¿Quiénes eran los suyos? Pues entre otros, Hollis Price, Ebi Ere o Aaron Mcghee. En aquel exitoso plantel, Detrick era el octavo jugador más utilizado, aunque su buen número de minutos, algo más de veinte por partido y sus 9.2 puntos de media hablan del rol importante que desempeñó en el histórico equipo que estuvo muy cerca de la gloria. Con la camiseta de los ‘Sooners’, Detrick todavía compitió un curso más, el 2003-04 tras perderse una temporada entera por lesión. Sus días finales en Oklahoma, centro productivo de jugadores, donde estuvo Nájera y que luego tendría en sus filas a Blake Griffin, los cerró siendo elegido miembro del quinteto ideal de la Big 12.
Con esta carta de presentación, cuesta entender por qué Detrick empezó su andadura profesional en Austria, pero lo que es cierto es que años en ese país le valieron un pasaporte en 2009 que le abrió las puertas de las competiciones internacionales de selecciones y le facilitaron, con su condición de comunitario, algunos pasos en su carrera deportiva. Un estadounidense de esas prestaciones que sobre el papel es austriaco es una pieza muy jugosa para cualquier club.
Eso debieron pensar en el Ciudad de la Laguna Canarias, actual Iberostar, que firma al escolta-alero un contrato en la 2007-08 para que sea uno de los pilares de la permanencia en Oro. Dos años en Austria y otro en Holanda, al pie de los títulos (ganó una Copa austriaca, con MVP incluido, y estuvo en finales) le habían granjeado un buen cartel. Y la explosión, en una dupla espectacular con Donadlson, se hizo realidad.
El complicado salto a la ACB
“Tiré muy mal, fatal desde el triple, y así es complicado estar bien en la pista. El de 2009 había sido mi primera verano con la selección nacional de Austria y tanto ahí como previamente en Tenerife yo estaba acostumbrado a tener mucho la bola. En la ACB era otra realidad. Que no me fuera bien en el Guipuzcoa Basket fue un poco una combinación de estos factores, pero la principal razón fue el tiro. Podría haberlo hecho mucho mejor”. Con esta sinceridad y autocrítica explica Detrick su paso sin relevancia por el Guipuzcoa Basket de Pablo Laso, en la 2009/10. Un 18% en triples para una media de 4 puntos por partido. Escaso bagaje para seguir en la élite.
Así que regresó a la Oro y ahí en Melilla se quedó con las ganas de disputar unos play offs donde ya estuvo con La Laguna y que parece sí que va a jugar con su actual equipo, un Lleida Basquetbol al que llegó en septiembre de 2011 y que, tras unos altibajos, sigue firme en los primeros puestos de la tabla.
Con el cuadro dirigido por Casas, Detrick promedia 15.4 puntos por encuentro y un 34% en triples. Esos datos, a pesar de que no empezó la campaña entonado. “Pasó bastante tiempo entre mi último partido con Austria y debut con Lleida. Un mes más o menos. Durante ese tiempo yo estaba en Austria esperando y era difícil encontrar entrenamientos de alto nivel, alguien con el que entrenar de forma intensa de verdad. Los anotadores debemos encontrar un ritmo. Durante mis primeros partidos en Lleida, hasta que eso se produjo, busqué hacer otras cosas además de las ofensivas, para ser parte del equipo y ayudar en aquello que me necesitase”.
Diciembre fue un mes duro para un combinado que comenzó de forma fulgurante su renacida estancia en Oro y al que pareció habérsele acabado el fuelle algo pronto. De vuelta de aquellas cenizas navideñas, Detrick, que se piensa muchísimo la respuesta, lo intenta explicar.
“Simplemente perdimos un poco el nivel. Eso a veces pasa en los equipos. Pierdes un partido y luego otro y solo buscas salir de ahí, volver a lo de antes. Ahora hemos mejorado otra vez pero en una división como esta hay muchas plantillas que buscan ser las mejores”.
La igualdad de la Oro hace que puedas caer en casi cualquier plaza. Esa crisis para Lleida parece solventada. Con los play offs casi en la mano, lucharán por tener el factor cancha a favor en la primera de las eliminatorias. Lo harán ya sin Marcus Norris, desde hace unas semanas en el Benfica. “La ausencia de Marcus no me hace más importante en el equipo. Eso no va con mi trabajo. Siento lo mismo. Quizá ahora, como con él se jugaban más sistemas de pick and roll, deba ser yo el que realice más ese tipo de jugadas u otras. Pero nada más. No ha cambiado mi situación”. La modestia, para nada falsa, de uno de los mejores jugadores de la Oro en los últimos tiempos.