaron dos cosas: el espabilamiento del Real Madrid y que al Unicaja se le terminó haciendo eterno el partido.