Mientras los equipos clasificados se preparan para los play offs y el resto piensan ya en las vacaciones, la penúltima jornada tuvo dos protagonistas muy especiales: Steve Nash, que pudo haber jugado su último partido y Durant, que pone muy caro a Bryant ser máximo anotador de la NBA.
Del partido entre los Thunder (47-19), y los Nuggets (37-28) a los aficionados de Oklahoma City sólo les interesaba ver cuántos puntos sería capaz de meter Kevin Durant. Hizo 32 y poco importó que el equipo cayera por 106 a 110, y es que a los de Karl si les interesaba el triunfo para mejorar su posición y ser sextos en el Oeste. En el encuentro Ibaka anotó 15 puntos, cogió 5 rebotes y puso 4 tapones en 30 minutos.
Esos 32 puntos obligan a Kobe Bryant a meter al menos 38 en el partido que los Lakers (41-24) disputarán en Sacramento esta noche en la última jornada de la regular season. ¿Lo conseguirá? Atentos pues.
En Phoenix la expectación se transformó en emoción porque todos los que asistieron al encuentro entre los Suns (33-33) sabían que el mítico Steve Nash podía estar disputando su último partido. Lo hizo metiendo 8 puntos y dando 7 asistencias, la faceta en la que ha sido un maestro en los 17 minutos que jugó ante los Spurs (49-16) que ganaron por 106 a 110.
Nash, que ha jugado 16 temporadas, las dos primeras en Phoenix, las seis siguientes en Dallas, para acabar estos últimos años otra vez en Phoenix, pasará a la Historia de la NBA –ya ha pasado de hecho– por ser un maravilloso pasador y un excepcional director de juego. Se retira promediando 14.5 puntos y 8.6 asistencias en 31.4 minutos de juego a lo largo de 1151 encuentros. Gracias por tantos buenos momentos.