Fue la noche de LeBron. Le ha costado nueve años como profesional, dos desde que abandonó Cleveland de manera controvertida para firmar con los Miami Heat. Nada más llegar a South Beach prometió anillos y ya tiene el primero. Sus medias en las Finales, 28.6 puntos, 10.2 rebotes y 8.2 asistencias, la guinda a una temporada histórica. Y de redención personal, en su caso. James por fin es Rey; ahora sí.
Los Thunder, favoritos antes de iniciar la serie, se despidieron de la temporada siendo una sombra de sí mismos. Abúlicos en defensa, carentes de intensidad, dejándose llevar, dejándose pegar. Solo el orgullo de Kevin Durant (32 puntos) hizo pensar en que la Final podría alargarse al menos un partido más, pero era cuestión de tiempo.
Miami, que llegó a ganar por 17 puntos en el segundo cuarto (36-53), terminó de romper el partido en el tercero tras un parcial 1-19 (63-88) mortal de necesidad. A un LeBron imparable se unió un activo Chris Bosh y un Mike Miller (7 de 8 triples) tocado por los dioses.
Oklahoma, por su parte, terminó dando la sensación de ser un equipo en retirada, superado completamente por los acontecimientos. Quizás por su juventud e inexperiencia, quizás porque los play offs se les hicieron muy largos, quizás porque cayeron en la autocomplacencia y el karma se cebó con ellos por pecados del pasado. Nunca consiguieron igualar la fe de su rival y esa falta de convicción se tradujo en un rosario de pérdidas y una inexplicable debilidad en la pintura.
Su contrincante no dejó pasar la oportunidad. Con un juego generoso, usando y casi abusando del pase extra, logró el objetivo que tan difícil parecía cuando Chris Bosh cayó lesionado en el primer partido contra los Indiana Pacers. Lo que no les mató les hizo más fuertes.
LeBron James, obviamente MVP de las Finales, gana su primer anillo con 27 años, uno menos que Michael Jordan cuando se proclamó campeón en 1991, aunque ‘Air’ solo necesitó siete temporadas (James llegó a la NBA con 19 años, por 21 de MJ).
Es el segundo campeonato para Dwyane Wade y Udonis Haslem, que juntos lograron el de 2006. Pat Riley, que ganó un anillo como jugador y cinco como entrenador, lo consigue ahora como presidente con sus dos grandes apuestas: Erik Spoelstra y el Big Three.
“He soñado con este momento mucho tiempo… Ahora mi sueño se ha hecho realidad. El año pasado jugaba para probar que todo el mundo se equivocaba conmigo. Y yo no soy así. En este he seguido mi propio camino; he tratado de hacer las cosas de la manera correcta; a mi manera. Estoy feliz porque he ganado un anillo y ya nadie me lo podrá quitar”. LeBron James
“Sé que estoy jugando con el mejor jugador del Mundo”. Dwyane Wade