En esta NBA comprimida hay tiempo para poco, pero Ricky Rubio dedicó parte de la mañana de hoy a atender a los medios españoles a través de una conferencia telefónica. El número 9 de los Wolves celebró su convocatoria al All Star como parte de uno de los equipos del Rising Stars Game aclarando que “en ningún momento me creí que iba a jugar el partido de las estrellas, aunque fue un orgullo que mi nombre estuviera en la papeleta”.
Rubio, que jugará en el mismo equipo que Blake Griffin y Jeremy Lin (“De él me ha sorprendido que después del boom ha mantenido su nivel pese a toda la presión que le rodea”), explicó que viajará a Orlando con el único objetivo de “pasarlo bien” y “dar espectáculo”.
Antes, en la madrugada del miércoles al jueves en España, tendrá que enfrentarse a los Utah Jazz, otro rival clave en la lucha por los play offs. “Si queremos estar allí tenernos que ganar a equipos como Utah. Daríamos más pasos adelante”. Tras la buena mitad de campaña (balance 16-17) de los Timberwolves la postseason pasa a ser el objetivo. “Al principio de la temporada no mucha gente nos daba posibilidades de estar en las eliminatorias por el título, y es muy difícil llegar. Pero, siendo objetivos, ahora sí está entre nuestras expectativas poder luchar por los play offs”.
Muchos cambios en poco tiempo
“Es verdad que esto está yendo rápido, pero es que desde pequeño todo ha ido muy rápido para mí”, explicó al base de 21 años, a quien después de una temporada dubitativa en Europa no le costó muchos partidos hacerse con el puesto de base titular en un equipo NBA. “He dejado mis miedos atrás para cumplir un sueño que tenía desde niño”, señaló.
Sobre sus problemas del año pasado Rubio negó que se debieran al equipo o al entrenador. “Jugué bien mi primer año en el Barça y mal el segundo, con el mismo entrenador, los mismos jugadores… Me presioné, me castigué después del Mundial que hice. Me obsesioné con no cometer errores. En cambio aquí en la NBA igual estoy cometiendo más errores que en el Barça, pero los aciertos los tapan”, indicó. “La confianza es la mejor arma de un jugador y yo la he recuperado”.
Ricky apuntó a Derrick Rose como el rival al que más le ha costado defender hasta el momento (“su velocidad es increíble”) y explicó que el área que más está trabajando ahora mismo es “la finalización. Aquí hay gente muy atlética y tienes que tirar muy rápido”.
Rumores sobre Pau
Sobre la posible salida de Pau Gasol de los Lakers (con destino incierto) también opinó el base de los Wolves, que tiene claro que “sería increíble tenerle aquí. Le acogeríamos con los brazos abiertos. Cambiaría el nivel del equipo e incluso los objetivos”.
Mientras eso se soluciona, con o sin la participación de los Wolves, Ricky confía en seguir aprovechando su “momento de confianza”.
También reconoció haber seguido algunos partidos de la Copa del Rey, entre ellos la final. Ricky vio a un “Real Madrid muy acertado” y que “fue mejor”, pero cree que el Barça sigue siendo “el favorito para ganar la Liga e incluso para la Euroliga”.