No busquen una historia de bajada a los infiernos. No la hay. Simplemente pasó el tiempo y no había trabajo. Kyle Hill (Chicago, 1979), se marchó hace dos años del Alicante, cortado por un bajo rendimiento que en nada casaba con lo visto meses antes. Fuenlabrada, mayo de 2009. El Lucentum, en la última Final Four de acceso a la ahora llamada Liga Endesa, se mide en la final al eterno aspirante por aquel entonces, el Melilla. Tras una semifinal intensísima donde los hombres de Quintana tumban a Los Barrios, con triple y robo final de Hill, el duelo decisivo, el que vale un ascenso, lo resuelve el jugador norteamericano gracias una de las mejores actuaciones que se recuerdan en la Oro…y con una costilla rota. El triple en el último minuto, para enterrar las esperanzas de su rival de manera definitiva, lo marca con un tipo encima y desde siete metros.
Merece la pena que los lectores, si lo desean, vean el vídeo de ese momento en Youtube. Si lo hacen, quizá se pregunten qué pasó después, por qué Hill, número 44 del draft de 2001 (Dallas), el mismo de Gasol y López, lo hizo tan rematadamente mal justo meses después, misma camiseta, mismo país, una división más. En su debut en la ACB, Hill se la pegó y no tomó la oportunidad que tiempo atrás una lesión en el tendón de Aquiles le había robado. Era 2006, Girona y ya lucía un buen CV en torneos como el francés, el italiano o el griego. Nunca se vistió con la indumentaria del plantel catalán en partido oficial. Sí lo hizo con el Lucentum en ACB en la 2009/10 durante 23 duelos, en los que promedió 5.9 puntos (28% en triples, 45% en lanzamientos de dos y 79% en tiros libres) y 1.1 asistencias en 18 minutos por encuentro, para una valoración media de 2.9. En marzo de 2010 le llegó el finiquito y puso rumbo a Serbia, donde se enroló en las filas del Hemofarm. Más allá de sus números entonces, lo más destacado de sus días allí fue el tomar parte en una de las finales más surrealistas que se recuerdan, la de la Liga Serbia, cuyo segundo partido ante el Partizan acabó con batalla campal, miles de expulsados y un 3x3 con los únicos jugadores que seguían en pista, entre ellos Hill. Ante él, McCalebb, que se sintió como pez en el agua en un escenario más propio del streetball. Ganó Partizan, claro, que acabó alzando el título de Liga.
Desde entonces y hasta que Ourense se puso en contacto con él el pasado mes de enero y le ofreció un mes de prueba en el conjunto que milita en Plata, Hill no había vuelto a disputar un partido. Aquí es donde queremos tener su opinión y que nos cuente las razones de su desaparición.
Habla un inglés clarísimo, muy limpio. Lo pudimos comprobar el día de su presentación. Hill desea explicarse, incluso cuando su tiempo en Galicia puede estar en el alambre, puesto que en el propio Ourense dudan si quedárselo o no hasta final de campaña debido a sus lastres físicos. Al cierre de estas líneas, la cosa apuntaba a que no. Tras su debut contra Las Rozas, donde firmó 8 puntos y un 4/4 en tiros de 2 y ser baja por lesión ante el Gandía, en su reaparición contra el Barcelona firmó una mala actuación que le complicaba mucho su estancia en la plantilla, más con la posible llegada de Alberto Miguel, procedente del Estela y con oferta en firme. La entrevista se produce el pasado viernes 17 antes del mencionado duelo ante el cuadro culé.
¿Por qué has estado 18 meses sin jugar?
Hill: Es una pregunta que me he hecho durante todo el tiempo que estado parado y no estoy realmente seguro de las razones. Yo esperaba volver a Europa después del año en Alicante y Serbia pero no cogí ese camino. Todo lo que sé es que estaba completamente preparado para el retorno. No había ninguna lesión que me hiciese rechazar trabajos. La única cosa que escuché es mi agente pidiendo demasiado dinero. Cuando eres jugador, tu carrera no está completamente en tus manos y todo lo que puedes pedir es que la persona que te representa te busque y te coloque en un buen lugar para ti y para tu familia. Y creo que eso no ocurrió. No obstante, mi agencia había hecho un gran trabajo anteriormente consiguiéndome buenos equipos por lo que no les culpo de todo a ellos. La vida es así y nunca tienes nada garantizado. Pero no puedo recuperar ese año o el dinero que se quedó en el camino de modo que solo quiero mirar al futuro.
¿Qué pasó para que, tras el ascenso con Alicante, no volvieses meses después al nivel mostrado entonces?
H: Hay otros factores implicados que no puedes controlar. Un año es una situación y lo que hagas en ese periodo no te garantiza que la próxima temporada todo vaya a ser igual. La gente no entiende esto, solo ven baloncesto. Fue una temporada muy diferente a la anterior, con nuevos compañeros, nueva situación, nueva gestión así como la presión de estar en la ACB. Pero, repito, nunca echo totalmente a otro si yo puedo controlarme como persona. Simplemente es la vida y estoy muy agradecido de poder continuar jugando a este juego que amo.
Ahora estás de vuelta, en Ourense…
H: Sí. Aprecio mucho que el equipo haya dado la oportunidad de jugar a un jugador que ha estado parado 18 meses y que está envejeciendo. No lo van a lamentar.
¿Cómo te sientes de nuevo jugando?
H: ¡Revitalizado!. No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Siempre he sido un tipo humilde pero esta experiencia nueva es una de las más humildes que he tenido en mi carrera y doy la bienvenida a cualquier nuevo reto que aparezca en mi camino.
Tu técnico, Rafa Sanz, se ha referido a la necesidad de que cojas la forma lo más pronto posible…
H: Y lleva razón. Mi viejo cuerpo necesita recuperarse después de haberse perdido 18 meses de competición. He de coger la forma otra vez y volver a tener ese sentimiento de jugar, esa idea. Creo que mi entrenador me conoce y sabe de lo que soy capaz. Si puedo realizar todo esto realmente voy a ayudar al equipo. Creo que va a ser así y estoy muy emocionado ante el reto. He jugado en muchas de las mejores ligas europeas y el simple hecho de jugar de nuevo, a cualquier nivel, después de 18 meses es una bendición. Espero en el futuro estar a la altura para volver a las grandes competiciones pero ahora estoy centrado en este reto y en colaborar para que mi nuevo equipo alcance el mayor nivel posible. Estoy agradecidísimo por la oportunidad.