free stat tracker
cabecera
Hemeroteca :: Edición del 08/05/2012 | Salir de la hemeroteca
25/34
Por Paco Torres
x
Director
pacotorreseaies/11/4/11/15
http://www.gigantes.com
Última actualización 08/05/2012@13:53:11 GMT+1
A Juan Carlos Navarro se le vio especialmente motivado en el partido que se disputó el Barcelona Regal ante el Real Madrid del pasado jueves en el que los azulgranas ventilaron el liderato de la Primera Fase de la Liga Endesa. No es que ‘La Bomba’ no haya dado suficientes señales en otros encuentros entre los dos grandes rivales, pero ese quizá tuviera una connotaciones que no se le escaparon a casi nadie. Recordarán los aficionados que Pablo Laso, entrenador blanco, manifestó en su momento que no consideraba a Navarro como un líder.
No voy a entrar a valorar una opinión que supongo fundamentada por parte de Laso. La entendí en su momento y no le di más importancia. La entendí porque inmediatamente después de leerla recordé a otro jugador azulgrana, mejor dicho, a otros dos, que tienen sus camisetas colgadas en el Palau Blaugrana: Juan Antonio San Epifanio e Ignacio Solozábal. Verán: quizá el aficionado veía al Súper, al gran Epi, como un líder. Y lo era. Pero en la cancha, porque en el vestuario siempre se dijo, o se dejó traslucir, que quien llevaba la batuta, la voz cantante, el liderazgo del grupo era Nacho Solozábal. Por eso entendí lo que dijo Laso, que quizá se refería a ese otro liderazgo que ignoro sinceramente si también lo acumulará de puertas adentro del vestuario Juan Carlos Navarro. Lo que sí me consta, como nos consta a todos, es que en la cancha es un líder de parecidas características a las de Epi. No en el modo de interpretar el baloncesto –no se parecen en nada ni física ni técnicamente– pero sí en la valentía para pedir el balón y jugárselo en cualquier circunstancia.

El jueves pasado Navarro pidió balones –como siempre–, se jugó los balones que parecían imposibles de jugar –como siempre– y lideró a los suyos con ese tipo de acciones que dejan a los contrarios sumidos en la más absoluta de las desesperanzas –como siempre–. Pero esta vez Navarro parecía especialmente gozoso de jugar en situaciones de extrema gravedad para su equipo –llegó a ir perdiendo por 13 puntos– y, sobre todo, cuando lideró –en la cancha, no cabía otra manera– en los últimos instantes a ganar un partido que servía para conseguir que su equipo acabara como líder –sí, también para ir al frente de una clasificación se emplea ese término– esta dura Primera Fase y afronte los play offs con el factor cancha a favor en todas y cada una de las eliminatorias que tenga que jugar.

Ese liderazgo –con esas gotas de genialidad que le permiten meter canastas desde su propio campo como la que cerraba el primer tiempo– es el que queremos que Navarro muestre en Estambul. Me da igual que en el vestuario sea o no hablador. En la cancha, igual que Epi, lleva demostrando años y años, que no le puedes dar un balón y esperar que no intente otra cosa que no sea meterlo por el aro. Todo lo que Navarro hace en una cancha cuando está en campo de ataque, aunque sea un gesto en apariencia insignificante, no tiene otro fin que no sea conseguir una canasta. Respira y vive para meter puntos. Eso se parece mucho a un liderazgo.

Pero no siempre basta con un líder. A veces hay varios dispuestos a tirar del carro, pero el carro –el juego– se atasca pese a todo. No hablo de ir a por un título europeo, aunque en Estambul, donde se va a disputar la Final a Cuatro de la Euroliga– fue donde vivió el Estudiantes uno de sus momentos de mayor gloria (Final a Cuatro del 92) con un par de líderes de mucho peso específico, Azofra y Pinone. Ahora ese histórico club vive la peor situación imaginable: la del descenso de categoría. De la Liga Endesa a la Oro. Pasó el domingo, aunque algo así se fragua durante mucho más tiempo. Lo que sucede es que el drama se suele escenificar en un día y a una hora determinada. ¿Y no tenía el Estu líderes suficientes? Ahí están Germán Gabriel –siempre me ha parecido un personaje con mucha ascendencia para sus compañeros, ya incluso cuando formaba parte de los ‘Juniors de Oro’– Carlos Jiménez o Rodrigo de la Fuente. ¿No tienen acaso tabla y capacidad de movilizar voluntades? Sin duda, pero ni uno ni dos ni tres líderes son suficientes para enderezar un rumbo que comenzó torcido y acabó mal. Mal para el Estu, que habrá de recomponer estructura para regresar a un terreno que parecía que no iba a abandonar nunca. Y bien para el UCAM Murcia, que supo aparecer más centrado el día que más lo necesitaba... y liderado además por Andrés Miso, un ex del Estudiantes. Guiños del destino.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (3)   No(0)
25/34
Comparte esta noticia  Compartir en Wikio Compartir en Del.icio.us Compartir en Digg Compartir en Technorati Compartir en Yahoo Compartir en Google Bookmarks Compartir en Fresqui Compartir en MySpace Compartir en Meneame compartir en Tuenti Compartir en Facebook compartir en Twitter

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de Gigantes.com
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
  • Tu dirección de email no será publicada.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.